Galilea

MAR DE GALILEA, Israel. En estos viajes hay que madrugar porque, si no, el día no rinde con tanto para ver. Mi cuentapasos ayer marcó 14 mil 500 pasos y nueve kilómetros en un recorrido por toda la parte antigua y un poco de la nueva de Jerusalén. Hay que añadir una ...

MAR DE GALILEA, Israel.

En estos viajes hay que madrugar porque, si no, el día no rinde con tanto para ver. Mi cuentapasos ayer marcó 14 mil 500 pasos y nueve kilómetros en un recorrido por toda la parte antigua —y un poco de la nueva— de Jerusalén. Hay que añadir una temperatura de aproximadamente 35 grados y una hinchazón de pies a lo que da, pero no me quejo, esta es una experiencia única con todo y sus bemoles.

Hoy a las nueve de la mañana ya estábamos a bordo del transporte con Dani, nuestro guía, y Dubi, el conductor. El rumbo: Nazareth, y no es que seamos mayormente religiosos, pero estos lugares están en el mapa por su trascendencia como cuna de las religiones con más adeptos en el mundo. El 33 por ciento del planeta, es decir, más de dos mil millones de personas, profesan el cristianismo; el 21 por ciento son musulmanes, más de mil 600 millones en el mundo se acogen al Islam. Estas dos religiones, junto con el judaísmo, tienen sus raíces en esta región de Oriente Medio. El hinduismo cuenta con más de mil millones de seguidores y es una de las religiones más antiguas del mundo, pero sus orígenes provienen de otras latitudes.

Nazareth ya no es aquel lugar bucólico y apacible que nos vende la Biblia. Dos mil años  la han convertido en una ciudad agitada, con caos vehicular, infestada de turistas de todos los orígenes. Hoy la temperatura cambió y pasamos a 37 grados.

Llegamos a Cafarnaum, el pueblo de Jesús. Vestigios romanos abundan en esta área. Una civilización construyendo sobre otra, pero respetando que en ese lugar algo pasó que marca el desarrollo cultural y social de varias religiones. Después, un paseo navegando por el Mar de Galilea que en realidad es un lago, en el que no se debe intentar caminar sobre sus aguas, pero sí remojar los pies en su ambiente tranquilo y templado. La temperatura es muy agradable y el vaivén de la embarcación es tranquilo, aunque después de las 4:00 de la tarde el viento cambia y levanta olas. El ambiente se siente brumoso, es difícil ver la otra orilla, lo cual nos dicen que es normal por la humedad que se levanta del agua.

Terminando el paseo regresamos a Nazareth y conocemos la casa —la supuesta casa— de María, José y Jesús. En muchos casos se han levantado edificaciones muy modernas, de este siglo incluso, que resguardan en sus cimientos los vestigios originales de lo que pudo ser la casa donde ellos vivieron. En aquellos tiempos la gente vivía en grutas o cuevas y eso permite la conservación de los lugares en que vivieron originalmente.

Por fin a comer. La comida judía en esta región es comida árabe. Espero no herir susceptibilidades, pero así es. Para mí es lo de menos, el hecho es que es una verdadera delicia. Qué manera de preparar la berenjena, hummus, falafel, pita, carne de cordero, cuscus, ensaladas y una enorme variedad de postres.

Aquí los espero el viernes para continuar compartiendo mi experiencia.

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