Como la vida misma
La cuesta de enero, tan acostumbrada, este año viene con recargas de aplicación cutánea.
Regreso a la realidad
Después de las toneladas de felicitaciones, los cariños más o menos efusivos propios de estas fechas, los deseos de salud, éxito y armonía para este 2024; después de todo eso, pasada la resaca champañera o tequilera y agotados los refuerzos de recalentados; ya sin pavo y sin bacalao, apurados los últimos turrones y con apenas un guardadito para la rosca del viernes, no queda otra… hay que entrarle a la realidad y, perdonarán mi crudeza, pero se ve fea.
La cuesta de enero, tan acostumbrada, este año viene con recargas de aplicación cutánea. El precio de la gasolina es sólo el primer saludo, vendrán más. No podrán sujetar tanta basura escondida a golpe de pequeños alfileres y sólo con buenas noticias falsas impulsadas desde Palacio. La cosa está jodida.
El último año del sexenio pinta para rispideces y escándalos, para que los poros de nuestro país supuren la mala leche acumulada. Yo, que abiertamente creo que nos conviene un cambio, que pienso que otros seis años de este desaguisado morenista nos llevarán a la ruina, ando también medio cabizbajo porque a Xóchitl la veo sin fuerza. No se puede hacer una campaña presidencial basada en xingonerías, eso ya no cuela.
La oportunidad es única, éstos lo han hecho tan mal que es fácil evidenciarlos. Es cierto que el poder del Estado estará del lado de Claudia, que será una pelea muy poco limpia, pero no está perdida. Aunque hay que espabilar.
Hay mucho que decir que no se dice, hay mucho por proponer que no se propone, me resulta increíble que, en un escenario tan dado a la cachetada, la candidata del frente opositor se conforme con bailes decadentes.
Habla Xóchitl, ¿por qué no nos dices si seguirás haciendo mañaneras de tres horas donde no trabaja nadie?, ¿por qué no nos cuentas qué harás con las medicinas, qué papel tendrá el Ejército, si darás el paso para construir el aeropuerto de Texcoco. Si se acabarán los abrazos y empezaremos a ver capos en la cárcel; si defenderás claramente las energías limpias, si enjuiciarán al Doctor Muerte, ¿si de verdad se acabará la corrupción empezando por investigar a los hijos del Presidente y sus negocios millonarios? Cuéntanos Xóchitl, ya no nos basta que te sientas xingona.
Cuéntanos cómo será la política internacional, si acabarás con los apoyos y subsidios a los dictadores, si abrirás las puertas a la inversión con garantías jurídicas, comenzando por dejar en paz a los jueces y limitándote a atender el Poder Ejecutivo.
Presúmenos que recobrarás el Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (Fonden) con dinero listo y suficiente para que no se midan las soluciones con lucecitas navideñas. Déjanos claro que se mantendrá la independencia del Instituto Nacional Electoral (INE). Dinos si hay salida, explícanos cómo están las verdaderas cifras y cuál es la solución para salir de la pobreza.
Éntrale Xóchitl, que no te acobarden, que no te amarren las manos. ¿Quién está contigo?, ¿cuáles serán tus piezas en cada posición, en las policías, en Gobernación, en los dineros?, habla, mujer… que no te callen, no te conformes con un eslogan tan barato, brinca y da la pelea, somos muchísimos los que necesitamos esperanza.
Volver a creer en esta tierra y en sus oportunidades. Se necesita que sepamos que vas a quitarle lo dogmático a la educación, que abrirás panoramas y serás capaz de llegar a acuerdos, a consensuar, a hacer políticas para todos, para los que te voten por tus propuestas, para los que lo hagan porque son antiobradoristas, pero también para los que no te voten, los que creen en el Presidente y los que creen que les quitarás sus programas sociales, diles que no, que lo sepan todos.
Bueno, dale duro, Xóchitl, mientras, algunos, aún apoyándote, nos refugiaremos en el arte, en los libros.
La Unagi está leyendo Lecciones de Química de Bonnie Garmus y lo recomienda mucho. Yo empecé el año releyendo a Simone de Beauvoir, feminismo del fino. Es miércoles, hay que empeñarnos en vivir y ser felices; con o sin el despertar de Xóchitl.
