Como la vida misma / 26 de junio de 2024

Leí las notas y la letra del nuevo Himno de la Ciudad de México, compuesto por Marcela Rodríguez.¡CERCADO CÓSMICO, GUERRERA MÍSTICA!Pensarán mis lectores: ¿qué es esto? ahora sí Miguelito se despachó a sus anchas con el peyote. Pues no, al menos no de ...

  • Leí las notas y la letra del nuevo Himno de la Ciudad de México, compuesto por Marcela Rodríguez.
  • ¡CERCADO CÓSMICO, GUERRERA MÍSTICA!

Pensarán mis lectores: ¿qué es esto? ahora sí Miguelito se despachó a sus anchas con el peyote. Pues no, al menos no de momento. Leía compungido y escuchaba horrorizado las notas y la letra del nuevo Himno de la Ciudad de México. El respeto que ustedes me merecen me impide expresar en correcto mexicano mi sentir sobre esta obra descalabrada. Lo presentó sin disimulado orgullo el señor Martí Batres; ya con eso es suficiente para no esperar mucho, pero uno es confiado y, peca de ingenuo, ¡vamos! —me dije, a lo mejor esta vez hicieron algo bonito—. Pero no, una obra encargada a Marcela Rodríguez, en principio prometía, le sumaron a casi 300 mujeres, compositoras y otras profesionistas que forman un grupo llamado el ombligo de la luna o algo así. La idea era alejar el símbolo musical y nuevo patrimonio histórico de la ciudad, bien lejos del cochino tono bélico del creado por Jaime Nunó y Francisco González Bocanegra. Éramos pocos y parió la abuela. Estos místicos personajes, que se pierden en la historia y se instalan en lo prehispánico y se olvidan de la etapa colonial, de la posrevolucionaria y de la actual, para quedar bien, no sé con quién y acaban quedando mal con todos. Que se cuelgan de la belleza ignominiosa de las guerras floridas, si supieran de qué hablan. No me vayan a tachar de exagerado, brincan de Meshico a México y de instrumento a instrumento. Les transcribo íntegra la letra de este bodrio que, a fuerza de querer ser auténtico, resulta pedestre e inculto. Una mezcla de sinrazones, con músicas varias y armonías deshilachadas.

“Llevas en tu nombre el ombligo de la luna. Calles, serpientes, canales de fuego, de aire, de asfalto circulación sanguínea movimiento perpetuo. Ciudad de México, espejo lúcido, cercado cósmico, guerrera mística, precipicio horizontal, turquesa, agua preciosa, tuna de piedra, nopal divino. Nocturna, sueño latente, evidente ciega. Ciudad milagro, grita, grita águila erguida agua quemada, guerra florida, vuela, vuela sigue tus rumbos. Cuatro Caminos cruzan el centro, se tuerce, se encorva buscando su armonía. Ciudad de México, espejo lúcido, cercado cósmico, guerrera mística, precipicio horizontal. Caos, caos, caos, caos es armonía. Orden, orden, orden desbordado, serpiente emplumada en el segundo piso duplicada, abarcas todos los colores del cosmos, en tanto dure el mundo no acabará la fama y la gloria de México, Tenochtitlan, Ciudad de México”.

Escriben esto y se quedan tan anchas, se pasan por el bote de los tamales la historia para refugiarse agachados en lo peor de nuestro pasado. ¿Dónde está Bellas Artes y dónde Xochimilco? Se les olvidó el Centro Histórico para subir la serpiente emplumada al segundo piso.

Cercado cósmico, ¿qué es eso? Agua quemada. Mamá, ¿será vaporcito? Evidente ciega, perdón, ¿es vidente o es ciega? Ay, de verdad, no se la jalen tanto. Quiere ser música de culto y es de burla. Me gustaba más la canción Mi Ciudad de Guadalupe Trigo.

Estos señores de izquierdas trasnochadas se confunden en sus gustos y en sus deseos, los mueve el caos que pregonan en esta letra y se identifican con todo lo precario, con todo lo que no va con las personas normales. Son los que aplauden el genocidio y la antropofagia azteca y se atreven a considerar traidores a los tlaxcaltecas y a todas las otras tribus que lograron sacarse de encima el pie de los dominantes. Y esa mala leche la enseñan en un himno, en un canto, en un discurso o en una dogmática enseñanza a nuestros niños. Hijos de la derrota, me dan miedo.

No conozco a fondo la obra de Marcela Rodríguez, sé que sabe mucho de música, que tiene en su haber óperas importantes. Una de dos: o le comieron el seso para sacar esta apelmazada alegoría al desasosiego, o sus socias cooperaron mal.

En fin, yo para cantarle a México todavía recurro a José José, a Emmanuel, a Thalía y a otros muchos chilangos que me emocionan. Es miércoles, cantemos: Toda la vida/ coleccionando mil amores… bonito día.

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