Sí mentir, sí robar y sí traicionar al pueblo

La plana alta de Morena, que tanto presume la austeridad republicana, mandamiento de la 4T, ha sido exhibida en las lujosas vacaciones de verano, dejando al descubierto lo que son, en realidad, políticos que viven como millonarios mientras pregonan la humildad de dientes para afuera...

El lema que durante años fue repetido desde el primer minuto de la administración de López Obrador fue “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. Hoy, la realidad parece otra, la del todo sí, mentir, robar y, sobre todo, sí traicionar al pueblo. La plana alta de Morena, que tanto presume la austeridad republicana, mandamiento de la 4T, ha sido exhibida en las lujosas vacaciones de verano, dejando al descubierto lo que son, en realidad, políticos que viven como millonarios mientras pregonan la humildad de dientes para afuera.

  • Las imágenes vertidas por medios de comunicación no mienten. Ahí está Ricardo Monreal desayunando en el Rosewood Villa Magna, de Madrid. Mario Delgado, secretario de Educación, retratado en el Pousada de Lisboa —un hotel de cinco estrellas en la capital portuguesa—, y Andrés Manuel López Beltrán deleitándose con el buffet del exclusivo hotel The Okura, en Tokio. Para completar la postal, Sergio Gutiérrez Luna, presidente de la Cámara de Diputados, coleccionando relojes y artículos de lujo, ventilados por un periodista en redes sociales. La narrativa de la austeridad no congenia con estas fotografías.

Lejos de ser simples incongruencias, todo esto parece dibujar una estrategia interna. Como si una facción desde adentro hubiese decidido mostrar al pueblo la verdadera cara de sus dirigentes, convirtiendo la austeridad en un arma de traición interna, y dejando claro que el enemigo de Morena podría ser Morena misma.

Vale la pena recordar unos años atrás. Si estas escenas hubieran sido protagonizadas por los que hoy conforman la oposición, López Obrador, en sus tiempos de opositor, habría señalado con el dedo acusador, exigido renuncias, convocado marchas y, muy seguramente, leído los menús de los restaurantes en sus conferencias para mostrar la traición al pueblo de México. No olvidemos cómo convirtió en bandera la denuncia de departamentos de políticos en el extranjero. Hoy, en cambio, Mario Delgado se enreda en su propia declaración patrimonial, equivocándose con el valor de su propiedad.

A esta serie de episodios se suma la carta de Beatriz Gutiérrez Müller, que en vez de aclarar con serenidad los rumores sobre una supuesta mudanza a España, se lanzó a descalificar a un periódico con adjetivos y desvaríos. Su tono encendido, acusándolos como calumniadores profesionales de la derecha más rancia, terminó confirmando la fragilidad de su discurso que, más que negar, evadió. El problema no es sólo si vive o no en Madrid, el problema es la contradicción de quienes criticaron a España pidiendo disculpas históricas.

Morena quiere vender una idea utópica, pero hoy las imágenes de sus políticos de vacaciones los alcanzan, colocándolos en el escaparate de mentiras. Porque lo verdaderamente grave no es el viaje en sí ni el boleto de avión, mucho menos el hotel de lujo, sino la traición a las familias mexicanas.

La supuesta austeridad resultó un simple disfraz detrás del discurso del sacrificio donde, bajo la promesa de no traicionar al pueblo, se consumó la ironía más amarga, engañaron sin pudor a los mexicanos.

  • El pueblo, al que tanto invocan, empieza a mirar estas contradicciones con escepticismo. Morena inventó una nueva forma de hacer política con el engaño, las mentiras y el despilfarro al pueblo mexicano.

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