#ReformaPolíticaDF ¿va la buena?

Parece ser que la soñada reforma política dejará de ser un deseo.

Habemus propuesta. El pasado martes el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, entregó a los integrantes del Pacto por México su propuesta de reforma política para la Ciudad de México. Desde que fue declarado jefe de Gobierno electo, el doctor Mancera se abocó a crear las condiciones políticas para materializar la reforma al marco jurídico de la capital del país. La propuesta del Gobierno de la Ciudad es clave para ordenar el debate y dimensionar los alcances que se pretenden lograr.

En los últimos años se han presentado varias propuestas sobre qué hacer con la capital del país y cómo debe ser su relación con los poderes federales. La diferencia en esta ocasión es que, después de 15 años de gobiernos de izquierda, al parecer el PAN y el PRI ya han entendido que la reforma de la Ciudad no tiene como objetivo lograr alguna ventaja política para el PRD y que más allá del gobierno en turno, es importante quitarle esa camisa de fuerza que no la deja desarrollar todo su potencial.

La propuesta de Mancera tiene muchas coincidencias con el consenso que se había logrado en 2010. Que el Distrito Federal se transforma en la Ciudad de México, en una entidad federativa con plenos derechos. La Asamblea Legislativa se convertirá en el Poder Legislativo local, que podrá presentar iniciativas ante el Congreso de la Unión y votar las reformas a la Constitución federal y a la local. Algunos desequilibrios políticos que se tenían en contra, se corrigen, como eliminar la facultad del Senado de remover al jefe de Gobierno y la obligación para que el Presidente otorgue el visto bueno al procurador —aunque sí mantiene la facultad de nombrar y remover al jefe de la policía.

En materia económica, hay varios asuntos interesantes. Se retoma el concepto de capitalidad, esto es, reconocer que la Ciudad tiene beneficios y costos por ser la capital del país. Para atender esta situación, se propone que año con año en el presupuesto de egresos de la federación se apruebe una partida especial. A cambio, la ciudad se compromete a garantizar la funcionalidad como lugar sede de los poderes federales.

También se propone que la deuda de la Ciudad la siga aprobando el Congreso y, por lo tanto, seguir gozando de la garantía federal. Esta situación podría parecer una ventaja, pero tiene implicaciones mayores. El hecho de que el financiamiento sea una variable política y no el resultado de una estrategia de financiamiento del desarrollo, limita la capacidad de planeación en el mediano y largo plazo. La autonomía para que la Ciudad se haga responsable de su deuda, con la aprobación de lo que será su Poder Legislativo, le permitiría proyectar su inversión en infraestructura para los siguientes 20 años, con lo cual los agentes económicos podrían planear mejor, aumentar las inversiones, la actividad económica y el empleo. En resumen, nos haría una ciudad más competitiva.

La novedad en la propuesta es que por primera vez —a diferencia de las anteriores iniciativas— se aborda de manera amplia la ruta para establecer la Asamblea Constituyente que se encargue de elaborar y aprobar la primera Constitución de la Ciudad. Aunque no se define cómo se va a elegir a los constituyentes, se establecen fechas para que la Junta de Coordinación Política del Senado auxilie en la instalación el próximo 30 de abril de 2014 de una Junta Inicial de la Asamblea Constituyente. Esta Junta se encargará de organizar la acreditación de los constituyentes a más tardar el 15 de mayo de 2014. El jefe de Gobierno enviará un proyecto de Constitución a esta Asamblea, mismo que deberá ser analizado, discutido y aprobado, máximo, el 31 de agosto de 2014. El jefe de Gobierno será el encargado de promulgar la Constitución.

El mejor síntoma de que esta vez la reforma política tiene futuro, es el detalle que se ofrece para el Constituyente: ya se le puso fecha. A partir de septiembre arrancaremos en el Senado el proceso de dictaminación de las iniciativas presentadas y de lo que concluya la mesa del Pacto por México. Parece que la soñada reforma política se hará realidad. Y si se trata de pedir deseos, aquí van dos: que la Constitución la hagamos entre todos los capitalinos y que sea aprobada por todos en un referéndum.

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