Viento a favor
América Latina está de moda. Para la economía mundial ha dejado de ser la región exportadora de dolores de cabeza y se ha convertido en una zona que lleva una década creciendo, en promedio, el doble que las grandes economías. “Si estuviéramos aquí sentados 15 ...
América Latina está de moda. Para la economía mundial ha dejado de ser la región exportadora de dolores de cabeza y se ha convertido en una zona que lleva una década creciendo, en promedio, el doble que las grandes economías. “Si estuviéramos aquí sentados 15 años atrás, la discusión principal sería sobre la macroeconomía, sobre estabilidad y grandes déficits fiscales. Ya no es esa la conversación aquí, es más bien la conversación en Europa y en algunos países desarrollados”, comentó el colombiano Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, en el marco de la reunión regional para América Latina del Foro Económico Mundial, celebrada en Lima, Perú.
El presidente anfitrión, Ollanta Humala, resumió muy bien el desafío que enfrenta en materia económica la región: “Hay que crecer para incluir, e incluir para crecer”. Quizás en ninguna otra parte del mundo haya tanta coincidencia sobre la necesidad de la inclusión social como condición indispensable para aspirar a consolidar un crecimiento económico sostenido. Brasil y Perú son los ejemplos más sobresalientes: con una gran inversión social sacaron de la pobreza a 40 millones y 7.5 millones de personas respectivamente, sumándolas a una nueva clase media que empuja sus mercados internos.
Algunos países han tratado de explicar estos tiempos de vacas gordas argumentando que son el producto de un gran esfuerzo de disciplina fiscal o que responden a las reformas importantes que se han hecho. Sin embargo, voces como Ricardo Hausmann, profesor de la Universidad de Harvard y Hernando de Soto, el economista más prestigiado del Perú, advierten que Latinoamérica ha tenido un “gigantesco viento a favor”, producto del creciente aumento de los precios internacionales de materias primas como el cobre, hierro, oro y soya. Este aumento de precios lo ha ocasionado principalmente la gran demanda de China, economía que cada siete años se duplica y que tiene un promedio de crecimiento por arriba de 10 por ciento.
¿Qué pasará cuando ese viento a favor disminuya? Veremos grandes diferencias, aseguran Hausmann y De Soto; “vamos a ver quién hizo la tarea y quién no. Cuando baje la marea vamos a ver quién trae traje de baño y quién se quedará desnudo.” Si comparamos México con Brasil, comenta el profesor, el segundo ha crecido un poco más que el primero, pero los sudamericanos han tenido viento a favor y México lo ha tenido en contra. El Foro concluyó que Latinoamérica tiene una gran oportunidad de consolidar un desarrollo económico sostenido si aprovecha estos buenos tiempos para cerrar su brecha de desigualdad, infraestructura y educación, para construir una economía más diversificada basada en la tecnología e innovación, que logre incorporar valor agregado a sus materias primas y que haga un uso racional de sus recursos naturales.
Si el viento a favor nos impulsa a tener aires de grandeza, la política latinoamericana se aferra a ser un torbellino del pasado que no hemos logrado superar. Venezuela quedó partida en dos por una elección muy cuestionada en donde el Consejo Nacional Electoral se ha negado a auditar los resultados y ahora se ha emprendido una persecución del candidato opositor por parte de todas las “instituciones” —la Asamblea Nacional, el gobierno, el Tribunal Supremo de Justicia y la Defensoría del Pueblo—, con el objetivo de culparlo por los nueve muertos, 78 heridos y múltiples daños ocurridos en las manifestaciones postelectorales. En Perú, buena parte del debate político está centrado en el despliegue de medios y la agitada agenda de eventos públicos de la primera dama Nadine Heredia y el silencio de Humala a la pregunta de si ella será candidata a la Presidencia. También en esta semana el gobierno peruano anunció la intención de comprar los activos que tiene la empresa Repsol en el país, lo cual es visto en muchos sectores como un viraje hacia un mayor estatismo.
Además de los precios de las materias primas, un factor determinante del futuro de la región será la calidad de nuestras democracias y de nuestras instituciones. Hernando de Soto lo resumió muy bien: debemos superar nuestra condición de “repúblicas electorales”, en donde “se gobierna con una chequera sin control”. Y esa llamada es para todos, desde el Río Bravo hasta Tierra del Fuego.
*Senador del PRD por la Ciudad de México
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