Viejos retos climáticos en el año nuevo

México es altamente vulnerable al cambio climático, por tanto, a eventos extremos como tormentas tropicales, inundaciones y sequías debido a su ubicación geográfica

Mientras más se pospongan o sean magros los esfuerzos de mitigación a la crisis climática, más difícil y caro será adaptarse a la oleada de cambios que trae la inestabilidad del sistema climático. Las actividades humanas y la quema de combustibles fósiles siguen haciendo que las temperaturas de la atmósfera y de los océanos se incrementen más y con mayor velocidad. Tal es la magnitud que las consecuencias están siendo devastadoras para la biosfera.

El año 2023 ha sido extraordinario en términos del calentamiento y de eventos extremos, porque no sólo tuvo que ver el cambio climático, sino también hubo incidencia por la presencia del patrón meteorológico de El Niño. Por ejemplo, amplificó los factores de los huracanes, como en el caso de Otis, que se intensificó rápidamente, teniendo como resultado la destrucción del puerto de Acapulco y Coyuca de Benítez, siendo uno de los huracanes más fuertes en los registros históricos que han golpeado la costa del Pacífico de México, según indican análisis de la NASA.

Y El Niño seguirá presente en este 2024, que recién inicia, de ahí la importancia de tomar muy en serio los temas de mitigación, adaptación y vulnerabilidad en nuestro país, porque, como lo han alertado científicos a través de estudios, México es altamente vulnerable al cambio climático, por tanto, a eventos extremos como tormentas tropicales, inundaciones y sequías debido a su ubicación geográfica.

A eso se suma la reticencia del gobierno federal a tomar acción climática real y efectiva.

México contribuye con 1.68% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), lo cual lo ubica en el lugar 14; y es el segundo mayor emisor en América Latina y el Caribe. Las contribuciones más fuertes provienen del sector energético con más de 70% de las emisiones totales, y le sigue el sector agrícola y ganadero, con 14 por ciento.

¿Qué se ha hecho en el sector energético y de renovables? Este gobierno socavó los esfuerzos de expansión de las energías limpias y está haciendo hasta lo imposible para regresar a la “gloriosa” época del petróleo. Y si bien el Plan Sonora de Energías Sostenibles puede verse como la primera piedra en el inicio de la transición energética en México, aún está por verse su viabilidad.

En diciembre de 2022 el gobierno de México actualizó y presentó su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, no ha pasado del papel a la acción.

La NDC señala: para 2030, disminuir las emisiones de GEI en 35% y las emisiones de carbono negro en 51%; lograr tasa cero de deforestación; fomentar los sistemas de producción de alimentos sostenibles y conservar y restaurar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.

Pero está estancada la actualización de las políticas energéticas y climáticas, además falta diseñar acciones complementarias, si es que México en verdad quiere cumplir con el Acuerdo de París.

Sí, llegó al momento de “hacer” para evitar lo peor del cambio climático y resolver los problemas que ya se viven, porque no se trata de algo que va a pasar en la próxima década, “es lo que nos está pasando ahora y se va a poner mucho peor muy rápido, dependiendo de lo que hagamos en términos de mitigación global de gases de efecto invernadero, pero también hay una parte que queda fuera, aunque hagamos esa mitigación y se logre no rebasar las temperaturas globales más allá de 1.5 grados centígrados, por arriba del promedio preindustrial, tiene impactos residuales muy graves”, indicó en entrevista Francisco Estrada Porrúa.

De ahí que para el coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM se necesita tener muy en claro la parte de “a qué nos estamos enfrentando, tener una idea de cuáles son los riesgos que implica el cambio climático para las actividades del país… aún faltan muchos esfuerzos para tener esa información y nos falta entender lo que representa la vulnerabilidad para las sociedades, los ecosistemas y nos falta comprender qué acciones de adaptación podemos utilizar para disminuir los impactos que vamos a tener, de hecho, que ya los estamos sintiendo”.

Reiteró que México es muy vulnerable al cambio climático. El promedio de la temperatura global del periodo preindustrial es de 1.2 grados centígrados, pero el promedio de la temperatura de México ha aumentado 1.7 grados centígrados, “si uno se pone a observar la tasa a la que se está calentando el país, es de un grado más arriba que el promedio global por cien años”.

Estrada Porrúa, también investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, alertó que México ya registra impactos en materia de agricultura, economía, salud, biodiversidad, agua, energía, productividad laboral, entre otros factores.

Bajo un escenario de muy altas emisiones de GEI a nivel global, dijo, los costos acumulados durante este siglo para México serían comparables a perder entre 85% y hasta cinco veces el PIB actual, “se va a perder una parte muy importante de la capacidad de producción agrícola debido a cambio climático y en esta década, dependiendo del cultivo y de la región, la merma en rendimientos será de entre 5 y 20 por ciento”.

México requiere desarrollar urgentemente soluciones de adaptación e implementar acciones para responder a los impactos actuales y futuros del cambio climático. Mientras mayor reducción de las emisiones de GEI se logren, será menos costoso poder adaptarse a las transformaciones que ya no pudieron evitarse por el cambio climático.

Inicia un nuevo año y si éste se pierde, como los pasados, las implicaciones serán devastadoras y ni cómo arrepentirse si ya se sabe qué hacer.

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