Patria, familia y libertad
Durante muchos años, Acción Nacional perdió su esencia, permitiendo conductas que no se hubiera pensado hace 86 años, permitiendo que las candidaturas fueran cooptadas por padroneros que usaban al partido como un botín. La militancia dejó de tener voz y voto real, ...
Durante muchos años, Acción Nacional perdió su esencia, permitiendo conductas que no se hubiera pensado hace 86 años, permitiendo que las candidaturas fueran cooptadas por padroneros que usaban al partido como un botín. La militancia dejó de tener voz y voto real, mientras unos cuantos decidían quién podía participar y quién no.
Se instauró una cultura de control, en la que los valores y principios fueron sustituidos por intereses personales con acuerdos de grupo. Esa práctica cerró las puertas a nuevas generaciones, desmotivó a los auténticos panistas, distorsionando el espíritu democrático que dio origen al partido.
El PAN también se vio rebasado por la falta de compromiso de muchos de sus presidentes municipales, legisladores locales y federales; algunos llegaron al poder arropados por las siglas blanquiazules, pero una vez en el cargo se olvidaron de sus electores. En lugar de gobernar con cercanía y transparencia, repitieron los mismos vicios que antes se criticaban. Esa desconexión con la ciudadanía fue uno de los factores que más debilitó al partido.
Mientras los ciudadanos exigían resultados, algunos representantes ciudadanos se conformaban con ocupar el cargo, sin levantar la voz ni rendir cuentas.
Es por ello por lo que el Frontón México volvió a ser testigo de un evento de Acción Nacional, como hace 86 años, del nacimiento de una nueva etapa. En ese mismo lugar donde se fundó el partido que cambió la historia democrática del país. Es el último llamado a defender tres valores que se vuelven urgentes frente al desastre que vive el país: patria, familia y libertad.
El relanzamiento del PAN llega en un momento en que el país enfrenta una crisis moral, corrupción, impunidad y violencia, mientras el régimen se ha convertido en un sistema de abusos e imposiciones. La llamada “transformación” terminó siendo un disfraz del autoritarismo.
Los casos se acumulan sin respuesta, empezaron con el saqueo de Segalmex, la estafa de la megafarmacia, el programa Jóvenes Construyendo el Futuro. No debemos dejar a un lado el peor caso de corrupción registrado en la historia de nuestro país: el huachicol fiscal, 700 mil millones de pesos se han quedado entre altos funcionarios de Morena.
Vínculos de gobernadores morenistas con el crimen organizado; estados como Sinaloa, Tamaulipas, Zacatecas, Guerrero, Sonora o Michoacán viven bajo la sombra del control territorial del narcotráfico, mientras las autoridades federales miran hacia otro lado.
Ante ese panorama, Acción Nacional no sólo se relanza, se levanta como una verdadera opción para defender la patria, la familia y la libertad. El PAN se propone a ser lo que fue en su origen, la conciencia crítica del país, el muro frente al abuso del poder y la voz de millones de ciudadanos.
El PAN se abre a la sociedad, a los jóvenes, al liderazgo ciudadano, donde el mérito sustituya al favoritismo, donde el trabajo y la honestidad vuelvan a ser el camino del progreso. Se acabaron los tiempos de la política cerrada. Acción Nacional vuelve a las calles, a las comunidades, al contacto directo con la gente para rescatar el futuro. La historia lo llama, la sociedad lo necesita y la República lo exige.
Acción Nacional vuelve a estar de pie con una convicción simple y poderosa. Como hace 86 años, desde el mismo Frontón México, el mensaje vuelve a resonar con la defensa de la patria frente al autoritarismo, la familia frente a la división y la libertad frente al control del Estado.
“Porque en el corazón de todos los mexicanos está viva y ardiente la esperanza, por eso nos reunimos hoy, por eso seguiremos unidos formando esa ola inmensa, incontenible de la voluntad del pueblo contra la cual no puede haber ninguna fuerza”. -Manuel Gómez Morín.
Acción Nacional está de regreso.
