Una ruta a la balcanización del oficialismo
Ignacio Mier fue claro cuando recordó que la reforma electoral no fue parte de la alianza electoral y “programática” que integraron PT, Verde y Morena para ir juntos en las elecciones de 2024 y concretar el llamado plan C, para lograr una mayoría calificada que le permitiera al oficialismo concretar las reformas constitucionales que le interesaban
“¿Ustedes quién se creen?” para exigir cambios a la reforma, espetó la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, a sus interlocutores del Partido del Trabajo, en la mesa de diálogo sobre la reforma electoral.
Y con ello, ese 6 de febrero, se trazó la ruta del fracasado consenso para lograr una iniciativa que naciera con el respaldo de todo el oficialismo y su paso por el Poder Legislativo fuera sólo un trámite.
El escenario legislativo de la reforma electoral está muy lejos de concretarse, porque la postura radical de los morenistas, en muchas aspectos, incluso por encima de la posición presidencial, se impuso para anular avances y hasta para abrir una ronda de golpeteo constante a sus aliados y hasta a algunos de sus propios compañeros morenistas, a quienes señalan de inducir al fracaso legislativo de esta reforma.
Ignacio Mier, coordinador de los senadores de Morena, fue claro cuando recordó que la reforma electoral no fue parte de la alianza electoral y “programática” que integraron PT, Verde y Morena para ir juntos en las elecciones de 2024 y concretar el llamado plan C, para lograr una mayoría calificada que le permitiera al oficialismo concretar las reformas constitucionales que le interesaban.
¿Qué significan las palabras de Mier? Desde mi punto de vista son muy claras: ni el Verde ni el PT están obligados a votar en favor de la reforma electoral, si no están de acuerdo.
Y aclaró que aun cuando el PT y el Verde en el Senado no estén de acuerdo, los morenistas discutirán la reforma electoral. Pero hay que aclarar que entre discutirla y aprobarla hay abismo de al menos 13 votos que necesita Morena tanto del Verde como del PT.
¡Claro!, en el entendido de que ni el PAN ni Movimiento Ciudadano ni el PRI le ceden algún voto o, peor aún, una ausencia en la votación para ayudar a sus amigos morenistas a concretar la reforma.
Después Ricardo Monreal tuvo una encerrona con su grupo parlamentario en la Cámara de Diputados, donde acordaron que respaldarán en sus términos la iniciativa de reforma presidencial, aun cuando el Verde y el PT no lo hagan. Por supuesto que aclaró que buscarán convencerlos.
Pero más allá de especulaciones, los hechos demuestran que ni el Verde ni el PT cederán en sus posturas: reducir el financiamiento y que todos los partidos reciban el mismo monto; replantear el número de plurinominales, pero con fórmulas reales que no le den ventaja al partido mayoritario, para simular que su mayoría aplastante fue decidida en urnas.
Y no han respaldado esa parte de la reforma, porque saben que constituye su epitafio y puede ser la última vez que puedan opinar, porque esa reforma está diseñada para acabar con las minorías, no sólo porque disminuye en hasta 60% su presencia numérica en las Cámaras del Congreso de la Unión, sino porque un menor financiamiento los hunde en la carencia constante, sin posibilidades de vencer las carretadas de dinero que recibe Morena, con una fórmula que le permitirá recibir más que todos, en función del número de votos que obtenga.
Entonces, ¿por qué apostar a una reforma electoral que puede nacer muerta?
La Presidenta de la República asumió el compromiso de impulsar esta reforma y al presentarla oficialmente cumplirá con ese compromiso, aunque no tenga garantizado su aprobación, pero nadie puede reprocharle que no cumplió.
Un ala de Morena quiere sacudirse al Verde y al PT, porque como dice su dirigente nacional “¿ustedes quién se creen?”, si son ellos, los morenistas, quienes consiguen los triunfos, aunque la Presidenta de la República ya les dijo a todos que quiere que vayan en alianza el próximo año.
Para esos morenistas un escenario en el que el Verde y el PT no apoyen su reforma es el mejor. Por eso, los golpes bajos que salen desde los operadores mediáticos de Morena comienzan a centrar su atención en los verdes y petistas que se niegan a acatar la orden.
Ah, pero ahí el riesgo de balcanización del oficialismo es real y eso puede jugar en favor del Verde y el PT, cuyos votos tienen hoy un valor jamás visto en sus historias.
