En el caso Teuchitlán alguien miente
En marzo pasado, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco denunció que el rancho Izaguirre, en Teuchitlán, era algo más que una finca rural: un auténtico campo de exterminio. Las madres buscadoras encontraron restos óseos calcinados, cientos de prendas, zapatos y ...
En marzo pasado, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco denunció que el rancho Izaguirre, en Teuchitlán, era algo más que una finca rural: un auténtico campo de exterminio. Las madres buscadoras encontraron restos óseos calcinados, cientos de prendas, zapatos y señales claras de que allí no se sembraba maíz, sino muerte.
La Fiscalía de Jalisco lo negó. Después, la Fiscalía General de la República minimizó todo. No hubo hornos ni cuerpos ni crematorios —según él—, apenas una “vasija con fragmentos pequeños de huesos”, posiblemente antiguos. Eso dijo frente a las cámaras el 29 de abril, con ese tono solemne que suele utilizar cuando quiere dar por cerrado un caso sin que nadie lo cuestione.
Pero la realidad es terca. Este miércoles fue el gobierno de EU el que vino a romper la narrativa oficial de la FGR. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) no sólo confirmó que el rancho Izaguirre fue operado por el CJNG, sino que funcionaba como un centro de adoctrinamiento y ejecuciones sistemáticas. No como un simple “campo de adiestramiento”, como dijo la FGR, sino como un sitio de tortura y aniquilación.
La declaratoria no es menor. Puede implicar consecuencias económicas, legales y diplomáticas justo cuando las relaciones bilaterales no pasan por su mejor momento. Consecuencia de esto es que EU impuso sanciones a cinco de los principales líderes del CJNG, entre ellos Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho, pero no sólo eso, también volvió a colocar al cártel en la categoría de organización terrorista, algo que ya había impulsado Donald Trump en febrero. Las sanciones aplicadas congelan activos, bloquean cuentas y obligan a todo el sistema financiero norteamericano a cerrar filas contra el CJNG. Incluso penalizan a terceros que los ayuden o mantengan vínculos con ellos.
¿Y en México? La pregunta incómoda sigue flotando: ¿quién miente? Porque si la versión de la OFAC es cierta, entonces alguien en la FGR encubrió, minimizó o deliberadamente desinformó al fiscal. ¿Qué hará la presidenta Claudia Sheinbaum? ¿Asumirá el costo político de corregir la versión del fiscal general, a riesgo de profundizar la tensión diplomática con Washington? El expresidente López Obrador guardó siempre silencio cada vez que EU exhibía los vínculos entre el crimen y la omisión institucional, pero ya no se puede ocultar. O el Estado mexicano investiga de manera autónoma y efectiva, o se resigna a que EU lo haga por él, y lo peor sería que lo hiciera con más pruebas, más determinación y más voluntad de justicia que nuestras propias autoridades.
El caso del rancho Izaguirre no es una anécdota aislada. Es un reflejo del fracaso del sistema de justicia para reconocer lo que ocurre frente a sus narices. Cuando las madres buscadoras encuentran más que la Fiscalía, y cuando un gobierno extranjero confirma lo que aquí se niega, queda claro que el problema ya no es sólo el crimen organizado. Es la desorganización institucional aunado a un posible pacto de impunidad que se sostiene.
* Mientras que Pemex reporta pérdidas y paros técnicos en sus refinerías, el crimen organizado instala las suyas sin licencias, pero con resultados. El hallazgo de una refinería clandestina en Coatzacoalcos, Veracruz, con medio millón de litros de crudo ilegal, evidencia el nivel de sofisticación y poder económico de los grupos criminales. Ya no se limitan al huachicol, ahora también procesan crudo. Lo que descubrieron las FA no es una toma clandestina más: es una empresa criminal con logística, infraestructura, mercado y protección. Omar García Harfuch informó sobre el aseguramiento de la refinería, pero la pregunta es: ¿cómo llegó a instalarse? ¿Cuántos funcionarios están involucrados? El crimen no se instala sin complicidad institucional.
DE IMAGINARIA
La respuesta del Ejército mexicano ante la amenaza del huracán Erick, demuestra no sólo una capacidad logística impresionante, sino también una vocación de servicio que merece reconocimiento. Más de 18 mil efectivos trabajan con disciplina y entrega para salvaguardar vidas en Oaxaca y Guerrero.
