La seguridad, clave de todo
El Estado ha fracasado en garantizar seguridad a la población.
Para quienes lo olvidan, desde finales del siglo pasado (1990) y principios del actual, el asunto de la seguridad pública en México ya era tema de conversación entre políticos y académicos ante lo que comenzaba a observarse en la sociedad, producto de lo que llaman “la descomposición del tejido social” debido a múltiples factores que ya vivía el país.
El Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entonces bajo la dirección del doctor Diego Valadez, realizó un compendio de opiniones de expertos en Derecho sobre Los desafíos de la Seguridad Pública en México, coordinado por Pedro José Peñaloza y Mario A. Garza Salinas y en el que publicaron —entre otros— Sergio García Ramírez (+), Salvador Abascal Carranza, Luis de la Barreda y José Antonio González Fernández.
Retomo algunas ideas del doctor González Fernández, las cuales pareciera fueron escritas en esta época de oscuridad y turbulencia en la materia. El exprocurador de la hoy Ciudad de México destacó que “la seguridad pública forma parte esencial del bienestar de una sociedad. Un Estado de derecho genera las condiciones que permiten al individuo realizar sus actividades cotidianas con la confianza de que su vida, su patrimonio y otros bienes jurídicos tutelados están exentos de todo peligro. Ante la realidad de un Estado que no cumple con una de sus principales funciones, la de suministrar seguridad, los ciudadanos tendrán que centrar todos, o gran parte de sus esfuerzos, en la defensa de sus bienes y derechos”.
Ahí está descrito —con precisión— lo que hoy padecen millones de mexicanos en el territorio nacional y que a diario tienen que luchar, a como puedan, con la inseguridad que golpea a sus comunidades y a sus familias.
Como ejemplo, recién se suscitó una controversia en Sonora, debido a la renuncia de la presidenta de la Comisión Fiscal de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en la entidad, Guadalupe Ruiz, por no estar de acuerdo con la propuesta que presentaron líderes de varias cámaras empresariales para aumentar de tres a cuatro por ciento el Impuesto Sobre Nómina a las empresas para destinar recursos a la seguridad pública.
Es evidente que el Estado, en su conjunto, ha fracasado en una de sus facultades principales que es garantizar seguridad a la población. Y, lo peor, desde hace tiempo se ha coludido en sus tres órdenes de gobierno con las bandas delincuenciales que se han multiplicado en los últimos años. Pruebas de ello sobran.
Actualmente, suman ya más de 205 mil 760 homicidios en los últimos siete años, números nunca antes vistos en periodos de paz en la historia del país. Sólo en dos meses ha habido más de tres mil 550 homicidios. ¿Qué nación puede prosperar con esos niveles de delincuencia e inseguridad?
PREOCUPACIÓN EN MORENA
Nos señalan que Morena ha encendido los “focos rojos” en varios de sus procesos de selección de candidatos locales, ya que existen fuertes indicios de que sus coordinadores en el Senado y en San Lázaro estarían buscando incidir abiertamente para colocar a sus propios “perfiles”. Uno de los casos más críticos es el de la candidatura a la alcaldía de Gómez Palacio, Durango. La intromisión desde el centro ha generado tensiones que, nos comentan, podrían fracturar al partido. En medio de la controversia está el intento de Adán Augusto López y Ricardo Monreal por imponer a la diputada federal Betzabé Martínez Arango. La legisladora, conocida por su cercanía tanto con perfiles guindas como con figuras tricolores y azules, ha generado malestar entre las bases locales al establecer alianzas con actores ajenos a Morena. Esta situación ha encendido las alarmas entre los círculos cercanos de la primera mandataria, quienes interpretan estos movimientos como una afrenta directa a su liderazgo, como ocurrió en la falta de respaldo a perfiles cercanos a la presidenta en el reciente nombramiento de la titular de la CNDH.
