El Ejército jamás debe pedir nada al crimen organizado
Hace unos días, sobre la carretera federal VillagránSalamanca, ocurrió un asalto a un tráiler que transportaba equipo táctico de la Guardia Nacional, uniformes, botas e insignias; las evidencias apuntan a que los autores del ilícito son parte del crimen organizado que ...
Hace unos días, sobre la carretera federal Villagrán-Salamanca, ocurrió un asalto a un tráiler que transportaba equipo táctico de la Guardia Nacional, uniformes, botas e insignias; las evidencias apuntan a que los autores del ilícito son parte del crimen organizado que controla la zona.
De manera inesperada, el general de Brigada DEM, Enrique García Jaramillo, que no es cualquier militar, sino el comandante de la XVI Z.M., decidió pedir, casi de favor, a los delincuentes que devuelvan el equipo robado. Esta acción, que va en contra de las prácticas tradicionales de las Fuerzas Armadas, desató una serie de reclamos, no sólo en el seno militar, sino también en la sociedad en general.
Tanto el general Luis Cresencio Sandoval como el comandante de la Guardia Nacional, general David Córdova Campos, expresaron su enojo porque ni la GN ni el Ejército pueden ceder ante la delincuencia organizada en ningún aspecto.
La petición del general García Jaramillo, trascendió, atenta contra los principios rectores de las Fuerzas Armadas en el combate a la delincuencia y socava su autoridad y capacidad para mantener el orden. El Ejército jamás debe pedir ni pactar nada con el narcotráfico. Hacerlo, sentaría un pésimo precedente y podría ser interpretado como una debilidad de las FA, aun cuando se trate de un esfuerzo para prevenir algún enfrentamiento violento, esto, de acuerdo con el espíritu de la fracasada estrategia de los abrazos, no balazos.
Y hablando de dicha estrategia, en lo que va de la administración del presidente López Obrador, la nación ha sido testigo de un incremento en los asesinatos dolosos. Los datos más recientes indican que se han registrado 164 mil 100 en cinco años, lo que equivale a un promedio de 95 homicidios diarios. Estas cifras representan un sombrío reflejo de la crisis que el país sigue enfrentando en términos de seguridad y prevención del delito.
La demanda de la ciudadanía es que quienes busquen la Presidencia en 2024 presenten antes una estrategia de seguridad verdaderamente eficiente para frenar la violencia y que no se parezca en lo absoluto a la actual.
Ningún estado de la República se salva de la violencia. En Michoacán, la situación de los productores de limón ha empeorado desde el asesinato de Hipólito Mora, el cual, la fiscalía del estado sigue sin hallar un solo responsable. En Jalisco, tras el escándalo que generó el secuestro de cinco jóvenes en Lagos de Moreno, el gobernador Enrique Alfaro busca desatenderse y, con el pretexto de pelear con Dante Delgado y su renuncia a MC, pretende que el Ejército se haga cargo de la investigación.
* La renuncia de Karla Quintana, titular de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, se da justo cuando existe la peor crisis de desapariciones en la historia de México, van cerca de 44 mil en este sexenio. Se rumora que un general del Ejército podría asumir el cargo.
* Donald Trump y Ron DeSantis, aspirantes republicanos a la Casa Blanca, advirtieron que de obtener el triunfo llevarían a cabo dos acciones inmediatas: cerrar la frontera y enviar tropas a México para atacar a los cárteles mexicanos. Vaya par de ideas, siguen pensando que nuestro país es su traspatio. Lo que deberían hacer, primero, es reconocer que EU lidera la demanda mundial de drogas; desarticular los cárteles que operan en todo su territorio; frenar el corrupto e ilegal tráfico de armas hacia México y rediseñar estrategias de cooperación multinacional.
DE IMAGINARIA
Los festejos del Bicentenario del Heroico Colegio Militar, en la Fortaleza de San Carlos, en Perote, Veracruz, estuvieron a la altura que merece este plantel. El evento fue presidido por el general Luis Cresencio Sandoval, pero lo que llamó más la atención fue el desayuno que tuvo el titular de la Sedena con los exsecretarios Guillermo Galván y Salvador Cienfuegos, quienes acudieron a su llamado en calidad de invitados de honor. La estampa, pocas veces vista, causó sorpresa.
