Como la vida misma / 29 de octubre de 2023
Los muertos abandonados en las calles 48 horas después, el desabasto, el descontrol, el desmadre, la miseria humana codeándose con la desgracia.
LLUEVE SOBRE MOJADO O ACUÉRDATE DE ACAPULCO…
No se trata sólo de Otis, la fuerza devastadora de este meteoro no está en discusión, arrancó literalmente casas enteras y dejó desolación en un estado ya previamente devastado. La patética foto del supremo jefe atorado en el lodo, como si del alcalde de una pequeña aldea se tratara, la inacción de la alcaldesa y la gobernadora por más de 30 horas en un paradero desconocido. Tanto dolor, tanto destrozo, tanta muerte. Sólo ponen de manifiesto la nula capacidad de reacción de este gobierno en sus tres niveles. A mi juicio, sin más razón que mi sentimiento desde el corazón y mi cerebro analítico, creo de verdad que este es el peor gobierno de nuestra historia. Perversidad, maldad y una mirada completamente distinta a la de un estadista, tenemos al frente a un crack del marketing electoral y ahí terminan mis reconocimientos. No veremos una foto suya en la tragedia, lo veremos más adelante con la camisa limpia repartiendo caridad, no la de los fideicomisos y las reservas para tragedias de un gobierno previsor, no, las que consiga de las colectas obligadas y el chantaje con el pueblo y con los empresarios.
Las imágenes del pueblo “bueno” robando en las tiendas y las casas en pillaje desaforado qué poca madre y, todo, todo ante la cómplice mirada del Ejército; aquí no sé si cómplice o impotente. Los muertos abandonados en las calles 48 horas después, el desabasto, el descontrol, el desmadre, la miseria humana codeándose con la desgracia, mientras el gran jefe sigue tirando caca al Poder Judicial, sigue presumiendo su ranking mundial. 35 horas tuvieron para hacer algo, a las 4 de la mañana sabían lo que venía, lo sabían, estaban bien informados y no hicieron nada. Son madrugadores para el tamal de chipilín y el café de olla, pero a nadie se le ocurrió mandar un aviso, organizar albergues, enviar ayuda, preparar comedores, poner vigilancia contra el pillaje, o por lo menos, llenar el estado de Guerrero con millones de alguna versión de estampita, de detentes contra huracanes, ésos que tan bien funcionaron para frenar la pandemia de covid-19. Digo, aprovechando que ayer fue día de san Juditas Tadeo. Nada. Ni un escapulario, apenas un perifoneo, eso dijo orgulloso don Andrés, como los de fierro viejo que vendan, no mamen. Sólo un comentario en la red X a las 8 de la noche. Qué asco.
Pero la reconstrucción de Acapulco y la de todo Guerrero no pasa sólo por los miles de millones que entrarán al rescate, dinero privado y una piscachita gubernamental, aquí hay un problema de fondo, la gobernadora elegida a capricho por el Presidente es parte de un gobierno fallido, de un estado donde el cobro de piso y la dirección de compra obligatoria en los negocios del crimen organizado reina cada día. Sálvese quien pueda parecerá ser el grito de los empresarios que puedan recuperar algo y escaparse. Y ahora, las personas decentes veremos ante nuestros ojos cómo una panda de sanguijuelas aprovecharán la tragedia para sacar raja política, pondrán a los siervos de la nación a repartir nuestros donativos, el Ejercito, acompañado de personal de Morena, será el que regale despensas, son unos miserables. Desmiéntanme, demuéstrenme que me equivoco, le pido a la vida la oportunidad de tener que pedirles perdón por mis palabras, pero no, incluso creo que me quedo corto.
La foto de los dictadores en Palenque me parecía la bajeza del sexenio, pero se queda en fotograma de almanaque comparada con la plana mayor del Ejército empujando para sacar del lodo a nuestro Presidente en un Jeep. Si no lo calcularon, son muy, muy tarugos y si lo tenían proyectado, son muy, muy perversos, no sé qué es peor. No lo sé.
Es domingo, estoy triste, trataré de sacarle jugo al día, por lo de pronto mis donativos se van a las fundaciones de Grupo Imagen, a la Cruz Roja o a la Fundación de la Barra Mexicana de Abogados, a estos de Morena no les confío ni canicas. Echémosle montón a Acapulco, ahí la pasamos bien un montón de veces, que vuelvan esos días de alegría, dice la canción. Quiero volver pronto a zumbarme un cocoloco con Hendrix y limón con un pescado a la talla con mi lanchero Reinaldo (el capitán Reinol) en la laguna de Coyuca.
