Como la vida misma / 29 de septiembre de 2024
Tonatiuh se fue de vacaciones, no se para ni por Acapulco y otra vez tenemos desastre y destrucción.
¡Y retiemble en sus centros la Tierra!
Se fue el verano; se va don Andrés o, no se va, ya no se sabe muy bien. Hoy es San Miguel y me sobran muchos temblorcitos. Siempre he dicho que como agnóstico soy un pelín convenenciero, ateo, a veces hasta hereje, pero devoto de San Miguel, aunque sólo sea por los regalos y las felicitaciones de cada 29 de septiembre. A dos o tres microsismos por día estoy empezando a pensar que traen mensaje, algo nos quiere decir la ciudad, el país, el planeta o los mismísimos dioses, aunque será peligroso tratar de interpretarlo desde el estómago y, la versión científica está también muy pobre. A la Unagi la sacan un poquito de sus casillas y la hacen pasar un pésimo momento, yo no los sufro tanto, pero tampoco son una cosa como para disfrutar, hasta donde pude investigar, los microsismos en la Ciudad de México son resultado de una combinación de actividad tectónica local, reacomodo de suelos, liberación de energía y factores geológicos propios de la región. Aunque no son de alta magnitud, pueden ser percibidos porque son muy cercanos y poco profundos y causan mucho desconcierto entre los chilangos.
Esta vez, voy a regalarme una interpretación libre del mensaje que me transmiten los dioses con estos miniterremotitos. Tláloc está cansado, nos quejamos tanto de la sequía que lo obligamos ahora a trabajar dobles turnos y ya se puso muino de tanto chaparrón. Llueve y llueve, no para de llover y somos tan desobligados que muy poca de esa agua se aprovecha y acaba por irse al mar, qué coraje, pensará el dios. Quetzalcóatl también tiene mala leche porque le da coraje que siendo este su pueblo de hombres de maíz, no seamos capaces de producir ni siquiera el que nos comemos y las tortillas ya son mayoritariamente de origen gabacho y, para colmo, transgénico. Huitzilopochtli, está también harto de tanta guerra, con todos nos peleamos, no nos llevamos bien con casi nadie y los tres o cuatro que aún nos quieren es porque están muy jodidos y nos necesitan, llámense Cuba o Nicaragua, sólo basta fijarse en los invitados que vendrán a la ceremonia del martes, pocos y de poca importancia. Tonatiuh se fue de vacaciones, no se para ni por Acapulco y otra vez tenemos desastre, destrucción y muerte en el puerto, si se ayudó poco o nada con Otis, ahora con John, ni quien se atreva a pedir apoyos. Mal y de malas mis paisanos de Guerrero. Ya con esto se me descompuso el humor y empiezo a sentirme ruin por tratar de encontrar unas risas donde, en verdad, no caben. Quería hacer guasa con la ausencia del rey de España, con lo muy preocupado que estará don Felipe por perderse el fiestón o los huevitos con cátchup que se acostumbran en el austero palacio, precisamente él que es Borbón y no tiene ni una gota de la sangre de los Habsburgo, que regentaban la península hace cinco siglos.
Poniéndome un poco más serio, desde mi mirada México sí anda de verdad tembloroso, más allá de los sismos repetidos, las cosas no pintan bien, la nueva Presidenta tendrá muchísimas dificultades para sostener el paquete sin que se le descuajaringue todo, recibe un país en peores circunstancias de las que encontró el presidente Obrador hace seis años y tiene ahora mucho menos margen para culpar a los anteriores gobiernos, al menos el inmediatamente anterior no podrá servir de excusa.
Bueno, es San Miguel, le pondré su dosis de humor desde la mañana, luego me iré a comer y me beberé un vinito, le traigo ganas a un Gran Ricardo, no sé ni por qué se me atravesó entre las cejas, lo acompañaré con un pecho de ternera. Si Casi el paraíso se puso otra vez de moda por la película, que no he visto todavía, de Luis Spota, recomiendo mucho más El primer día, un librazo, es de 1977 y se mantiene actual, viene bien porque el martes será el primer día de la doctora Sheinbaum. Suerte, señora Presidenta. Disfrutemos el domingo, no nos olvidemos que es casi puente. Para mi próximo artículo ya tendremos nueva inquilina en palacio.
