Como la vida misma / 15 de noviembre de 2023
Tengo una muy mala reacción cuando el cáncer me ha golpeado de cerca, pero hoy mi canto es otro.¡Las campanas de Natalia! A lo largo de mi vida, desde el fatídico desenlace del rabdomiosarcoma alveolar de mi Eugie, el cáncer de José Antonio o el de Fernando y el de ...
- Tengo una muy mala reacción cuando el cáncer me ha golpeado de cerca, pero hoy mi canto es otro.
¡Las campanas de Natalia!
A lo largo de mi vida, desde el fatídico desenlace del rabdomiosarcoma alveolar de mi Eugie, el cáncer de José Antonio o el de Fernando y el de Carlitos, entre varios que me han golpeado cerca, tengo una reacción muy jodida contra este mal. Vi vencer a Carmiña y eso me devolvió la esperanza. Pero, en general, no soy inmune y esta enfermedad me asusta y me reta, me acojona, me encabrona, me pone de malas y me despierta unos ascos que acaban siempre en lágrimas y, también hay que decirlo, en una especie de calma interior que proviene de pensar en la enseñanza y la decisión, la unidad y la fuerza durante la lucha. No voy a meterme ahora en las fases del duelo o en el posible aprendizaje que tiene un final pinche; porque hoy, justo hoy, mi canto es otro. Hoy cantamos a la vida, a la alegría, a la felicidad de esta guerrera, de esta escuincla de sonrisa contagiosa y perenne, guapísima por fuera y, ahora lo sé más que nunca, también hermosa por dentro; hoy, mi sobrina Natalia se salió de la partida, le ganó al cáncer con un jaque en seis movimientos y lo mandó a chiflar a su máuser.
Bertha, que ganó millones de puntos con su actuación de supermamá en esta peli de terror, me invitó a acompañarlas hoy en una gran campanada, que consiste en tocar muchas campanas en Medica Sur, mientras firman el alta de Natalia. Me imagino el fanatismo y la emoción de Paula, la hermana y la persona más cercana a la vencedora; ella que tendrá motivos para sacarse de adentro toda la energía contenida en este tiempo, no es fácil ser el sparring, la psicóloga y el abrazo a toda hora. Bueno, la emoción de Paula y la de todo el resto de los fans. Digo esto porque hoy, sí, hoy, 15 de noviembre de 2023, además del cumpleaños de Bea, mi carnalita del alma, celebraremos un nuevo cumple, el de Natalia, que será como un coctel, un vuelve a la vida. Me quedo pensando cuánta gente maravillosa trajo la Unagi a mi vida. Es, en parte, otro motivo para quererla tanto. Debería acabar mi comentario aquí, pero no me aguanto, soy demasiado vanidoso para dejarlo pasar, la belleza está en que yo también aporté gente muy linda a la suya. En fin, que somos todos lo máximo. ¡Viva la humildad que me caracteriza!
Las peleas se ganan o se pierden. Cuando es posible, los inteligentes las evitan o, como yo, que soy sacatón profesional y huyo ante el peligro; pero el cáncer no te da esa oportunidad y, seas brillante o no tanto, valiente o miedosillo, si no te defiendes, sencillamente te mata. A los linfomas se les entra a golpes secos y contundentes; siempre se precisa un técnico conocedor de esas batallas y Natalia tuvo a su lado a uno muy efectivo, a uno de los oncólogos más reconocidos de nuestro país; vaya, pues, nuestra felicitación y agradecimiento al doctor Roberto de la Peña, genio responsable del tratamiento.
La familia tiene un papel importante en estas cosas. Las tragedias, y un cáncer siempre lo es o por lo menos lo parece, suelen servir de catalizador de unidad entre las personas que se quieren, obvio, influye el carácter y el estilo del paciente y los que lo rodean; aquí, Natalia es un dulce y el grupo de apoyo, un muégano, tanta tía chingona de algo tiene que servir. Sebastián, el suertudo novio de la criatura, puso el listón muy alto por si algún día la nena lo quiere cambiar por uno más regordete, es un tipazo y se pegó como lapa a apoyar y animar, si ya nos caía bien, ahora lo queremos adoptar (palabras de la suegra que pesan el doble). Nada sería más vacío que un agradecimiento a Dios en la boca de un ateo, pero sí le doy gracias al Universo por estos momentos, salir de estos agujeros y ver la luz es un motivo de felicidad y de agradecimiento, al Sol, a la Luna, a los que te quieren, a la vida y al amor. A todo eso, en nombre de Natalia y de todos los que la queremos tanto, ¡gracias!
Es miércoles y buen día para empezar a leer el finalista del Premio Planeta. O es un tongo o se trata de un niño genio, el autor tiene 23 años y el libro promete. La sangre del padre, de Alfonso Goizueta. Ya les contaré, lo empecé apenas el domingo. Bonito día. Celebremos la vida y la salud.
