La postura del hijo
Como gran exponente del buen cine rumano de los últimos años llega a nuestras cartelera con bajo perfil de distribución la película La postura del hijo Pozitia Copilului, Rumania 2013. Dirigida por Calin Peter Netzer en el que es su tercer largometraje. En un estilo ...
Como gran exponente del buen cine rumano de los últimos años llega a nuestras cartelera con bajo perfil de distribución la película La postura del hijo (Pozitia Copilului, Rumania 2013). Dirigida por Calin Peter Netzer en el que es su tercer largometraje.
En un estilo minimalista, y una puesta en escena austera recuerda la también rumana 4 meses, 3 semanas, 2 días, y hasta Amour, de Michael Haneke; como esas cintas describe una historia emotiva, sobre la complejidad de las relaciones familiares, pero no se anda con miramientos ni es complaciente. Es un relato en el que privan el realismo y la crudeza.
En el guión de Razvan Radulescu y el propio Peter Netzer, se explora a fondo una disfuncional relación madre-hijo, que ha empezado a sobrepasar los límites del sadomasoquismo. Ella es Cornelia, una mujer dominante, arquitecta exitosa, perteneciente a las altas esferas de la sociedad rumana, fumadora compulsiva, acostumbrada a que las cosas caminen como ella lo impone. Su marido trata constantemente de hacerla ser más medida, pero a ella sus opiniones parecen no importarle. El hijo único, Barbu, es un hombre de 32 años, con un largo historial de desavenencias con la mamá, tiene una pareja con una hija pequeña que no es de él.
Alguna vez escuché en mi familia que los padres con varios hijos pueden sentir más o menos afinidad o empatía con alguno. No tiene que ver con el amor en absoluto; eso se cuece aparte. El concepto se deriva de la idea de que somos individuos con un temperamento, afinidades, debilidades y virtudes muy particulares, y estas características pueden coincidir o no con las de los padres. Ese parece ser el gran obstáculo entre Cornelia y Barbu, ambos tienen la capacidad de crisparse mutuamente, y con los años las cosas entre ellos se han puesto cada vez peor.
Cornelia descalifica y menosprecia a la compañera de su hijo, considera que es un lastre en la vida de Barbu, y a ambos los critica constantemente. Cornelia parece querer al hijo para ella. Es invasiva, arbitraria, constantemente resentida. Por su parte Barbu ya cruzó la delgada línea del respeto, e incluso ha sido violento con la madre. Es precisamente esa personalidad apabullante de ella la que lo ha convertido en un hombre en sus 30 sin carácter, pusilánime, asfixiado por la potencia de una madre castrante. Las constantes críticas de Cornelia lo han convencido de que vale muy poco o nada.
La codependencia funciona mucho más de ella hacia él que a la inversa.
La actriz Luminita Gheorghiu da vida a Cornelia. A la detallada construcción del personaje se suma la convincente e intensa interpretación con la que reviste a una mujer intransigente, nerviosa, egoísta, manipuladora.
Una nueva prueba se cruza en su atormentada relación cuando un día Barbu, conduciendo con exceso de velocidad, atropella y mata a un pequeño que jugaba cerca de la carretera. El futuro se tiñe de negro para él, pues el hecho puede costarle entre 13 y 15 años de prisión. Cornelia está dispuesta a hacer lo que sea para salvar a su hijo de la condena, al grado de rogar clemencia a los humildes padres del pequeño muerto.
El estilo visual de Calin Peter Netzer crea el marco ideal para la historia. Un muy atropellado movimiento de la cámara en mano (por momentos excesivo), escenarios oscuros, iluminación tenue, uso frecuente del close up, ausencia de música.
Todo depende del trabajo de sus intérpretes, particularmente Luminita Gheorghiu, que irrita como esta madre antipática, insufrible, asfixiante, pero que a pesar de esto, genera un puente con el espectador. Después de todo, ama enormemente a su hijo.
Ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín de 2013, La postura del hijo es de lo que usted no debe perderse.
