México: advertencia desde Ecuador
Los asesinatos son también cotidianos en México.
A pesar de la distancia que separa a México de Ecuador, la actual crisis que vive la nación sudamericana parece advertirnos que, de no actuar inmediatamente, en poco tiempo nos veremos reflejados en ese espejo.
Los hechos en Ecuador estuvieron marcados por ataques violentos a instituciones como canales de televisión, universidades y hospitales, que derivaron de la fuga de dos peligrosos criminales de ese país, Adolfo Macías Villamar, Fito y Fabricio Colón Pico, El Salvaje, que encabezan los cárteles de Los Choneros y Los Lobos, ligados a los cárteles mexicanos de Sinaloa y CJNG, respectivamente.
Se quiera o no, se trata de un serio llamado de atención para México, en donde la estrategia de combate a la delincuencia no ha logrado contener la violencia, y mucho menos pacificar al país.
El asalto a un canal de televisión ecuatoriano por un grupo armado, es reflejo de la vulnerabilidad de las instituciones frente al crimen organizado. Esa amenaza llevó al mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, a ordenar el uso de la letalidad de las Fuerzas Armadas. Una medida que, aunque extrema, resalta la gravedad de la situación y la necesidad de acciones contundentes.
Comparativamente, en México, diariamente somos testigos de cómo comunidades enteras son sometidas o masacradas por el narcotráfico, tal es el caso de Buenavista, en Petatlán, Guerrero, o los ocurridos en Sonora, Guanajuato y Edomex. Los asesinatos son también cotidianos. En menos de dos semanas se han registrado 610 de ellos. La cifra es impactante y engrosa la estadística de más de 176 mil 300 ejecuciones en lo que va de la administración del presidente López Obrador, lo que demuestra la urgencia de repensar la estrategia de seguridad, no sólo para lo que resta del sexenio, sino para el que ya está próximo.
La amenaza del narcotráfico y la violencia no reconoce fronteras y es hora de que el gobierno de López Obrador deje de ver este problema como circunstancial o como mera propaganda de sus opositores.
El Presidente de la República y las dos cámaras del Congreso deben sopesar las situaciones de violencia que viven estados como Guerrero, donde su gobernadora, Evelyn Salgado, brilla por su ausencia, o se halla escondida y atemorizada mientras arrasan con drones y bombas comunidades enteras, o Tabasco, cuyo mandatario justifica que tanto saqueos como grupos armados son parte de la imaginación colectiva, o qué decir de Chiapas. Todas estas situaciones de violencia deben ser frenadas por nuestras FA, como en Ecuador, ante las inoperantes policías locales, que han sido desmanteladas y desprovistas de armamento y equipos.
EU ha ofrecido apoyo a Ecuador, para erradicar los cárteles, y esa misma oferta ha extendido a México, y si bien nuestro país no puede poner en riesgo su soberanía, la posibilidad de una colaboración internacional en la lucha contra el crimen organizado es una oportunidad que no se puede ignorar.
Es evidente que la crisis de seguridad en Ecuador nos muestra la importancia de abordar de manera efectiva las amenazas derivadas del crimen organizado; es necesario un enfoque integral basado en la concertación y el acuerdo nacional e internacional. Nuestras FA están preparadas y capacitadas para hacer frente a este flagelo. Independiente de las tareas asignadas, su comandante supremo debe dar su autorización para emplear toda la fuerza del Estado en contra de los cárteles. La situación en Ecuador es un recordatorio urgente de que el tiempo apremia. Si no actuamos de inmediato, podríamos encontrarnos en una situación similar. México no puede ser el próximo epicentro y víctima de este flagelo. La advertencia está ahí, y ya es hora de actuar.
DE IMAGINARIA
Ernestina Godoy dejó la Fiscalía de la CDMX con más del 80% de investigaciones pendientes y en su lugar pone a un incondicional, a Ulises Lara, quien, ante el requisito de un título universitario que lo acreditara como abogado, obtuvo uno de la Universidad patito Cúspide en menos de 24 horas. La velocidad de dicha universidad para expedir documentos supera por mucho a la Plaza de Santo Domingo, cuya validez es casi similar.
