Entre definiciones y desorganización
Al final, Morena libró bien su proceso para elegir candidatos a las gubernaturas; esperemos ver si sucede lo mismo en municipios, así como con los legisladores federales y locales. Por otro lado, encontramos al Frente Amplio por México desordenado, con operación política errática que, hasta el día de hoy, no tiene una definición clara de cómo elegirá a sus candidatos.
El viernes pasado fue el “Día D” para la Cuarta Transformación; en una conferencia de prensa que duró aproximadamente 20 horas, donde desfilaron todos los aspirantes de las nueve gubernaturas, a cuentagotas nos fuimos enterando de quiénes serían sus próximos coordinadores estatales y virtuales candidatos en las elecciones que se celebrarán el próximo año en los estados de Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz, Yucatán y la CDMX.
Mario Delgado —días antes de dar el anuncio de resultados de las encuestas— aclaró que no bastaría con ganarlas, sino que esperarían a la definición de género. Es decir, que algunos hombres podrían salir victoriosos en las encuestas, sin embargo, tendrían que ceder su lugar a la mujer mejor posicionada y, en consolación, todos los segundos lugares irían al Senado de la República.
En estados como Guanajuato, Jalisco y la Ciudad de México los ganadores de las encuestas quedaron eliminados, teniendo que ceder su candidatura al segundo lugar, como en el caso de la capital, donde Omar García Harfuch ganó la encuesta casi dos a uno en contra de Clara Brugada; a diferencia de Guanajuato, donde Ricardo Sheffield ganó por tan sólo un punto de ventaja sobre Alma Alcaraz y, por último, en Jalisco, Carlos Lomelí aventajó por cinco puntos a Claudia Delgadillo.
Sólo por tomar el caso de la Ciudad de México, donde el exsecretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, resultaba ser el más competitivo, fue eliminado de la candidatura para cumplir con la cuota de género. Sin embargo, en las encuestas publicadas por diferentes medios de comunicación, Clara Brugada le ganaría a cualquier candidato de la oposición por más de diez puntos, lo cual les permitió tomar con tranquilidad la decisión.
Pocos fueron los que abandonaron el recinto inconformes con los resultados. Uno de ellos fue Antonio Pérez Garibay, quien resultaba poco probable que pudiera ganar la encuesta sólo por ser el papá de Checo Pérez.
En otros estados vimos cómo algunos aspirantes descalificaron las encuestas y se manifestaron inconformes con los resultados, mas no podrán hacer mucho. Pongamos como ejemplo al exaspirante a la Presidencia, Marcelo Ebrard, quien impugnó la encuesta esperando un resultado que le favoreciera, pero, en una conferencia de prensa llevada a cabo el día de ayer, finalmente anunció que no saldrá de las filas de Morena, y que nuevamente buscará la candidatura en el 2030, siendo la segunda ocasión que se queda en el camino; seguramente lo veremos como coordinador parlamentario en el Senado, representando los intereses de la Cuarta Transformación. Al final, Morena libró bien su proceso para elegir candidatos a las gubernaturas; esperemos ver si sucede lo mismo en municipios, así como con los legisladores federales y locales.
Por otro lado, encontramos al Frente Amplio por México desordenado, con operación política errática que, hasta el día de hoy, no tiene una definición clara de cómo elegirá a sus candidatos. Basta ver lo sucedido el sábado pasado, donde, en un evento desangelado y sin los demás partidos de la coalición, el PAN ungió a Santiago Taboada como su candidato, lo que ocasionó confusión y comunicados tanto del PRI como del PRD desacreditando que Taboada fuera ya el candidato del Frente. Hasta el día de hoy, dichos partidos continúan con la exigencia de que sea un método con campaña y encuesta.
La oposición sigue sin entender que, a menos que tengas un candidato muy por arriba de los demás, puedes darte el lujo de designar, si no la única opción de contar con un candidato sólido en la competencia interna, que al parecer les da pavor, bien lo dijo Xóchitl, dejemos a un lado el amiguismo y nuestros intereses personales, mejor pensemos en México.
