Como la vida misma
Lograr el éxito a nivel profesional está mucho más asociado a la listura que a ser inteligente.
¿LISTO, LISTILLO O INTELIGENTE?
Siempre pensé que la inteligencia era propia de los humanos y que listos podían considerarse algunas otras especies. Al parecer no es así. Se entiende como inteligencia el conjunto de capacidades mentales y habilidades socioemocionales que nos permiten relacionarnos con nosotros mismos y con el entorno. Aun así, la psicología dice que el concepto de la inteligencia abarca mucho más que el cociente intelectual y puede tomar muchas formas distintas. De hecho, académicos como Howard Gardner o Daniel Goleman, entre otros, han hablado de los distintos tipos de inteligencia y sus características: la emocional —analiza los sentimientos y las emociones tanto propios como ajenos—; la lingüística —dominar el lenguaje en lo verbal, escrito y gestualidad—; la espacial —situarnos dentro de espacios tridimensionales—; la lógico-matemática —facilidades para el estudio y la comprensión de las ciencias formales—; la musical —buenas aptitudes en el mundo de la música—; la kinestésica-corporal —utilizar la mecánica de nuestro cuerpo para nuestros objetivos—; la creativa —generar constantemente ideas innovadoras—, entre otras.
Conozco a personas con gran visión de negocios, triunfadores en algún aspecto de sus vidas y ser unos desadaptados en lo emocional o en lo afectivo y vivir en constante desazón, lejos de alcanzar la felicidad y, hay muchos listos entre ellos. Sin embargo, los listos, los agudos: tienen una personalidad que afronta con soltura situaciones diarias y aprovecha sus conocimientos de la mejor forma. Son rápidos mentalmente, sagaces, prácticos, perspicaces, atentos e intuitivos. Aplican conductas que conducen a ganar. Claro que hay personas inteligentes que también son listas, éstas tienen facilidad para procesar nueva información con una eficacia superior a la media, y tienen unos rasgos de personalidad que permiten responder muy eficientemente a situaciones del día a día. Ser listo no implica tener un talento, pero son astutos y ágiles, capaces de aprender lo que se propongan gracias a su voluntad para desarrollarse a todos los niveles.
La inteligencia es un talento innato; ser listo, una habilidad que se trabaja. Ser inteligente se asocia con el cociente intelectual; ser listo, no, es un concepto único; mientras que hay distintos tipos de inteligencia. Los animales pueden ser inteligentes, pero nunca listos. Es un rasgo de la personalidad; mientras que, ser inteligente no. La listeza es una condición que nos lleva a usar nuestros conocimientos de una forma eficaz. La inteligencia tiene muy poco o nada que ver con la personalidad. Significa disponer de unas habilidades mentales superiores a la media, pero no constituye ningún rasgo que caracterice nuestra forma de ser.
Los listos tienen un enfoque más práctico que los inteligentes. La inteligencia no se puede modificar por voluntad propia. Lograr el éxito a nivel profesional está mucho más asociado a la listura que a ser inteligente. Los rasgos de la personalidad de una persona que es lista suelen pasar por encima de las habilidades innatas de una persona con una gran inteligencia. Para triunfar, hay que ser perspicaz, no basta con ser inteligente. Ser inteligente está asociado a buenos resultados académicos; ser listo no tiene por qué. Ser inteligente tiene que ver con la retención de conocimiento; ser listo, con cómo aprovechamos el conocimiento. Ser inteligente significa que tienes facilidad para captar, procesar y retener información. En cambio, la listeza no está vinculada a la habilidad para retener conocimiento, pero sí con rasgos conductuales que permiten aprovechar mejor el conocimiento. Ésta es, seguramente, la gran diferencia entre ser inteligente y ser listo. Es obvio que algunos somos menos listos y, cuando queremos serlo, nos tenemos que conformar con cierto aire patético y resultar apenas, listillos. Feliz domingo y, felicidades a todos los papás.
