No llegaron todas

Uno de los casos más emblemáticos es el de Cuauhtémoc Blanco, denunciado por su media hermana ante la Fiscalía de Morelos por intento de violación ocurrido en la residencia oficial del gobierno estatal; así como la denuncia hecha por su esposa de violencia intrafamiliar. El cinismo de este sujeto no tiene límites; ahora resulta que él quiere presentar una iniciativa en contra de las mujeres para que funja en su defensa.

Max Cortázar

Max Cortázar

Editorial

El 8 de marzo vuelve cada año cargado de discursos oficiales, ceremonias institucionales y mensajes de solidaridad con las mujeres. Sin embargo, detrás de los actos conmemorativos y de los pronunciamientos políticos, la realidad que enfrentan millones de mexicanas sigue marcada por una violencia persistente que los datos no permiten maquillar.

México continúa siendo un país profundamente peligroso para las mujeres. En 2024 se registraron 855 feminicidios en el país, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP); para 2025 fueron 725 y tan sólo en enero de este año ya se tienen registradas 54. 

Por otro lado, en el sexenio de López Obrador los homicidios registrados contra las mujeres dejaron un saldo devastador. De diciembre de 2018 a septiembre de 202 se registraron 16,096 homicidios dolosos, mientras que el SESNSP documentó 5,661 feminicidios, dando un total de 21,757 durante ese periodo, sin contar a quienes, hasta ahora, se encuentran como desaparecidas. 

El feminicidio alcanzó su punto máximo en 2021. A esto se suma un contexto en el que siete de cada diez mujeres mayores de 15 años han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, según estadísticas oficiales.

El doble discurso de Morena queda al descubierto cuando se conoce la realidad de los supuestos apoyos a las mujeres; los números presupuestales no se equivocan: el gasto federal en programas sociales para mujeres durante el sexenio de López Obrador disminuyó 89%, sobre todo en los rubros de estancias infantiles, refugios especializados para mujeres víctimas de violencia de género, salud materna, sexual y reproductiva, programa de apoyo al empleo femenino, entre otros.

La tendencia no se corrigió con la llegada de una Presidenta. Para 2025, estos mismos apoyos siguieron en decrecimiento en lugar de ir al alza.

El problema también es político e institucional. Mientras el país enfrenta una crisis de violencia contra las mujeres, algunos de los personajes más visibles del oficialismo han estado rodeados de acusaciones graves que ponen en entredicho la coherencia del discurso gubernamental. 

Uno de los casos más emblemáticos es el de Cuauhtémoc Blanco, denunciado por su media hermana ante la Fiscalía de Morelos por intento de violación ocurrido en la residencia oficial del gobierno estatal; así como la denuncia hecha por su esposa de violencia intrafamiliar. El cinismo de este sujeto no tiene límites; ahora resulta que él quiere presentar una iniciativa en contra de las mujeres para que funja en su defensa. Así como el caso de Félix Salgado Macedonio, acusado de agresión sexual a distintas mujeres. 

 

El 8 de marzo no debería reducirse a una fecha simbólica ni a una jornada de discursos institucionales. Las cifras, las denuncias y las historias de violencia recuerdan que la lucha de las mujeres en México sigue enfrentando un obstáculo estructural: así como un Estado omiso a sus solicitudes. No llegaron todas.