La transparencia de los candidatos
Los mexicanos
han demostrado
su hartazgo de la corrupción hecha
al amparo del poder político.
De ahí la relevancia de que los candidatos se muestren abiertos a la validación pública de su evolución patrimonial, más aún cuando existen dudas surgidas a partir de pruebas documentales. Justo es en este tenor que a Luis Miguel Barbosa se le ha solicitado rendir cuentas sobre información ventilada en días recientes.
Al candidato a la gubernatura de Puebla por la coalición Juntos haremos historia se le descubrieron pagos de una propiedad, cuyos montos difícilmente pueden cubrirse con los salarios percibidos como directivo de partido y legislador federal. Nunca rechazó la veracidad de los hechos, aunque le costó trabajo reconocer, en un principio, la adquisición de la casa de un expresidente.
Eso sí, dejó sin explicación convincente el origen del enganche de varios millones de pesos. Ahora, una investigación periodística sustentada en documentos oficiales, abrió interrogantes respecto de su declaración 3de3, presentada ante el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco). Documento que, por cierto, el mismo candidato ha puesto en el centro de su discurso para, según él, dar una fotografía de su estilo de vida.
Su declaración deja ver cuatro prácticas que levantan cejas.
Uno: Barbosa declara propiedades con valor menor al realmente pagado por ellas, algunas, incluso, de contado. Por ejemplo, reporta la propiedad de una casa comprada en la colonia Condesa en 2015, la tercera adquisición inmobiliaria en tan sólo dos años, por la cual aseguró al Imco haber desembolsado un millón 300 mil pesos, cuando en realidad la operación ascendió a casi cinco millones y medio de pesos.
Esto es, evade hacer transparente una inversión tres veces mayor a la asentada en su declaración. Asimismo, un año después adquiere una nueva casa en Tehuacán, Puebla, pagada al contado, la cual registra en su 3de3 con un valor de 562 mil pesos mientras la operación real de compra-venta fue por más de un millón de pesos.
Dos: Barbosa esconde propiedades inmobiliarias al no registrarlas ante el Imco. En 2010, su esposa compró —mediante contrato privado— tres predios que suman 2 mil metros cuadrados en el fraccionamiento Vista Verde Country Club, el más exclusivo de Tehuacán. Cabe recordar que, de acuerdo con la declaración, su cónyuge no percibe ingresos.
Un año después, Barbosa también adquiere una casa ubicada en la Ciudad de México, por la cual pagó dos millones 300 mil pesos y como dejan ver las imágenes de Google Maps, el inmueble fue remodelado por lo que se calcula un valor comercial de más de siete millones de pesos. Ambas propiedades estuvieron ocultas al escrutinio público por la omisión del candidato de Morena.
Tres: Miguel Barbosa adquiere inmuebles a nombre de familiares para después hacerse de nueva cuenta de ellas y así reportarlas como “donación” en sus declaraciones patrimoniales, ocultando el nombre de los donantes. Esta operación lo hizo con, al menos, dos propiedades ubicadas en Tehuacán, registradas ante el Imco como donadas a su favor en 2010. Por un lado, un edificio de 366 metros cuadrados de construcción, que declara con un valor de 46 mil pesos y cuya compra la hicieron sus hijos, siendo menores de edad y sin ingresos.
Por el otro, una casa de 209 metros cuadrados con un valor declarado de 46 mil 200 pesos. En ambos, no sólo Barbosa recupera los derechos de control de sus compras vía la simulación, sino vuelve a registrar inmuebles con valores muy inferiores a su costo real. Los documentos hechos públicos, dejan saber que el edificio tiene un valor oficial registrado de un millón y medio de pesos, mientras la casa, 500 mil pesos,
Cuatro: Barbosa declara propiedades a crédito cuando en realidad las paga de contado. En el formato del Imco se da cuenta que la esposa “compra” una casa a crédito en Tehuacán. Sin embargo, en documentos oficiales muestra que ni es adquirida por su cónyuge ni se pagó a crédito. La investigación periodística comprueba que Barbosa concreta la operación mediante cientos de miles de pesos en efectivo y un cheque de por cerca de 230 mil pesos.
En suma, la publicación de ayer muestra que Barbosa tiene posesión de cuando menos 25 millones de pesos en inmuebles, repartidos entre la Ciudad de México y el estado de Puebla; tres camionetas de lujo con un valor de 3 millones de pesos; cuentas bancarias en las que acumula varios cientos de miles de pesos, sin olvidar las vacaciones familiares de gran turismo donde gastó 1.7 millones de pesos en distintos puntos internacionales, como se ha hecho del conocimiento público.
En este marco, Barbosa tiene la responsabilidad de aclarar las dudas respecto de su evolución patrimonial, en congruencia con la apertura a la que dice estar dispuesto.
