2 de junio, Ejército y Marina vigilantes
Se han registrado 34 homicidios de candidatos
Este domingo 2 de junio sabremos el rumbo que tomará el país para los próximos años, no sólo en lo que concierne al tema económico, político o social, también en materia de seguridad y Fuerzas Armadas. Inevitablemente, a partir de los resultados, se comenzarán a barajar los nombres quienes integrarán el gabinete de la primera Presidenta y quiénes serán sus próximos secretarios, incluidos los de la Defensa Nacional y de Marina.
Por lo pronto, tanto el Ejército, como la Marina y la Guardia Nacional permanecerán acuartelados desde el viernes y más de 260 mil elementos tendrán la consigna de vigilar y garantizar que la jornada transcurra sin incidentes, como parte de la estrategia del gobierno federal.
Estos elementos estarán distribuidos en las 32 entidades del país y volverán a sus funciones cotidianas el 4 de junio, una vez concluido el proceso. El resto del personal, junto con los comandantes de Regiones y Zonas Militares, Zonas Navales y de la GN, estará al pendiente de lo que pueda suceder, porque a pesar de lo que ha afirmado el presidente López Obrador, de que éste será un acto cívico en completa paz, los hechos de violencia de las últimas semanas pronostican todo lo contrario, esto se refuerza con un análisis de inteligencia militar, entregado al gabinete de seguridad y al INE.
En éste se advierte que varios municipios de Guerrero, Zacatecas, Guanajuato, Tamaulipas, Sinaloa, Sonora, Baja California, Estado de México, Michoacán, Oaxaca y Veracruz, están sometidos por la delincuencia organizada. El INE ya determinó la no instalación de todas las casillas.
El problema es serio. En lo que va de este proceso electoral se han contabilizado 749 agresiones a candidatos y aspirantes; de éstos, 34 han sido asesinados, lo que representa una cifra récord.
El último caso fue el de José Alfredo Cabrera, abanderado del PAN, PRI y PRD a la alcaldía de Coyuca de Benítez, Guerrero, quien, pese al fuerte dispositivo de seguridad, fue victimado de dos disparos en la nuca. El asesino, que también fue acribillado, se hizo pasar por un simpatizante y traspasó la seguridad de al menos seis elementos de la GN y ocho guardaespaldas. El candidato perdió la vida de forma inmediata, a unos metros de donde habían instalado el templete en el que daría su discurso final. Este asesinato nos hizo recordar el de Luis Donaldo Colosio en marzo de 1993. Un magnicidio que entristeció e indignó a todo el país, sin importar colores partidistas.
Alfredo Cabrera ya había recibido amenazas de muerte y su seguridad fue confiada a una GN carente de experiencia, incapaz de asumir tareas de seguridad ejecutiva. Increíble que el homicida se les haya colado.
Los 34 candidatos asesinados se suman a la lista mortal de los casi 200 mil homicidios dolosos con los que cerrará este sexenio. Lo paradójico es que, en medio de este ambiente de violencia y tensión, el presidente López Obrador se ha dedicado a culpar a administraciones anteriores por la situación actual del país, olvidando que él fue elegido precisamente para poner orden y resolver los problemas heredados. No se justifica la inacción para contener la violencia.
Incluso, parece irreal cuando critica a la ONU y califica a sus funcionarios como “una diplomacia dorada” que no debería ni dormir por no resolver el conflicto Israel-Hamás, donde dice, “hay miles de muertos”. El Presidente no repara que en México, durante su gobierno, las cifras de violencia son alarmantes: 186 mil homicidios dolosos, cinco mil 148 feminicidios, cinco mil 402 secuestros, y 53 mil 131 extorsiones, pero lo más incongruente es cuando menciona que quiere cerrar su administración sin desaparecidos y sin una masacre. ¿habrá quién lo entere de que a la fecha se han contabilizado más de 120 mil desaparecidos y más de 700 masacres?
DE IMAGINARIA
El deseo de los secretarios de la Defensa y de Marina, así como del comandante de la GN, es informar a la medianoche del domingo, al comandante supremo de las FA: “El país está sin novedad”.
