La política y la sociedad
De 2018 a la fecha Morena y sus aliados le han arrebatado 22 gubernaturas a la oposición. Entonces, ¿qué festejan los líderes de los partidos? Estamos a un año de la elección presidencial y la realidad es que la coalición no logra ganar elecciones y esto se debe a que las campañas no motivan, son vacías, acartonadas, lejanas y con propuestas poco claras.
A dos días de las elecciones en los estados de México y Coahuila, en donde en el primero ganó la coalición Juntos Haremos Historia, mientras en el segundo la alianza Va por México, es relevante hacer un análisis no sólo de lo sucedido en ambas entidades, sino del desempeño observado en varias casas encuestadoras. Esto porque, durante los dos procesos constitucionales e incluso en las encuestas de salida realizadas el día de la jornada, sus números estuvieron muy lejos de reflejar el resultado final.
En el caso de un número importante de encuestadores, sus levantamientos de opinión pública han sido poco asertivos —de unos años para acá—, generando distorsiones en la conversación pública alrededor de las contiendas.
Nadie duda de su reputación y que los números difundidos son los que, efectivamente, arrojan sus estudios, pero, a la luz de las divergencias entre proyecciones y resultados oficiales, es imprescindible el inicio de una extendida revisión metodológica, ya que, al día de hoy, los ciudadanos los han dejado de tomar en serio.
Al considerar las encuestas como un método poco efectivo para entender lo que está sucediendo entre las candidaturas, quienes la responden no sienten el compromiso de responder con la verdad. Situación que provoca errores de hasta 20 puntos porcentuales y, con base en una serie recurrente de datos equivocados, terminan beneficiando a uno de los contendientes por el desánimo que inyectan en la opinión pública ante una falsa percepción de derrota anticipada sobre su contrincante.
Por otro lado, ayer, durante la rueda de prensa que llevaron a cabo los presidentes de los partidos de la coalición Va por México, y a pesar de haber perdido el emblemático Estado de México, afirmaron que la votación fue pareja, ya que al sumar los votos emitidos en ambas elecciones obtuvieron 3,494,041 sufragios contra 3,757,290 de Morena y sus aliados.
Los dirigentes de los partidos continúan con una gran miopía. Es claro que la sociedad los siente lejanos, no lograron hacer que el proceso en uno de los estados más importantes del país fuese atractivo para los ciudadanos, obteniendo una participación del 49 por ciento. Un porcentaje menor al observado en la contienda pasada para gobernador.
En el caso del Partido Acción Nacional, que a pesar de que en esta elección estatal de hace seis años obtuvieron el cuarto lugar con 11% del voto, jamás se preocuparon en acercarse a la sociedad, en generar una base social sólida y volverse competitivos. Parece increíble que, un sexenio después, el PAN vuelva a tener el mismo porcentaje y no lo vean como un fracaso.
En lo referente a Coahuila su situación es aún peor: en 2017 Acción Nacional obtuvo el 36% del voto y en esta elección estatal festeja el haber alcanzado apenas 8 por ciento. Por si fuera poco, el presidente del PRI, Alejandro Moreno, se encargó de remarcarlo a Marko Cortés durante la rueda de prensa.
Hoy, el PRI se vuelve la cuarta fuerza política, ya que solamente contará con dos gubernaturas: Durango y Coahuila; MC es la tercera, con Nuevo León y Jalisco; el PAN, la segunda, con 5 estados gobernados; del PRD ya mejor ni hablamos.
De 2018 a la fecha Morena y sus aliados le han arrebatado 22 gubernaturas a la oposición. Entonces, ¿qué festejan los líderes de los partidos? Estamos a un año de la elección presidencial y la realidad es que la coalición no logra ganar elecciones y esto se debe a que las campañas no motivan, son vacías, acartonadas, lejanas y con propuestas poco claras.
Es por ello que en este espacio nuevamente hacemos un llamado a los dirigentes de los partidos políticos de la oposición para que recapaciten, hagan una autocrítica, transparenten sus padrones, se acerquen a la sociedad y abran a los mexicanos sus procesos internos para la definición de los candidatos.
Hemos sido reiterativos porque el tiempo se agota y no vemos un cambio en los liderazgos, si bien ya se anunció que el 24 de junio la coalición definirá sus lineamientos para definir las precandidaturas, Morena, en dos meses más, ya habrá definido a su abanderado rumbo al 2024.
Es lamentable que el tiempo pase y sigamos escribiendo del mismo tema, que tanto la sociedad como líderes de opinión y figuras políticas relevantes continúen pidiendo apertura democrática y elecciones abiertas. Los liderazgos tienen que entender que la gente ya no tiene interés en los partidos, por lo mismo están obligados a entregarle el vehículo a la sociedad o desaparecer.
