El pasado miércoles, la Cámara de Diputados aprobó la reforma al artículo 5º constitucional para mantener al Ejército en las calles, al menos hasta 2028, tiempo necesario para capacitar a la Guardia Nacional y que ésta asuma la tarea de la seguridad pública, motivo por el cual fue creada.
Fueron semanas de confrontación entre partidos y gobierno, tanta que hubo la necesidad de que Adán Augusto López, secretario de Gobernación, empleara al máximo su capacidad negociadora para convencer, por las buenas o las malas, a legisladores priistas y perredistas.
Pero más allá de la política, ¿realmente, tanto el Ejército, como el gobierno federal, gobernadores y partidos políticos tenían dónde moverse? No lo creo. La crisis en seguridad pública obliga a reconocer que sólo las Fuerzas Armadas son capaces de hacer frente al crimen organizado, el cual ha ido enquistándose en prácticamente todo el territorio nacional.
Hoy los cárteles han ampliado sus actividades ilícitas, ya no es sólo el tráfico de drogas, extorsión o secuestro, han extendido sus tentáculos al tráfico y trata de personas, lavado de dinero, huachicoleo y cobro de piso entro otros.
Prácticamente se ha convertido en una amenaza para el Estado, para la gobernabilidad, las instituciones, la vigencia de las leyes, la población y la economía. Es un monstruo que crece y que corrompe, que aumenta su poder de destrucción mediante el uso de la fuerza, de la violencia, muchas de las veces desproporcionada, con el terror y la cobardía.
Y aunque no lo quiera reconocer el gobierno federal, la reforma al 5º constitucional expone el fracaso de la estrategia de “abrazos, no balazos”, porque ¿de qué otra manera se explica la insistencia de que permanezcan los soldados en la seguridad pública?
En los hechos, los delincuentes no abrazan y sí matan, secuestran y extorsionan ante la incapacidad y nula respuesta de las policías estatales y municipales. Retirar al Ejército de las calles sería fatal para varios estados y municipios, porque no cuentan con policías capacitadas ni mucho menos con armamento.
El Inegi menciona que 25 estados del país perdieron la efectividad de sus policías ante la escasez de recursos para dotarlos de equipos y armamento, y como consecuencia, se generó un repunte de la violencia y homicidios dolosos. En sólo 27 días, del 10 de septiembre al 7 de octubre, se registraron 2 mil 191 homicidios, mismos que se suman a los cerca de 130 mil en la presente administración. Entonces, ¿cómo prescindir de las FA?
Sin embargo, el capítulo aún no se cierra. Legisladores de oposición presentaron una acción de inconstitucionalidad y será la Corte la que tenga la última palabra. Ayer mismo trascendió que un juez concedería una suspensión provisional a la incorporación de la Guardia Nacional al Ejército, por lo que está en veremos.
Chiapas y el sureste son un polvorín. Los cárteles actúan sin control y son ya un problema de seguridad nacional. Siete operan en los estados por los que pasará el Tren Maya y el Ejército detectó seis rutas para el traslado de droga. El pasado domingo, en Cintalapa, Arriaga y Jiquipilas, hubo fuego cruzado por más de 24 horas seguidas.
Por ignorancia de la ley y la intromisión de Ken Salazar, el gobernador de Zacatecas, David Monreal, hizo un acuerdo con la DEA y el FBI. Los regaños lo hicieron recular.
¿Coincidencia? La agrupación Guacamaya dio a conocer que las aduanas permitían el libre paso de drogas y se presenta la renuncia de Horacio Duarte. El Gral. Div. DEM. Ángel Prior Valencia asumirá el control.
En el Diálogo de Alto Nivel de Seguridad México-EU, el canciller Marcelo Ebrard dijo que el Entendimiento Bicentenario es de alta prioridad para nuestro país, pero también acuerda con Rusia la colaboración espacial que incluye el sistema Glonass, calificado un modo de espionaje por el vecino del norte.
DE IMAGINARIA
Ajeno a las politiquerías, el Ejército Mexicano aplica el Plan DIII en Guerrero y Veracruz.
