Como la vida misma / 24 de septiembrede 2023
Esta nueva visión de la mal llamada tercera edad me causa un halo de vergüenza: me jodería muchísimo verme como como un viejito jugando a ser Mick Jagger.
La nueva adolescencia…
Soy ocho años mayor que la Unagi; parecen más. Ella se preocupa y se prodiga en cuidados, cremas, ejercicios, sanísima alimentación, nada de alcohol, vigila sus horas de sueño y, además, es dueña de una genética espectacular y una elegancia tan sutil, mitad natural y mitad perfectamente diseñada, lo que la hace verse mucho más chiquita. Si acaso, puedo competirle en actitud; yo que me cuido menos, que fumé durante tantos años y que aún hoy me regalo algunas escocesas de pura malta, algo de Godello y mucho Ribera del Duero, me siento un chaval. La alegría de vivir y mi cabeza llena de sueños y proyectos me hacen ver que estoy todavía en el camino y que la vejez está lejos. Esto no es un sentimiento exclusivo, no es algo que me distinga, la percepción y clasificación de las edades ha cambiado a medida que se ha alargado la esperanza de vida. Hace un siglo un hombre de mi edad sería un anciano y hoy, mi cuñado Daniel calza ochenta y tres años de manera impresionante, totalmente lúcido y con un cuerpazo y una presencia imponente.
Esta nueva visión de la mal llamada tercera edad me causa una mezcla de sentimientos, por una parte, un halo pequeñito de vergüenza, ya que me jodería muchísimo verme como un rabo verde o un viejito patético jugando a ser Mick Jagger y, por el otro, una inmensa alegría, porque me permite vislumbrarme a quince o veinte años y hacer proyecciones y cálculos de lo que haré con mi vida en este tiempo. Es obvio que nadie es dueño de su turno y que la salud es determinante, pero, salvo un golpe en contra, que ni deseo ni espero, no es descabellado pensar en que estoy bien para aguantar un par de décadas y me he propuesto sacarles el máximo jugo.
Son varias las herramientas para transitar esta etapa con muchas posibilidades de éxito, no sé si sabré enumerarlas en orden de importancia y es probable también que me deje algunas en el tintero, pero, al menos para mí, la base está en estas consignas: la primera es cuidarse mucho, evitar los excesos sin privarse de nada, huir de las desveladas y dormir plenamente, hacer ejercicio moderado, pero constante, a poder ser diario, comer bien y sano. Vivir enamorado, traer en la mente diez o veinte sueños por cumplir, tan simples como hacer un viaje o tan complejos como aprender mandarín o estudiar una carrera. No quedarse nunca en cama, acicalarse para salir todos los días, aunque finalmente decidas permanecer en casa para leer o ver una película. Trabajar, tener una actividad productiva, de poca o media intensidad, pero que te conceda sentirte útil. Sostener despierta la libido y disfrutar de una sexualidad viva y dulce. Ir cumpliendo metas sin cerrar capítulos, a cada objetivo logrado le debe seguir un nuevo reto. Tener entre las amistades un grupo de gente más joven, con el cual intercambiar ideas y encajar con ellos en pensamientos nuevos. Estar al día, mantener interés por la actualidad, aunque aflojemos la pasión para no vivir eternamente encabronados. Cuidar el núcleo de amigos y frecuentarlo, muchas y buenas reuniones, abrazarse a la familia y huir de la tentación de querer aconsejar a todo el mundo, volar y dejar volar. Llenar de mimos a tu pareja y hacerle sentir que su felicidad, aunque sea suya y, por tanto, no dependa de ti, te importa y te parece indispensable para disfrutar de la tuya. Prevenir en la salud y hacerse un chequeo cada año. Regodearse en las cosas chiquitas, maravillarse con un amanecer, con un paisaje o con una hormiga, mantener despierta la capacidad de asombro, llenar nuestras platicas de palabras cariñosas, decir todos los días un “te quiero” sincero. Tener bien cuidados por lo menos un par de perros, leer cada día en tres direcciones, la de aprendizaje, la de información y la de placer y, ya en mi caso, escribir por lo menos tres horas.
Hoy recomiendo a Elvira Lindo, voy a conocerla el próximo sábado y estoy repasando algunos de sus libros, En la boca del lobo está buenísimo. Seamos jóvenes por siempre.
Feliz domingo..
