Trump-Musk: archienemigos de la acción climática
El presidente electo de Estados Unidos para un segundo periodo, Donald Trump, es un porrista del carbón, el petróleo y el gas. Desde su llegada a la lucha por la presidencia, que ganó hace nueve años, se ha caracterizado por ser un obstinado negacionista del cambio ...
El presidente electo de Estados Unidos para un segundo periodo, Donald Trump, es un porrista del carbón, el petróleo y el gas. Desde su llegada a la lucha por la presidencia, que ganó hace nueve años, se ha caracterizado por ser un obstinado negacionista del cambio climático. Durante su primera administración cumplió algunas promesas de campaña de hacer “grande” a la Unión Americana a través de los combustibles fósiles.
Elon Musk es la mente detrás de los autos eléctricos y baterías de Tesla Motors y sus seis gigafábricas, fundador de SolarCity ahora Tesla Energy, dueño de la red social X, así como de Neuralink y los cohetes Space X. Durante 15 años o más se dijo preocupado por el calentamiento global e insistió en la urgencia de acelerar la transición de una economía basada en la extracción y quema de combustibles fósiles hacia una economía solar eléctrica, como la forma más sostenible que existe.
Parecería, a primera vista, que estos dos personajes tienen poco en común, inclusive podría decirse que son opuestos. Pero no es así. Los une la polémica, la polarización, las fake news y los intereses económicos por encima del bienestar común.
En la primera presidencia, Trump priorizó la economía sobre la ecología. Lo demostró cuando retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París, quitó los recursos del fondo del clima, revocó 100 normas ambientales y eliminó el cambio climático como amenaza a la seguridad nacional, a pesar de que el Departamento de Defensa y el Pentágono defendieron la acción climática. Una dicotomía dentro de la administración trumpista.
Además, en el primer gabinete colocó a personajes ligados a las petroleras. Recordemos que Scott Pruitt, administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés). En junio de 2019, anuló el Clean Power Plan, la emblemática política de cambio climático del presidente Barack Obama.
La historia se repetirá. Trump y su equipo MAGA desmantelarán la política climática e instituciones ambientales que deja el presidente Joe Biden. Ahí, Musk tendrá que ver.
El lunes 20 de enero de 2025 inicia una nueva era con un Trump poderoso, gracias a que arrasó en las urnas con un apoyo popular sin precedentes, porque, además, tendrá a su favor la mayoría republicana en ambas cámaras y a la Corte Suprema de su lado.
El gabinete que ha ido perfilado incluye a Chris Wright, director ejecutivo de Liberty Energy, una empresa de fracking o fracturación hidráulica, como secretario de Energía. Este hombre es antilucha contra el cambio climático.
Marco Rubio será el secretario de Estado. Ha pasado años negando el cambio climático a pesar de que el estado que representa, Florida, ha sido golpeado por cruentas tormentas e inundaciones exacerbadas por la inestabilidad climática.
En la Agencia de Protección Ambiental estará el exrepresentante republicano por Nueva York, Lee Zeldin, encargado de tirar las regulaciones climáticas de la administración Biden.
Y un personaje clave elegido por Trump para su equipo es Elon Musk, quien, junto con el excandidato presidencial republicano Vivek Ramaswamy, encabezarán el Departamento de Eficiencia Gubernamental. Aunque no es una instancia de gobierno, en un comunicado, Trump dijo que se encargará de asesorar y orientar a la Casa Blanca en alianza con la Oficina de Administración y Presupuesto para “impulsar una reforma estructural a gran escala y crear un enfoque empresarial para el gobierno nunca antes vistos”.
Una de las primeras propuestas de Musk es debilitar o desaparecer la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), uno de los brazos científicos del gobierno encargado de “comprender y predecir los cambios en el clima, el tiempo, los océanos y las costas”, incluye al Servicio Meteorológico Nacional.
Ryan Maue, quien trabajó en la NOAA en la primera época trumpista, en un artículo publicado el fin de semana por The New York Times, señala: “Los autores del Proyecto 2025, un plan de acción para la administración elaborado por organizaciones conservadoras, afirma erróneamente que la NOAA es ‘uno de los principales impulsores de la industria de las alarmas sobre el cambio climático’ y que debería ‘desmantelarse y reducirse’”.
Musk y Ramaswamy quieren eliminar 500 mil millones de dólares en gastos recortando programas y eso podría incluir a la NOAA.
Para el autor, “desmantelar o desfinanciar la NOAA sería un error catastrófico”.
Muy lejos quedó el Elon Musk que ayudó a que no se descarrilara el Acuerdo de París, ya que gracias a la intervención de Al Gore, el multimillonario cedió la propiedad intelectual para que India contara con paneles solares sin cargo alguno. Por años, Musk repitió que el mundo debía salirse de la era de los combustibles fósiles lo más rápido posible.
En agosto pasado, cuando el dueño de la red social X platicó con el entonces candidato Trump, aseguró que no hay prisa por detener el calentamiento global, aún “tenemos bastante tiempo, no necesitamos apresurarnos”.
También dijo: “Si dejáramos de usar petróleo y gas ahora mismo, todos nos moriríamos de hambre y la economía colapsaría. Por eso, no creo que sea correcto vilipendiar a la industria del petróleo y el gas”.
Musk y Trump comparten una visión pragmática del riesgo: no temen desafiar el statu quo para perseguir sus objetivos.
Los casi 119 millones de dólares que Musk donó a la campaña presidencial trumpista en algún momento le rendirán frutos.
