Sin luz al final del túnel
En 1802, el ingeniero francés Albert MathieuFavier sugirió por primera vez un diseño para unir a Francia e Inglaterra por debajo del mar, a través de un túnel por el que pudieran circular las carretas tiradas a caballo. Casi dos siglos después, la reina Elizabeth II y ...
En 1802, el ingeniero francés Albert Mathieu-Favier sugirió por primera vez un diseño para unir a Francia e Inglaterra por debajo del mar, a través de un túnel por el que pudieran circular las carretas tiradas a caballo. Casi dos siglos después, la reina Elizabeth II y François Mitterrand cumplirían ese sueño con la inauguración de una de las siete maravillas de la arquitectura moderna: el Eurotúnel. Con una longitud de 50.5 kilómetros de largo, esta proeza de la ingeniería cruza el Canal de la Mancha a 75 metros por debajo de la profundidad del océano, en su punto máximo. Se compone de tres túneles: dos de 7.6 metros de diámetro por los que circulan los trenes y uno de 4.8 metros que sirve para dar mantenimiento a los dos primeros. Ha sido una de las obras más complicadas en la historia de la humanidad. Tardó cinco años en ser terminada y el costo final fue de 14 mil millones de dólares, 80% más caro de lo que se calculaba.
El pasado 13 de junio, el presidente Peña Nieto, el jefe de Gobierno, Miguel Mancera y el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, inauguraron los primeros diez kilómetros del Túnel Emisor Oriente (TEO). Esta obra, iniciada en la anterior administración, es clave para el desalojo de las aguas residuales y de lluvia del Valle de México y para prevenir los riesgos de inundación. El proyecto completo contempla un túnel de siete metros de diámetro y 62 kilómetros de largo que duplicará la capacidad de la zona para sacar el agua. A pesar de su importancia, la obra ha tenido un desarrollo bastante tropezado en términos de costos, alcance y periodo de ejecución.
El contrato original de la obra se hizo por nueve mil 500 millones de pesos y su ejecución se programó de noviembre de 2008 a septiembre de 2012. Un par de años después de su adjudicación, el convenio fue modificado para incrementar el monto en cuatro mil 207 millones de pesos y retrasar la fecha de entrega a octubre de 2014. En una entrevista en abril pasado, el ex director de la Conagua, José Luis Luege, expresó que la última modificación al contrato rebasaba los 16 mil millones de pesos y fijaba 2015 como nueva fecha de terminación de la obra.
En el acto de inauguración de hace diez días, David Korenfeld, ex secretario de Agua y Obra Pública del Estado de México y actual director de la Conagua, detalló el estado en que encontró la obra: había 16% de avance en la excavación y 7.5% en el revestimiento. También aclaró que no se contaba con un proyecto ejecutivo y que se tenía un conocimiento deficiente de las características geológicas del terreno. El estimado del costo ya ha aumentado a 32 mil millones de pesos y la fecha probable de terminación de la obra es 2019, como él mismo ya lo había señalado en el Senado. Por instrucciones del Presidente, informó que se lleva a cabo “un análisis técnico, financiero y jurídico, que nos permita determinar el costo definitivo, con precisión y exactitud, y el tiempo de terminación”. Aún no sabemos ni cuánto costará ni cuándo se terminará.
El TEO puede ser comparado con el Eurotúnel por su longitud, diámetro y las características de su construcción, tal como lo señaló el Presidente. En lo que también coinciden estas magnas obras es en que las dos son un desastre financiero. Para los inversionistas privados el Eurotúnel ha representado millones en pérdidas y deudas gigantescas debido al sobrecosto de 80 por ciento. En el caso del TEO, cuyos inversionistas son los contribuyentes, siguen sumándose las pérdidas: el costo inicial se ha multiplicado por tres y se tardará siete años más de los calculados en estar listo.
Brigitte, Europa, Catherine, Virginie, Pascaline y Séverine fueron las tuneladoras francesas que se desarmaron y sacaron del fondo del mar para ser vendidas una vez que se terminó la obra. Las de los ingleses, en cambio, se quedaron en el fondo del océano como un recuerdo de la determinación humana. Ojalá que las cuentas y los detalles del TEO puedan salir de la oscuridad en la que han estado y no enterradas para siempre en las profundidades de un mar de confusión, negligencia y corrupción.
