Los presidenciables de la 4T y la inseguridad
A poco más de un año tres meses para que concluya el actual sexenio, los resultados en materia de seguridad se han convertido en el talón de Aquiles de la 4T y bien podrían convertirse en un punto quiebre en 2024. A la fecha, ninguna de las corcholataspresidenciables ...
A poco más de un año tres meses para que concluya el actual sexenio, los resultados en materia de seguridad se han convertido en el talón de Aquiles de la 4T y bien podrían convertirse en un punto quiebre en 2024.
A la fecha, ninguna de las corcholatas presidenciables ha mencionado siquiera si continuarán con la estrategia de abrazos, no balazos, o si terminarán con ella, convencidas de que más que presumirla, naufragó, incluso, nunca estuvo a la altura de las circunstancias.
Hoy vemos cómo, a pesar del optimismo presidencial, el número de homicidios dolosos se supera cada día. La permisibilidad de las autoridades en los tres niveles de gobierno es ofensiva y surrealista.
Hasta el pasado 21 de junio, el número de muertos era de 158 mil 483 y contando, de acuerdo con el registro de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, superando por mucho a los sexenios de Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Los muertos derivan, en gran medida, de la presencia, operación y guerra entre sí, de al menos 28 cárteles y cientos de grupos criminales menores, escindidos de éstos a lo largo y ancho del territorio nacional, tal como dan cuenta diversos estudios, incluidos los documentos de la Secretaría de la Defensa Nacional y una investigación de AC Consultores. En éstos se acepta que el crimen organizado tiene presencia en 81% del territorio nacional y 110 millones de mexicanos están en riesgo latente y directo, incluidos los de la Ciudad de México, donde operan 30 grupos delictivos.
El número de organizaciones criminales nos hace pensar que se quedó corto el jefe del Comando Norte de EU, Gral. Glen VanHerck, en su cálculo de 35% del territorio en poder del narcotráfico. En su guerra por todo el país, las organizaciones criminales han querido imponer su dominio a través de ejecuciones, masacres, extorsiones y secuestros, incluso por medio del uso del terror más abominable como es el desmembramiento y la decapitación de cuerpos, además de hacer alarde de armamento sofisticado, que incluye unidades terrestres y aéreas.
Algo sumamente preocupante son ahora los actos de terrorismo adoptados por cárteles como el JNG, para eludir a las Fuerzas Armadas; hablamos de las minas unipersonales, tal como ocurre en territorios de Afganistán y Siria. El pasado fin de semana, en Los Llanos, Michoacán, tres soldados perdieron sus extremidades y cinco más resultaron heridos. Antes había pasado algo similar en 2021 y 2022.
La respuesta del Estado debería ser contundente, pero a diferencia de los criminales, los militares tienen derechos limitados y no están en guerra. ¿Me pregunto qué habría pasado si las minas hubieran sido del Ejército? Sería la hora en la que la Sedena estaría sentada en los tribunales de todo el mundo.
¿Qué harán o qué propondrán las corcholatas para solucionar la crisis de violencia e inseguridad? Debemos recordar que el pueblo también pone límites. ¿Seguirán argumentando que es necesario abordar las causas estructurales del fenómeno y mantener la misma estrategia, o se inclinarán por medidas más contundentes?
* Se le viene la noche a la FGR. El caso Ayotzinapa no tiene pies ni cabeza, por lo que, ante la falta de resultados, volvió a pedir y a conseguir nueve meses después de haberse desistido, las órdenes de aprehensión en contra 16 militares integrantes de los Batallones 27 y 41 de Infantería, presuntamente implicados en la desaparición de los 43 normalistas, mientras que los verdaderos autores confesos fueron liberados.
DE IMAGINARIA
Otra vergüenza de la FGJ de la CDMX, de Ernestina Godoy. Ciro Gómez Leyva desmintió haber sido citado para una evaluación psicológica o traumática después del atentado que sufrió hace seis meses, tal y como aseguró la dependencia ante un juez. “Si la FGJ miente en algo tan elemental, ¿por qué creerle?, aun así, porque creo en las instituciones, quiero pensar que se trató de un error”, remató.
