Es lo que hay

Es más que evidente que el INE se está haciendo de la vista gorda; es claro que lo que está sucediendo en Morena está fuera de la ley, pero lo que más sorprende es escuchar a algunos líderes de opinión avalar el mismo método para la oposición. Es claro que los dos procesos están fuera de la ley y que, desafortunadamente, el de la oposición es peor que el del partido en el poder.

La semana pasada, el Frente Amplio por México anunció el método a través del cual se definirá al candidato de la coalición rumbo a las elecciones de 2024. En ese momento existían, por lo menos, 15 aspirantes de la oposición a competir por la Presidencia de la República. Sin embargo, después de publicar las reglas para dicha elección, al día de hoy han decidido declinar seis de los aspirantes, siendo el primero Germán Martínez, seguido de Mauricio Vila, Lilly Téllez, Claudia Ruiz Massieu, Alejandro Murat y Gustavo de Hoyos; todos ellos de maneras distintas, pero en desacuerdo con la metodología impuesta por los tres partidos políticos.

Entre las principales puntualizaciones destacan la ilegalidad en los tiempos del proceso, dados cargados, falta de transparencia en el uso de recursos económicos, pero, sobre todo, que la propuesta del método deja más dudas que certezas.

Al final, sin importar los señalamientos de irregularidades que varios de los aspirantes hicieron públicamente a los organizadores, el día de ayer el Frente Amplio por México decidió mantener su propuesta original, la cual consistirá en registrarse entre el 4 y 9 de julio; la recolección de 150 mil firmas por aspirante será del 12 al 5 de agosto en 17 estados de la República; sin embargo, no especifican el mínimo y máximo por entidad federativa.

De ahí iniciará la segunda etapa con los aspirantes que logren conseguir el número de firmas, quienes se medirán en un Gran Foro Nacional el 10 de agosto, después del cual quedarán tres finalistas que serán nombrados a través de una encuesta, sobre la que, hasta el día de hoy, se desconoce el nombre de la empresa o empresas que llevarán a cabo el ejercicio.

Posteriormente, se llevarán a cabo cinco foros regionales y se definirá al ganador por medio del voto directo de los que, en su momento, se registraron de entre los candidatos y una encuesta final, de la que tampoco se conoce el nombre de la empresa. Finalmente, dicha votación se llevará a cabo el 3 de septiembre, por lo que definirán y darán a conocer al candidato al día siguiente.

Es más que evidente que el INE se está haciendo de la vista gorda; es claro que lo que está sucediendo en Morena está fuera de la ley, pero lo que más sorprende es escuchar a algunos líderes de opinión avalar el mismo método para la oposición. Es claro que los dos procesos están fuera de la ley y que, desafortunadamente, el de la oposición es peor que el del partido en el poder.

Por otro lado, lo que más preocupa a la ciudadanía y a un servidor es, ¿a dónde quieren llegar los partidos de la oposición, junto con los que se hacen llamar representantes de la sociedad civil? Bien lo decía hace unos días Germán Martínez, “¿qué experiencia tiene el señor Claudio X. González, Jorge Castañeda y otros cuantos, organizando elecciones?”. La última vez que los vimos actuar fue en la desastrosa campaña de Ricardo Anaya.

Por el lado de los partidos políticos, qué podemos esperar, si Acción Nacional pasó de gobernar 13 estados en 2017 a tan sólo 5 en el 2022, siendo el Estado de México y Coahuila una catástrofe, ya que de tener porcentajes de voto hace seis años del 38% bajaron al 5% —como sucedió en Coahuila—. El colmo es que para la dirigencia no pasó nada.

Por el lado del PRI contaba con 12 gubernaturas, de las cuales hoy le quedan dos, sumado a que varios de sus líderes han abandonado sus filas acusando al presidente del partido de llevar su administración a base de corrupción y amiguismo, como lo pudimos escuchar en los discursos del día de ayer, donde los senadores Miguel Ángel Osorio Chong, Claudia Ruiz Massieu, Eruviel Ávila y Nuvia Mayorga, entre muchos expresidentes del partido, liderazgos estatales y municipales anunciaron la renuncia a este partido, dejándolo como la cuarta fuerza política en el Senado. Por su parte, el PRD prácticamente lo ha perdido todo.

Esperemos que, al final, funcione por el bien de la democracia y el equilibrio en las decisiones que se tomen para el futuro de nuestro país. Como diría el viejo dicho mexicano, “es lo que hay”.

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