Sobre aviso no hay engaño

Tanto Protección Civil federal como las instancias estatales contaban con la información y tuvieron tiempo suficiente para prepararse ante la llegada de las lluvias. A pesar de ello, no actuaron... Los reportes de la Conagua llegaron con suficiente margen para prevenir, evacuar y preparar. Sin embargo, la realidad de los gobiernos locales fue otra.

La tragedia no llegó sin aviso. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) había alertado desde el 6 de octubre sobre las intensas precipitaciones que se registrarían en el centro y oriente del país. Los pronósticos estaban ahí: las gráficas, los mapas, las alertas. Pero, como tantas veces sucede en los gobiernos de Morena, la opacidad y la apatía fueron las que triunfaron.

Tanto Protección Civil federal como las instancias estatales contaban con la información y tuvieron tiempo suficiente para prepararse ante la llegada de las lluvias. A pesar de ello, no actuaron. Entre los estados más afectados se encuentran Veracruz, Hidalgo y Puebla.

Los reportes de la Conagua llegaron con suficiente margen para prevenir, evacuar y preparar. Sin embargo, la realidad de los gobiernos locales fue otra. En Veracruz, Rocío Nahle minimizó los riesgos y aseguró que el río Cazones se había desbordado “ligeramente”. No fue así. Ese acontecimiento “ligero”, como lo calificó la gobernadora, costó la vida de mexicanos. En Hidalgo, el mandatario brilló por su ausencia y en Puebla fue captado viajando en un avión privado. Nadie al mando, nadie al frente.

La administración de López Obrador decidió eliminar los recursos del Fonden, que servía como primera respuesta ante desastres naturales. Con él, las familias contaban con apoyo, los municipios con fondos y las viviendas con respaldo. Hoy no hay fondos, no hay seguros, no hay herramientas. Cuando la tragedia llega, el gobierno sólo ofrece discursos. Las autoridades han reportado 64 personas fallecidas: en Veracruz, en Puebla y en Hidalgo.

A todo esto, se suma que la gobernadora Nahle eliminó la aseguradora estatal que protegía a Veracruz ante eventos naturales, alegando que ella podría hacerse cargo de todo. Lo hizo para crear una nueva aseguradora bajo control del propio gobierno estatal. Sin embargo, dicha aseguradora no cuenta con autorización de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, por lo cual no puede operar. Hoy, los veracruzanos pagan el costo de esa soberbia: personas fallecidas, miles de damnificados, carreteras colapsadas, escuelas totalmente inundadas y, sobre todo, una autoridad que aún intenta convencer al país de que “no fue tan grave”. Nahle decidió ahorrarse el dinero creyendo que podía controlarlo todo, pero la realidad de los desastres naturales la alcanzó.

La Presidenta viajó a Veracruz, pero sólo para regañar a los damnificados. A diferencia de la administración pasada, sí visitó las zonas afectadas; sin embargo, en tiempos de López Obrador preferían no acudir a los lugares de emergencia, quedando el recuerdo de aquella ocasión en que descendió de un vehículo militar sólo para montar un teatro ante las cámaras.

Cuando las familias lo pierden todo, no sirven las ideologías ni los discursos de “primero los pobres”. Sirve la previsión, la planeación y la empatía; de eso, este gobierno carece por completo. La naturaleza no perdona la incompetencia.

* En otro tema, desde este espacio quiero felicitar a María Corina Machado por haber sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, un reconocimiento a su valentía y a su lucha por la libertad y la democracia en América Latina.

Mientras tanto, el gobierno mexicano guarda silencio, incapaz de reconocer el mérito de una mujer que enfrenta con dignidad la dictadura de Maduro. Es lamentable que una Presidenta que se dice defensora de las mujeres no haya tenido una sola palabra de apoyo. Con este silencio ratifica su alianza con la dictadura de Venezuela.

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