Los grandes retos de Eduardo Ramírez

Los cárteles se disputan la frontera con Guatemala.

En días de campaña, el entonces candidato de Morena a la gubernatura de Chiapas, Eduardo Ramírez, lanzó el reto colosal de restablecer la paz y la seguridad en una entidad que ha visto cómo sus problemas históricos se profundizan y nuevas amenazas emergen sin que se vislumbre una solución clara.

Chiapas enfrenta una realidad cruda: la pobreza afecta a aproximadamente a 78% de su población y se suman el rezago educativo, la precariedad en servicios de salud, un alarmante incremento en la violencia y la creciente influencia del narcotráfico. Los cárteles JNG y de Sinaloa, han hecho del estado su campo de batalla, disputándose a sangre y fuego el control de la estratégica frontera con Guatemala, ruta clave para el tráfico de armas, drogas y migrantes.

Los últimos seis años han visto a Chiapas transformarse de una entidad relativamente tranquila a una marcada por la zozobra y la inseguridad. El impacto no es sólo local, el desplazamiento forzado de cientos de familias hacia otros estados, incluso hacia Guatemala ha creado una crisis humanitaria que no tiene precedentes.

Ante este panorama, los retos para Ramírez no son menores. Sin embargo, hay la expectativa de que su gestión marque una diferencia respecto a sus antecesores, siempre que se rodee de asesores experimentados y cuente con un secretario de SP que entienda tanto de seguridad pública como de seguridad nacional. Ramírez ha anunciado la implementación de una nueva estrategia de seguridad y la reciente reunión con García Harfuch subraya la importancia de trabajar de forma coordinada y efectiva con la SSPC, la VII Región Militar y la GN, con un enfoque que parece reconocer la magnitud del desafío y la necesidad de un esfuerzo conjunto.

Su Plan Chiapas Transformador pondrá énfasis en el uso de inteligencia y tecnología avanzada para combatir al crimen organizado. Entre las medidas propuestas destaca la instalación de cámaras ultramodernas con reconocimiento facial, que permitirán identificar y rastrear a quienes cometan delitos.

Ramírez tiene por delante un camino complicado, lleno de desafíos que requieren no sólo de buenas intenciones, sino además de acciones concretas y efectivas. Hay la confianza de que logrará cumplir sus promesas en un estado donde la esperanza ha sido muchas veces traicionada y donde las soluciones no pueden esperar más.

DE IMAGINARIA

En los últimos días, algunos comentaristas que se autodenominan expertos en seguridad nacional y FA han insinuado que Washington tendría la última palabra en la designación del próximo secretario de la Defensa. Una percepción completamente alejada de la realidad que demuestra el desconocimiento sobre la independencia y la tradición de los institutos armados mexicanos. La decisión sobre quién encabezará la Sedena recae exclusivamente, en este caso, en la Presidenta electa, y cualquier insinuación de injerencia extranjera no sólo es infundada, sino también ofensiva para la soberanía nacional.

El proceso de selección no es un asunto menor y ha sido exhaustivo. Sheinbaum parece tener claro que la decisión deberá reflejar un equilibrio entre experiencia, lealtad institucional y capacidad operativa. Desde que el general Luis Cresencio Sandoval le entregó las hojas de actuación de los generales considerados idóneos, ha existido un escrutinio riguroso de cada candidato. La elección no ha sido fácil, y se entiende: el nuevo secretario de la Defensa será una pieza fundamental en la implementación de las estrategias de seguridad no sólo a nivel federal, sino también en estados donde la violencia ha escalado a niveles preocupantes. Además, el nuevo secretario tendrá el reto de restablecer el intercambio de información con el gobierno de EU, luego de que el presidente López Obrador enfriara la relación con la embajada estadunidense. Una reconexión vital para fortalecer las capacidades de inteligencia y operación en la lucha contra el crimen organizado, lo que es compartido por los dos países. Se mantienen como candidatos los generales Ricardo Trevilla Trejo, Gabriel García Rincón, Jaime González Ávalos y José Alfredo González Rodríguez.

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