El día después

Tras la “despiadada lucha política” desplegada por los partidos durante las pasadas campañas electorales en varias regiones del país como Veracruz, Tamaulipas, Quintana Roo y Chihuahua, una cosa es cierta: la mejor herramienta que los ciudadanos tenemos para dirimir ...

Tras la “despiadada lucha política” desplegada por los partidos durante las pasadas campañas electorales en varias regiones del país como Veracruz, Tamaulipas, Quintana Roo y Chihuahua, una cosa es cierta: la mejor herramienta que los ciudadanos tenemos para dirimir nuestras diferencias y “cobrarnos” la factura de malos gobiernos son las urnas, los votos, la posibilidad de elegir en libertad a quien consideramos, quizá, el “menos malo” para tomar decisiones en favor de las mayorías.

Quizá no sea el mejor sistema de organización social y política del mundo, pero ha demostrado ser un instrumento eficaz para evitar la violencia que hemos vivido en carne propia en el pasado, con los movimientos armados que ha registrado el país y, ahora en el presente, con las mafias del crimen organizado que han extendido su “poder corruptor” por amplias zonas del territorio nacional.

Hoy, una vez más, las lecciones del proceso electoral vivido hace unas horas reiteran la importancia de que la clase política entienda que los ciudadanos piensan y castigan las malas administraciones que han padecido. Y en ese camino vamos.

Lo sucedido en Veracruz, o en amplias zonas del norte del país, nos indica “el viraje” de una sociedad golpeada en su economía y en su seguridad personal, dos de las grandes herencias de los últimos años.

Los observadores, tanto nacionales como del extranjero, hoy pueden destacar el saldo positivo de las elecciones del domingo, que aunque imperfectas demuestran que es mejor seguir por el camino de la democracia que por el del “caudillismo” que tanto daño hace a las sociedades modernas. Dice la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), en su reporte del 5 de junio, que “la jornada electoral realizada en 14 entidades del país se desarrolló en orden, con normalidad en la mayoría de los estados y con buena participación...”. A través de sus aproximadamente 500 observadores, el organismo empresarial afirma que la información con la que cuenta, hasta el momento, le permite afirmar que, salvo algunas excepciones como en Oaxaca, Veracruz y Zacatecas, no se materializó el clima de violencia que se temía en entidades afectadas por la inseguridad. “Por el contrario, esta jornada se caracterizó por la competencia electoral, lo cual es un signo claro de que la democracia participativa está viva en los mexicanos”. Las cifras reportadas por los observadores de Coparmex coinciden con las del INE, con el 99 por ciento de las casillas instaladas con éxito. En la mayor parte del país la votación se realizó en un clima de normalidad. Se reconoce la labor de los ciudadanos que fungieron como funcionarios de casilla, así como a los que acudieron a ejercer su derecho al voto. Sin duda —advierte el organismo del sector privado— la afluencia de votantes, superior a lo esperado, es un buen signo de madurez de los ciudadanos, que no se dejaron influenciar por la guerra sucia de filtración de grabaciones telefónicas; denuncias de enriquecimiento ilícito e intercambio de insultos, acusaciones y hasta amenazas entre algunos candidatos.

Los “negritos del arroz” continúan siendo el abstencionismo, más presente en la Ciudad de México que en ningún otro lado con la confusa elección de la Asamblea Constituyente y por el hartazgo ciudadano ante el deterioro que sufre la capital del país, y la falta de una cultura democrática del respeto al ganador y al ciudadano, donde quien pierde no salga a mentirles a sus electores diciendo que ganó, cuando a las pocas horas las cifras terminan por desmentirlo. Porque la noche del domingo pasado no hubo perdedores como sí los hay hoy día.

Temas: