Justicia selectiva

La asistencia del Presidente a la ONU tambiénobedecea la presión porlas numerosasreuniones entreEUy México

El presidente López Obrador viajará por segunda vez al extranjero y por segunda vez a Estados Unidos, pero ahora con la finalidad de participar en la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, en donde México ocupa un sitio que, además presidirá hasta diciembre del 2022 como resultado de la política exterior que atinadamente ejerce el canciller Ebrard. Lo primero que pasa por la mente al conocer el propósito de este organismo es la falta de autoridad moral con la que enfrentaremos, junto con todos los países miembros del consejo, la responsabilidad de mantener la paz y la seguridad internacional, mientras que en México, en especial en esta administración de abrazos y no balazos, la violencia ha escalado a niveles que, en número de muertos, superan por mucho a los de pasadas administraciones. La gestión de Marcelo Ebrard para lograr una votación apabullante para ser miembro y presidente del consejo fue relevante, por las implicaciones que conllevan a mejorar la imagen de México ante el escenario internacional, una imagen lastimada por acontecimientos violentos y de narcotráfico en gran parte del territorio de nuestro país.

La asistencia del Presidente a la ONU también obedece a la presión por las numerosas reuniones entre EU y México que se han venido dando en lo que va del año y que a todos extraña. No menos en el lapso de dos semanas, el fiscal Gertz Manero visitó Washington y una comitiva de alto nivel presidida por el secretario de Estado, Antony Blinken, visitó México. Biden tiene los ojos puestos en nuestro país y no descansará hasta restablecer acuerdos de colaboración que teníamos con la DEA. Es indispensable para el gobierno de EU alinear su agenda en materia de seguridad con la de México, razón por la cual deciden dejar atrás la Iniciativa Mérida y en su lugar generar un acuerdo en el marco de los 200 años de Independencia de México con el nombre de Entendimiento Bicentenario para la Seguridad, la Salud Pública y las Comunidades Seguras que, prácticamente persigue el mismo propósito de mitigar la violencia en ambas fronteras.

Si bien es cierto que EU ha dado el paso para lograr retomar acuerdos de colaboración de gran relevancia como lo es para ellos la seguridad de sus fronteras, México ha logrado que acepte atender las causas que originan los problemas más importantes para ambos como lo es el fortalecimiento de los cárteles en México y la migración incontenible de Centroamérica en ambas líneas fronterizas. Hasta ahora en estos temas las políticas de los dos presidentes han sido condescendientes para intereses de ambos, sin embargo, faltan temas por sortear, para el canciller aún no terminan los tragos amargos, la iniciativa de modificación de la reforma eléctrica que los diputados morenistas intentarán aprobar pone en riesgo muchos acuerdos del T-MEC que, de lograrse, le ocasionarán a México no sólo una serie de sanciones legales y económicas, sino la confrontación con el gobierno de Biden por empresas que serían perjudicadas, el rechazo a las energías limpias y el mensaje de desconfianza que seguiría ahuyentando la inversión en nuestro país.

 DE IMAGINARIA

Nunca habíamos visto acciones represivas con las que tanto el gobierno de la CDMX como el de Tabasco decidieron para disuadir a manifestantes, distribuidores de gas y trabajadores de Dos Bocas, respectivamente, fueron en ambos casos heridos de gravedad por las policías locales, aunque las armas usadas fueron de contención no letal, la falta de entrenamiento y capacitación las vuelve armas peligrosas. Así como la cena de Lozoya en el Hunan siendo delincuente confeso, así se toman acciones cuando las manifestaciones atentan, no con los ciudadanos y sus propiedades, sino con los intereses particulares de los gobiernos para los que la justicia es selectiva, qué mejor ejemplo que la CNTE en Michoacán.

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