Las reglas sin reglas del Frente Amplio por México
Ayer, durante su rueda de prensa, el Frente Amplio por México presentó las reglas a través de las cuales se elegirá al candidato que competirá por la Presidencia de la República por parte de la oposición. Sin embargo, aún existen ambigüedades que generan dudas ...
Ayer, durante su rueda de prensa, el Frente Amplio por México presentó las reglas a través de las cuales se elegirá al candidato que competirá por la Presidencia de la República por parte de la oposición. Sin embargo, aún existen ambigüedades que generan dudas sobre cómo será su funcionamiento.
Al término del evento, a través de un video y un comunicado difundieron las reglas para quienes tengan interés en competir por la candidatura. Sin embargo, dicha información dejó más dudas que certezas, por lo que es importante que se aclaren.
En primer lugar, es absurdo que los partidos —PAN, PRI, PRD, así como la sociedad civil— quieran ir atrás del Presidente y de su partido en los tiempos de definición de su candidato rumbo al 2024.
Según las reglas establecidas ayer, el Frente Amplio tendrá que posicionar, evaluar y descartar contendientes de manera efectiva en tan sólo 54 días, definiendo al candidato estrella el 4 de septiembre.
Existe una gran diferencia entre los precandidatos de Morena —que son tres, todos bien posicionados ante la ciudadanía— en contraste con quienes han levantado la mano para encabezar la coalición opositora.
Hoy, la oposición cuenta con 15 aspirantes —más los que se acumulen de aquí al 4 de julio—, por lo que es poco probable que logren un posicionamiento adecuado. Por esto, el Frente Amplio debió haber considerado alargar los tiempos del proceso de definición a diciembre, ofreciendo un método más atractivo.
Ya tomada la decisión y sus temporalidades, analicemos las deficiencias que mostraron en las tres etapas presentadas para la elección del candidato.
El primer punto es la existencia de un “Observatorio Ciudadano” que vigile y participe en todos los procesos durante este periodo.
¿Quiénes conformarán este observatorio y bajo qué reglas? ¿Cuáles son sus atribuciones? ¿Van a contabilizar las firmas y verificar la veracidad de éstas? ¿Tendrán poder decisivo sobre las mediciones en las encuestas? Entonces, ¿el Observatorio Ciudadano se vuelve un dedazo?
En segundo lugar, ¿de dónde saldrá el dinero que utilizarán los participantes para la recolección de firmas y para recorrer el país? ¿Habrá una entidad fiscalizadora que cuantifique sus gastos? ¿Se establecerán límites presupuestales que eviten un derroche monetario y que garanticen piso parejo entre los contendientes? ¿No se está cayendo en la misma simulación e ilegalidad de los aspirantes de Morena?
Como punto número dos está la inscripción de los aspirantes, la que se llevará a cabo el 4 de julio; etapa durante la cual cada uno de ellos recolectará un mínimo de 150 mil firmas —y un máximo de 200 mil— para poder participar en la etapa dos.
La primera duda es que no se estipula el plazo para recolectar las firmas mencionadas ni el día en que se llevará a cabo el Primer Foro Nacional. ¿Será posible participar en la elección final si me registro, aunque no le dé mi firma a ninguno de los contendientes en el proceso inicial? Este punto no se aclara.
Por otro lado, ¿cómo van a manejar la influencia de los padrones de los propios partidos? El PRI cuenta con un padrón de casi dos millones de afiliados y el PAN con menos de trescientos mil, lo que pone en desventaja a los candidatos ciudadanos, a los de Acción Nacional y a los del PRD.
Además, no hay un candado que proteja el registro de miles de ciudadanos afines a Morena. ¿Dejarán a la suerte que el partido en el poder influya y/o defina al candidato del Frente Amplio por México?
Como tercer punto viene la etapa dos, donde se lleva a cabo el Primer Foro Nacional y el levantamiento de una encuesta que medirá a los precandidatos, permitiendo depurar la lista a sólo tres contendientes.
Tomando como referencia los foros que han realizado los partidos y AC, estos han carecido de relevancia mediática, no han generado entusiasmo, son acartonados y aburridos. Además, resulta interesante entender cómo lo van a organizar, suponiendo que para esta etapa logren permanecer alrededor de 10 aspirantes. Esto será un suplicio para los mexicanos; qué lástima que no tuvieron la valentía de organizar debates reales.
Como punto número cuatro analicemos la tercera etapa, en la cual se llevará a cabo la participación de los tres finalistas en cinco foros regionales; el levantamiento de una segunda encuesta, así como una votación, en la que sólo participarán los ciudadanos que se hayan registrado previamente en la plataforma.
En dichos foros, ¿se permitirá el debate y la confrontación de ideas o mantendrán un frente similar al de Morena, donde les prohíben a los contendientes enfrentarse?
En cuanto a las encuestas, ¿qué casa encuestadora llevará a cabo el estudio final?, ¿cuáles son los atributos de mayor valor?, ¿cómo planean ponderar las votaciones finales con los resultados de dicha encuesta?
Se menciona que cada uno tendrá un valor del 50%, pero, ¿qué pasa si un candidato gana la votación y otro la encuesta? ¿Cómo se decidirá cuál de los dos será el candidato? Es importante saber en qué medida se considerará el número de votantes en contraste con el tamaño de la muestra o cuáles serán los conceptos que se tomarán en cuenta para elegir al candidato final de manera limpia, transparente y justa.
Después de criticar a Morena por hacer una campaña ilegal y por la falta de justificación del financiamiento, parece que en el Frente Amplio harán lo mismo.
