La conmemoración del 113 Aniversario del Día del Ejército, realizada en el Campo Militar No. 25-E de Oriental, Puebla, fue distinta a otras. Esta vez, el mensaje estuvo marcado por la evocación histórica, la reafirmación de la lealtad militar y el cierre de filas desde el poder civil.
Ricardo Trevilla, secretario de la Defensa, recordó que el Ejército surgió en 1913, desde las entrañas del pueblo, tras el asesinato de Francisco I. Madero, y subrayó que esa raíz social es la que hoy le da identidad y cercanía con la sociedad.
El alto mando hizo énfasis en la transformación interna del instituto armado, el cual se caracteriza por ejes doctrinarios como el humanismo, el respeto a los derechos humanos y la formación académica, producto de la consolidación de una universidad militar y 42 planteles educativos. El mensaje fue claro: profesionalización del Ejército con rostro social.
El Gral. Trevilla exaltó también la eficacia de sus soldados en el combate al narcotráfico al enfatizar más de 32 mil detenciones, el aseguramiento de 18 mil armas, 160 toneladas de droga y dos mil laboratorios de metanfetaminas desarticulados. A ello sumó la transferencia de capacidades, equipo e instalaciones a la Guardia Nacional para consolidarla como eje de la estrategia de seguridad pública.
En un marco esplendoroso, dijo que México requiere de sus Fuerzas Armadas; no fue retórica, fue una declaración política en un contexto de presiones internas, exigencias internacionales y tensiones institucionales, porque como bien dijo el Gral. Trevilla, nuestro Ejército no sólo garantiza la seguridad, sino también la estabilidad y la cohesión nacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum reforzó el mensaje del secretario de la Defensa al hacerle un justo reconocimiento. Pero también dio un espaldarazo a la Secretaría de Marina, en particular al exsecretario Rafael Ojeda, justo después de la filtración de un audio en el que recibe la denuncia del contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar, sobre una red de huachicol fiscal, en la cual se involucra a sus sobrinos políticos.
Sheinbaum sostuvo ante jefes, militares y tropa, que los titulares de la Defensa y Marina son servidores públicos honestos, patriotas y leales a la República. Antes, en su mañanera, negó de forma tajante la existencia de investigaciones en contra de Ojeda Durán, y precisó que la indagatoria penal sobre el huachicol fiscal está en manos de la FGR.
El trasfondo en este asunto es delicado porque supo de esta crisis el expresidente López Obrador y lo pasó por alto, pese al quebranto de más de 600 mmdp. Por su magnitud, es obligado el esclarecimiento pleno para recuperar la confianza en la Marina, la cual quedó en entredicho después de que el entonces secretario Rafael Ojeda fuera alertado de manera detallada por el contralmirante Rubén Guerrero sobre el huachicol y quien días después apareció asesinado.
La grabación da cuenta de que Ojeda Durán planteó en ese momento dos caminos: “O destapamos todo esto y me vale madre quién caiga, porque yo no estoy metido en eso, o tratamos de cerrarlo nosotros, con el cambio de toda esta bola de cabrones”. En esa reunión estuvo Raymundo Pedro Morales.
La Marina ha destacado por sus servicios de inteligencia y el exsecretario fue grabado por su propio equipo. Hoy la Armada requiere que le sea devuelta la confianza y todos sus atributos. El actual secretario también debe estar libre de toda sospecha, incluso, después de fungir como director de Administración del Tren Interoceánico, ése que descarriló con un lamentable saldo de 14 muertos. Si bien la presidenta Sheinbaum ha dado un espaldarazo a la Marina, nadie sabe qué pasará en los próximos días. Quizá pueda presentársele una decisión difícil.
En la conmemoración llamó la atención la ausencia del secretario de SPC, Omar García Harfuch, quien es parte del Gabinete de Seguridad.
* La FGR continúa las investigaciones sobre La Barredora. Adán Augusto López ve cada día más lejana una embajada. Son tres países que lo han rechazado por sus presuntos nexos con el grupo criminal.
DE IMAGINARIA
En Chihuahua, el Ejército mexicano propinó un duro golpe a crimen organizado. Les decomisó todo un arsenal en el que había desde armas largas hasta lanzagranadas, vehículos y equipo táctico
