Como la vida misma

Singapur, en 60 años, pasó de la pobreza total a convertirse en la cuarta economía mundial.

  • Singapur, en 60 años, pasó de la pobreza total a convertirse en la cuarta economía mundial.

¡El Día del Trabajo no se trabaja!

Un poquito incongruente sí que parece. Trabajar no está de moda, no está muy bien visto. Presenciamos los debates presidenciales y al analizar la tercia se antoja una jaculatoria profunda… “Que Dios nos coja confesados con cualquiera de los tres". Gane quien gane, vamos a necesitar mucha ayuda divina. Es cierto que de un lado más que del otro, por eso, por aquello de elegir el menos malo, mi apuesta sigue siendo Xóchitl. Ahora bien, de trabajo se habla poco. Incluso ella, que apenas lo mencionó por encimita. Menos horas, menos meritocracia, menos productividad, cero cultura del esfuerzo; ahora lo que se lleva son los apoyos al vago, el descanso abundante. “¡Qué feo se ve pa' dentro!", decía mi compadre al llegar a su casa en la madrugada.

Hablar de trabajo está mal visto, lo políticamente aceptable en campaña son las dádivas, regalos, programas sociales, beneficios, más vacaciones y más derechos. Bien, muy bien, pero de obligaciones, de deberes, de meter dedicación y talento, más sudor y menos inspiración, eso se pone poco en circulación. Nada es gratis, nada. De por sí, la palabra es peligrosa, todo lo que te ofrecen sin costo, es mentira. Todo, absolutamente todo, hay que pagarlo, es bueno saberlo para no creer en falacias. Para que a mí o a ti te regalen una beca, siempre, debemos saber que existe porque alguien la paga. Tiene cierta inmoralidad presumir poco el motor que genera el recurso para regodearse sólo en la manera, muchas veces, arbitraria de distribuirlo. Estos chicos de Morena, necesitan pobres para que los voten, el propio Presidente se ufana en decir que entre sus votantes están las personas más ignorantes del país y, justo por eso, no es negocio educarlos. No hay progresismo en el populismo. Da igual el de Javier Milei, el de Donald Trump o el de Nayib Bukele, que el de Pedro Sánchez, Gustavo Petro, Luiz Inácio Lula da Silva o el nuestro. Una visión de izquierda verdadera apostaría más por la igualdad de oportunidades, por la educación de calidad, la vivienda digna, la comida y, muy especialmente, por la salud universal, desafortunadamente ésos son los cuatro rubros donde más nos pegan con sus políticas.

México es tan rico, tan grande y noble, que ha soportado todos los gobiernos nefastos que ha tenido. Ya son horas de dejar de abusar. Es hora de dar el salto. Leía ayer la historia de Singapur, llama la atención cómo en 60 años pasa de la pobreza total, la miseria y el nido de delincuencia, a convertirse en el país más seguro, el menos corrupto y la cuarta economía mundial. Ojo, pocas dádivas, muchos planes de trabajo y mano dura con la delincuencia. Desde su expulsión de Malasia en 1965, el nuevo país se dedicó a invertir en educación, salud y vivienda, abrirse al mercado mundial, facilitar la apertura de empresas con ventajas fiscales y seguridad jurídica, para concentrarse en el crecimiento. Claro, lo que no nos gustaría es que la corrupción se castigara con pena de muerte. No quiero, nadie quiere un sistema tan severo aquí, de hecho, ni siquiera lo soportarían hoy las normativas de derechos humanos, qué bueno, pero este desmadre de robo, corrupción, nepotismo y mentira no puede de ninguna manera sacarnos del agujero en el que estamos.

Bueno, aprovechemos el día de asueto, es miércoles, media semana, buena oportunidad para lanzarse a ver Vivir para Siempre, en el museo Jumex, luego me iré a comer a un lugarcito chiquitito en la Santa María la Ribera, ya les contaré cuando lo conozca y me encante, como espero por las reseñas. Luego iré a ver Civil war en el cine y después a la camita temprano para madrugar el jueves. Me apantalla lo bien portadito que soy. Afortunadamente no hay debate hoy y eso relaja. No se imaginan lo mal que lo pasé el domingo en la noche viendo ese desaguisado con un formato tan rígido y las propuestas convertidas en mentadas de madre, con todo y que a fuerza de tener que decidir, pues sí, lo ganó Xóchitl, aunque ya no estoy tan seguro de que le sirva de algo. Ojalá. Bonito día.

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