Como la vida misma
Las personas generosas suelen ser más exitosas, si se mide el éxito en función del placer de vivir, no tanto desde la perspectiva de poseer.
¿Qué nos trajeron los Reyes?
Regalar… ¡menuda fortuna! Pocas cosas se disfrutan más que hacer un regalo. Si no eres capaz de verlo así, seguramente tienes trastocada tu escala de valores. Suena fuerte, me dicen, pues sí, sonará a trompetas estridentes, pero así pienso. Regalar implica un gesto de generosidad, pero su trasfondo es mucho más poderoso. Regalas porque puedes; porque la vida te colocó en una posición que te lo permite. Es cierto que hay muchos regalos que llevan intenciones no tan transparentes, a veces son cuestiones comerciales cargadas de interés, otras, incluso dentro de los círculos más íntimos, tienen motivaciones que buscan un beneficio a largo plazo o, sencillamente, pagan un favor recibido o que se espera recibir. Pero, dar a pecho abierto, es poesía en el alma. Produce una emoción que recarga el espíritu, una sensación de plenitud interior que viene bien al corazón, significa ser bueno y demostrarlo.
Ésa es la enseñanza primordial que a mí me ha dejado desde niño el día de Reyes, se trata de aprender la belleza que encierra dar, disfrutar la sensación de hacer feliz a alguien más, de agasajar y contentar el corazón del prójimo. Es cierto que a todos nos agrada recibir un regalo, indica que han pensado en nosotros, que se nos tiene aprecio, que se nos toma en cuenta, que se nos quiere y, sentirse querido es uno de los abrigos más poderosos contra los hielos de la indiferencia, contra el olvido y la soledad. Carlos Ruiz Zafón decía “Los regalos se hacen para el placer de quien los da, no para los méritos de quien los recibe”. El cerebro asocia la generosidad con el placer, con conexión y con confianza. Cuando eres generoso mejoras la percepción que tienes de ti mismo, te sientes útil ayudando a otros y generas autoestima y confianza en ti mismo. A mi entender, ser generoso tiene una carga de egoísmo implícita ya que recibes mucho más beneficio que el que entregas a través de lo que das.
En un estudio, publicado hace poco más de un año en Nature Communications, la Universidad de Zurich, en Suiza, informó a 50 personas que recibirían 100 dólares en pocas semanas. A la mitad se les dijo que gastaran el dinero en ellos mismos y, a los otros, que sería para gastarlo en los demás. Los investigadores encontraron que aquellos que les iban a dar regalos a otros tomaron decisiones más generosas en otras tareas independientes y reportaron mayor felicidad al final de todo el experimento. En los escáneres de sus cerebros, mostraron una mayor interacción entre las partes relacionadas con altruismo y felicidad.
Las personas generosas suelen ser más exitosas, principalmente si se mide el éxito en función del placer de vivir, no tanto desde la perspectiva de poseer. Los generosos son más positivos, sociables y, generalmente, también más trabajadores. Con la edad y la experiencia, he reducido el número de mis amistades íntimas, hoy son menos las personas que verdaderamente amo y quiero cerca de mi vida; ahora mismo, pensando en ellas con respecto a la generosidad, me doy cuenta que todos, absolutamente todos, son seres dadivosos, magnánimos y largos. Muchos, enrolados en proyectos de filantropía, gente buena y con buena raíz.
Mi Unagi divina me conquistó por infinidad de razones, me cautivó su cerebro, su belleza, su sentido del honor, pero, indudablemente, me hechizó su corazón bondadoso y su generosidad. Sería imposible para mí querer a alguien rácano, sentiría tanta pena por él que acabaría por convertirse en desprecio.
Es domingo, regalemos libros, aunque sólo sea para tener con quien hablar de literatura. Quizá me pasé de egoísta con esta premisa, pero… es un lujo platicar de Woolf, de Kafka, Borges, Bolaño, Follet, de Saramago o de Rulfo, y ya puestos, el lujo se multiplica si el conversador nos regala un café. Por fin empecé a leer a Fosse, ya les contaré, pero en principio parece denso. Bonito domingo de Reyes, disfruten la rosca con chocolate espeso, la de La Rosenda es espectacular.
