Al final, los partidos decidieron
Hubo denuncias ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de varios de los aspirantes, así como descortesía para dos de los cuatro finalistas, ocasionando que el domingo, durante el evento en el cual se le entregó la constancia a Xóchitl Gálvez, llamara la atención la ausencia de Beatriz Paredes, Silvano Aureoles y Miguel Ángel Mancera
El domingo pasado se llevó a cabo el evento del Frente Amplio por México en el cual se le entregó la constancia a Xóchitl Gálvez que la acredita como responsable de la construcción del Frente Amplio por México y, de manera virtual, candidata para competir por la Presidencia de la República el próximo 2024. Esto después de que se llevara a cabo un proceso lleno de fallas técnicas, falta de estrategia, daños colaterales y mala planeación.
Lo anterior debido a que el sistema para poder acreditarse o votar por alguno de los aspirantes nunca terminó por funcionar; las reglas nunca fueron claras, desde la secrecía de las casas encuestadoras hasta la nula claridad de qué hubiese pasado en un escenario de empate entre los finalistas; al mismo tiempo que ocurrieron reclamos e, incluso, denuncias ante el Tribunal Electoral de varios de los aspirantes, así como descortesía para dos de los cuatro finalistas, ocasionando que el domingo, durante el evento, llamara la atención la ausencia de Beatriz Paredes, Silvano Aureoles y Miguel Ángel Mancera.
Así, terminó esta etapa del Frente que, al final, fue rescatado por la virtual candidata Xóchitl Gálvez, pero que, sin embargo, ella tendrá la gran responsabilidad de llevar a cabo una operación cicatriz dentro de los diferentes actores políticos y sociales.
Por otro lado, en los próximos días conoceremos a la corcholata ganadora del proceso de selección del coordinador de la Defensa de la Transformación de México, en lo cual hemos sido testigos, en las últimas semanas, de una contienda llena de reclamos y acusaciones que van desde la poca claridad en sus encuestas, acusaciones de gastos millonarios injustificables y apoyo del gobierno federal a una de las participantes.
La probabilidad de que ambos procesos terminen en la misma circunstancia son altas y con acusaciones similares: con poca transparencia, agravios y, en el caso particular de Morena, uso de recursos públicos poco transparentes e imparcialidad a favor de uno de ellos, pero, al final de la semana, nuestro país ya contará con los dos primeros candidatos a la Presidencia de la República. Sólo quedará conocer las decisiones que tomará Movimiento Ciudadano, partido que, hoy en día, está enfrascado y dividido con diferencias entre sus dirigentes.
Por otro lado, en los próximos meses los partidos políticos tendrán que definir nueve candidaturas a gobernador y cientos de candidatos a elección popular. Si las dirigencias insisten en caer en los mismos errores que ya se cometieron, la probabilidad de que el hoy partido en el poder gane la próxima elección es muy alta; pensemos nada más en cómo van a definir a su candidato para la Ciudad de México. Hoy pareciera imposible que se hiciera una designación directa, ya que esto no sería democrático, generaría poca credibilidad y dejaría muchos heridos en el camino.
Lo más saludable, en el caso del Frente Amplio por México, sería llevar a cabo una contienda abierta, democrática y, sobre todo, transparente.
Hoy, uno de los aspirantes se promociona prácticamente por toda la Ciudad de México, volviendo esto antidemocrático y poco equitativo; no va a ser así como se tendrá al mejor candidato, ojalá lo razonen por el bien de México y de nuestra democracia.
