FA: columna vertebral de García Harfuch
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, Omar García Harfuch, anunció que los homicidios dolosos han disminuido en 32% durante el último año. Más allá de las cifras, el dato simboliza un viraje en la política de seguridad nacional. Atrás parecen ...
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, Omar García Harfuch, anunció que los homicidios dolosos han disminuido en 32% durante el último año. Más allá de las cifras, el dato simboliza un viraje en la política de seguridad nacional. Atrás parecen quedar los tiempos de los abrazos, no balazos, aquella estrategia que terminó por abrirle el paso a la impunidad y al fortalecimiento de las organizaciones criminales.
Hoy la estrategia tiene otro rostro. García Harfuch, sin una fuerza propia bajo el mando civil, ha sabido apoyarse en la inteligencia del Ejército mexicano, la Marina y la Guardia Nacional. Las Fuerzas Armadas —con su estructura, disciplina y alcance operativo— han sido el eje de las operaciones que han permitido desmantelar células del crimen organizado y, sobre todo, atacar sus fuentes de financiamiento.
Un caso emblemático es el del huachicol fiscal, una red de evasión y contrabando de combustibles que dejó un boquete de más de 600 mil millones de pesos en las finanzas públicas. Su combate ha requerido no sólo operativos en tierra, sino también inteligencia financiera y coordinación institucional. Ésa es, quizá, la mayor diferencia con el pasado: hoy existe un trabajo conjunto entre las áreas civiles y militares del Estado.
No se trata de restar mérito al secretario García Harfuch, sino de entender que su éxito descansa en una coordinación que antes no existía. La seguridad dejó de concebirse como un asunto de discursos y pasó a ser un ejercicio de control territorial, de análisis de inteligencia y de acción simultánea que deberá redondear la Fiscalía General de la República.
El Estado parece haber entendido que la única manera de recuperar la autoridad es actuar en unidad.
* La política mexicana se mueve entre símbolos y silencios. Cada acomodo en un templete dice más que discursos. Así ocurrió el pasado domingo en el Zócalo, durante el informe de Claudia Sheinbaum con motivo de su primer año de gobierno. Mientras la Presidenta hablaba desde el podio, en la explanada, en una segunda y tercera fila se agrupaban rostros conocidos: Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Luisa María Alcalde y Manuel Velasco. Todos ellos quedaron relegados cuando desatendieron a la Presidenta en aquella asamblea informativa de marzo, donde fijaría postura ante las amenazas arancelarias de Donald Trump. No fue una simple revancha, sino un mensaje claro, ya no son los principales operadores de su gobierno. Morena vive una lucha interna por el control del legado obradorista.
Adán Augusto cada vez se siente más lejos de Palacio y más cerca de la FGR. ¿Será acaso que el exgobernador de Tabasco, exsecretario de Gobernación y ahora senador, vaya a ser protagonista de un nuevo quinazo? Ya son muchos los escándalos que giran en torno al legislador morenista. Su relación y posible complicidad con el líder de La Barredora, Hernán Bermúdez; los millones de pesos y bienes no declarados, sus presuntos nexos con huachicoleros y todo lo que falta por salir. Ya es más notorio el fastidio de Sheinbaum.
* ¿Hasta cuándo se pondrá fin a los abusos cometidos por los grupos de encapuchados que, bajo el pretexto de la protesta, terminan haciendo destrozos, pintas y agresiones? El pasado 2 de octubre, 40 elementos de la policía capitalina fueron hospitalizados tras los enfrentamientos ocurridos durante la marcha conmemorativa. Es preocupante que el Gobierno de la Ciudad de México mantenga a su cuerpo policial en una posición de vulnerabilidad constante, sin protocolos claros de actuación ni el respaldo necesario para cumplir su tarea. No se trata de justificar la represión, sino de darles condiciones dignas, capacitación adecuada y equipo suficiente. El secretario de Seguridad, Pablo Vázquez, tiene la oportunidad de corregir este problema.
DE IMAGINARIA
Duro golpe al narcotráfico. El Ejército mexicano desmanteló 10 laboratorios y derribó 22 drones en Sinaloa. En Tamaulipas, una lamentable confusión provocó que soldados dispararan en contra de seis civiles. El secretario de la Defensa, Gral. Ricardo Trevilla, ordenó que se investiguen los hechos.
