Como la vida misma / 26 de noviembre de 2023

Gracias a los que me quieren y, también, a alguno, que seguro habrá, que le parezca yo un impresentable.

EL PLACER DE AYUDAR Y DAR LAS GRACIAS…

Este lunes, la Unagi y un servidor nos vamos a dar una empachada de arte, de belleza con buena intención. Con causa. A mi novia se le ocurrió invitarme a disfrutar de Carmina Burana, un concierto organizado por Fundación Origen, donde, con el respaldo de Inbursa, cada peso que pagamos ellos lo triplican para apoyar a Acapulco después de la ya resuelta crisis creada por Otis. Perdonarán ustedes mi humor negro, pero es que, de veras, con don Andrés se sobrevuelan los problemas y se arreglan con la mirada. Nuestro apoyo, cargado del placer de hacer algo y de la seguridad de una fundación con mucha madre, es una ayuda que llegará sin Ejército ni Marina ni intermediarios bananeros con camisa guinda. Parafraseando a mi queridísimo concuño Víctor “En este atribulado país” hay que ayudar, presumirlo para motivar a otros y asegurarse de que lo que se dona, llegue por los cauces, honestos, privados, para hablar claro. Por cierto, concuño, que palabra tan fea para referirme a un hombre tan hermoso, sería más dulce decir: “Mi hermanito o carnalito”, o hasta “mi brothercito Víctor”, sí, suena muchísimo mejor.

Carmina Burana es una cantata que compuso el alemán Carl Orff basándose en un códice de los siglos XII o XIII que trata sobre los placeres terrenales, el amor carnal, el disfrute de la belleza. Critica duramente a la normativa eclesiástica y social. En ella se pasan por la piedra muchos atavismos del clero y no dejan ningún sector de la sociedad sin la mofa que le corresponde. Le pegan a la clase gobernante, a la aristocracia, a la burguesía y hasta al pueblo llano, que ni es tan sabio ni tan bueno como aquí nos quieren hacer creer cada mañana. La maravilla reside en comprobar que nos han vendido la Edad Media como una etapa oscura y gris, y aquí, resaltando la belleza de lo natural, de los animales y del placer y el disfrute como algo consustancial a los seres humanos, nos dejan claro que no fue tan oscura esa etapa de la historia y que siempre hay luces donde viven los hombres, especialmente cuando se alejan de las sotanas.

Ayer dimos el banderazo de salida a los eventos navideños en mi familia, una comida, ágape, ambigú o borrachera prefabricada sólo de niños, con mi hijo, mis dos hermanos y mis cuatro sobrinos, recordamos y planeamos; pasado, presente y futuro, escuchamos en nuestros corazones la consigna de mi tan admirado padre, “declaro inaugurada la Navidad”. Hablamos bien de algunos ausentes, especialmente de Carmina, de Alejandro y de Daniel y, también se nos escapó alguna crítica mordaz de otros no tan queridos.

Hoy domingo, en la tarde, después de comer en un italiano muy recomendado, allá por el sur de la ciudad, iremos al MUAC de la UNAM, a ver la exposición de Alexander Apóstol, ya les contaré de mis canelones, mi tiramisú, mi Brunelo y claro, también, de la obra de este artista venezolano tan universal.

Ayer me hablaron de la importancia de ser agradecidos, me emocionó el tema y les prometo abordarlo a profundidad en mi próxima columna. Empezaré por investigar de quién es este texto que me compartió mi sobrina Carola: “Cuando experimentas el estado de ser conocido como alguien que vive en gratitud, aceptas de la misma manera las alegrías, así como los desafíos de la vida. Empiezas a sentirte mejor. Empiezas a convertirte en una energía que otros quieren tener cerca. La gratitud es irresistiblemente atractiva, quizás el sentimiento de vibración más alto que uno puede experimentar”.

Gracias por comentar y criticar mis textos. Gracias por todo. Gracias a la vida que me ha dado tanto, canta Mercedes Sosa y me sigo emocionando cuando la escucho, gracias a los que me quieren y, también, a alguno, que seguro habrá, que le parezca yo un impresentable. Es domingo, agradezcamos y gocemos. Me estoy releyendo a Castelao, lo hice por obligación de niño y ahora lo hago por puro placer:  Un ojo de vidrio, memoria de un esqueleto. Qué bien escriben los grandes y cómo se disfruta. Bonito día.

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