Habemus Papam

La Iglesia católica es la evolución del Imperio romano, literalmente.

El jueves 8 de mayo, hubo la elección de Robert Francis Prevost como nuevo Papa para un mundo que está en convulsión permanente e in crescendo. Vale la pena recordar a nuestro lector que también la semana pasada India y Pakistán tuvieron enfrentamientos serios con fuego de verdad, en la zona de Cachemira. Esto se suma a Ucrania, Yemen, Gaza y las tensiones en Taiwán.

El Papa es un líder religioso, pero también es el líder de la institución más antigua del occidentalismo. La Iglesia católica, como tal, fue estructurada y organizada por el Imperio romano después de la conversión de Constantino. No es casualidad que la jerarquía católica se asemeja a las legiones romanas en su estructura y organización, y recordemos que el mármol que adornaba al Foro Romano fue utilizado para construir el Vaticano. La Iglesia católica es la evolución del Imperio romano, literalmente.

Como lo he escrito durante años, Occidente está perdido. Sus propias virtudes, como la libertad y la democracia, se convirtieron en sus defectos al no tener límites. La caída del socialismo hizo que esta corriente buscara a todas las minorías que estaban o estuvieron marginadas y mediante un discurso autocrítico, Occidente acabó tirando las estatuas de sus propios héroes y hoy está dividido entre quienes pensamos que hemos sido la fuerza civilizatoria más importante en la historia y quienes piensan que somos una fuerza que ha aplastado culturas y minorías cruelmente y que no merecemos subsistir.

La Iglesia católica no puede permitir más ese desbalance, pero sí ayudar a corregir lo malo, reforzando los valores occidentales de los que la Iglesia fue columna vertebral después de la caída del Imperio romano.

Soberanía

Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra soberanía es “cualidad del soberano; poder político supremo que corresponde a un Estado independiente; alteza o excelencia no superada en cualquier orden inmaterial”. Para cerrar la pinza, el mismo diccionario dice que soberano es quien “ejerce o posee la autoridad suprema e independiente”. Ya que sabemos qué significa, podemos hacer algunas reflexiones.

Desde que soy un niño, la palabra soberanía ha sido de las más utilizadas por los políticos de todas épocas. Mucho tiene que ver con esa vocación autoimpuesta de nuestra historia de haber decidido ser las víctimas desde que llegaron los españoles en 1519 y a quienes se les ha culpado de ser el origen de nuestros males desde 1821. A eso habrá que sumarles las incursiones estadunidenses y a la pérdida del territorio del siglo XIX, de la que tampoco tenemos culpa, sino somos víctimas. Responde a que todos los pueblos se unían tras sus gobiernos ante las amenazas extranjeras.

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