Viajo con mi ángel de la guarda

¡Pero tú tienes un ángel de la guarda! ¿Qué no lo ves?.. Me quedé estupefacta. Era una declaración contundente de alguien que me conoce hasta la raíz… Carmen Parra, que entre maga y hermana me decía esa maravillosa frase respondiendo a, quizá, una lamentación ...

¡Pero tú tienes un ángel de la guarda! ¿Qué no lo ves?.. Me quedé estupefacta. Era una declaración contundente de alguien que me conoce hasta la raíz… Carmen Parra, que entre maga y hermana me decía esa maravillosa frase respondiendo a, quizá, una lamentación mía. Yo sé que una figura mayor me cuida y me sigue; no entiendo cómo he podido vivir sin esa presencia familiar, heredada y fiel que no conoce el hastío y sí la lealtad. Volví la cara a todos lados como si fuera posible ver a mi ángel particular por primera vez en mi larga vida. He escrito de él, hombre leal conmigo, vive en mis novelas, tiene un gran sentido del humor, como toda mi familia, pero serme presentado de mano y todo, pues no. Confieso, he sentido el aleteo, sobre todo si los dos hemos bebido copitas de tequila a medio día… Me trae en el sueño a mis hermanos muertos, es verdad, y siempre, siempre, me ha conseguido el bocado diario, mi hogaza para mantenerme. Fui con él, mi ángel amado, a Pachuca, la ciudad de los aironales y los escalones como en mi tierra, los balcones madrileños y las escaleras interminables. Fuimos al homenaje a René Avillés Fabila. Todo estuvo maravilloso, menos la ausencia de la barbacoa y los gusanitos de maguey, por los que clamo desde las primeras aguas. René estuvo formidable en la mitad del foro con puros maestros varones y ni una sola mujer, como de costumbre… El frío de encargo, la verdura de la ciudad de circunstancia, la preciosura de tierra adentro tan cercana a mi estado, después de todo vengo de una ciudad minera y provinciana como Pachuca. Ahora estoy en Villahermosa, la tierra, el agua de Pellicer y José Carlos Becerra, éste último mi hermanito. El Usumacinta amenaza con desbordarse, salirse de madre, como todos los tabasqueños en la vida real. Venimos en bola con René a otro homenaje, ahora que le ha dado a la República acordarse de él, menos mal. Cumple 50 años de ser escritor. Cada día de su vida entregado a la literatura y por eso le repapalotean los temas. Le pregunto a mi ángel de la guarda por qué a mí ya no me viene esa prisa, esa disciplina hacia la escritura, como antes, cuando era chica… Mi ángel, que no veo ni me pela, sólo me dice que no me distraiga, que le rinda aplausos sin fin por el planeta a René, que es, lo he dicho, el guapo de la casa, el triunfoso, el varón viniendo al caso, el amigo de Morales y de Bracho, mis cuates del alma, el que escribe, el que crea, el que la Revolución le hizo justicia, el bienamado de Villahermosa, donde vivían José Carlos y sus hermanas y se trepaba a la carlinga de la Segunda Guerra Mundial que yace junto a un río perdido entre orquídeas y estrellas de mar. Así le aplaudo porque tengo muchas cosas que contarle y no tengo espacio, aquí en el solecito tabasqueño de mis amores de donde es, estoy segura, mi ángel de la guarda, mi dulce compañía.

                *Escritora y periodista

                marialuisachinamendoza@yahoo.es

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