Como la vida misma/ 22 de mayo de 2024
Pocas cintas de terror me han enganchado; puedo recordar: Psicosis, El Exorcista, El Resplandor y Carrie.EL TERROR DE LO POSIBLE Me gusta el cine, aunque hay un género que no me ha enganchado nunca, me refiero al de terror. Pocas cintas de este tipo que me han ...
- Pocas cintas de terror me han enganchado; puedo recordar: Psicosis, El Exorcista, El Resplandor y Carrie.
EL TERROR DE LO POSIBLE
Me gusta el cine, aunque hay un género que no me ha enganchado nunca, me refiero al de terror. Pocas cintas de este tipo que me han atrapado a lo largo de mi vida, es tan corta mi afición que recuerdo sólo algunas. Desde Psicosis de Alfred Hitchcock; El Exorcista, dirigida por William Friedkin; Carrie, de Brian de Palma; El Resplandor, de Stanley Kubrick y otras que no sé honrar debidamente. En todas ellas, después de los angustiosos minutos en la oscuridad de la sala o a lo mucho la sensación de intranquilidad durante la cena posterior, en todos los casos, mi cerebro antepuso la lógica a la realidad y bajé de la excitación relativamente rápido, sin consecuencias y sin más molestias que los sustos de mi compadre Elías o de mi hermano Roberto jugando a hacerse el gracioso.
La de este fin de semana es distinta. El sábado vi Nuevo orden, que no es una película de terror, nada que ver con el género, es una cinta distópica, más o menos de corte político. Una declaración ante una actualidad mexicana que intranquiliza. Michel Franco la dirige y la produce con un elenco excelente y donde todos están estupendos en sus diferentes roles, desde Naian González o Diego Boneta; Fernando Cuautle y Darío Yazbek; Lisa Owen, Juanita Arias y otros muchos actores de primer orden.
Me mata de miedo, me consume el aliento la terrible sensación de que es una historia que puede suceder en la realidad de nuestro país. La mano que sale de la tumba de Carrie, el giro en la cabeza de El Exorcista o Nicholson con un hacha, me parecen cinematográficos y producen un miedo efectista. Mientras que la Ciudad de México en toque de queda, militares y paramilitares matando y secuestrando, la guerra de ricos contra pobres en consecuencias de muerte y desolación, la maldad y el cinismo aflorando en medio de una sociedad muy parecida a la real, el odio y el resentimiento puestos al servicio de la ignominia; eso me produce terror, me asusta muchísimo, porque me parece posible, porque me parece cercana y lo peor, porque creo que desde el gobierno parece promoverse cada día ese odio y esa división entre mexicanos.
El domingo en el Zócalo no pasó nada porque la Marea Rosa era tan grande, tan inmensa y decidida que los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se lo pensaron dos veces y se mantuvieron al margen, por suerte se acobardaron, pero estuvo tenso. Ahora se marcharán como corderitos para liberarle el mismo espacio al cierre de campaña de Claudia, así se las maneja este gobierno. Todo son provocaciones.
Nuevo orden produce mucho miedo, no importa en qué lugar de la sociedad te encuentres, ante una locura colectiva todos estaremos vulnerables. El acento clasista o racista en la cinta y las reacciones de los de abajo iguala a la población en el fondo de un barril, donde sólo asoman los peores vapores de la miseria humana. La crueldad en la revancha, el desprecio en las miradas, la saña y la traición. No voy a desvelarles el argumento, véanla, la encuentran en Netflix. En su realismo está mi sensación de terror al verla. El domingo la traje revoloteando en mi cabeza todo el día. En mi caminata rosa fui especulando con un análisis muy peligroso, me sentí rodeado de los míos, comenté con la Unagi, que me sentía seguro y ese mismo comentario me llenó de miedo al analizarlo después. Tan divididos estamos como para considerar a unos como los que serían parte de mi bando en una probable guerra civil. Qué pinche locura. Yo no odio a nadie, no tengo enemigos. Qué fea sensación me cruzó por la mente. No soy el único y eso me intranquiliza más, esta polarización se está volviendo muy peligrosa.
Vote cada uno por quien quiera, pero recuperemos la unidad, aunque sea esa de celebrar en el Ángel de la Independencia. Al final, mi conclusión es que nos faltan éxitos, nos faltan motivos de celebración que sean capaces de unir por encima de los intereses gubernamentales que llevan agua a su molino con la crispación.
Haz patria, abraza a un chilango en vez de a un narco. Feliz miércoles.
