Rayas sin aguijón y gatos sin garras: ignorancia letal
El antropocentrismo ha llevado a la creencia de que los humanos tienen todo el derecho y el poder, tanto de controlar como de manipular el medio ambiente para satisfacer necesidades y deseos sin considerar las consecuencias. La prueba es que se han utilizado los recursos ...
El antropocentrismo ha llevado a la creencia de que los humanos tienen todo el derecho y el poder, tanto de controlar como de manipular el medio ambiente para satisfacer necesidades y deseos sin considerar las consecuencias.
La prueba es que se han utilizado los recursos naturales a un ritmo sin precedentes, lo que ha dado lugar a la devastación de diversos ecosistemas; además, se ha llevado a muchas especies de animales y plantas a la antesala de la extinción.
Por si eso no fuera poco, las actividades humanas ya han producido cambios severos en los patrones climáticos y la contaminación del aire y del agua parece no tener fin.
Estos efectos negativos son consecuencia directa del comportamiento humano centrado en sí mismo. Y, cuando se combina con la ignorancia, los impactos en el mundo natural tienen, por mucho, altísimos costos.
Si bien la ignorancia es un peligro en cualquier ámbito, es especialmente preocupante en la función pública, donde las decisiones de los funcionarios pueden afectar directa e indirectamente la vida y el hábitat de cualquier ser vivo, como recién sucedió en Huatabampo, Sonora.
A la coordinadora de Ecología del gobierno municipal, Elizabeth Guerrero Moreno, se le hizo fácil —porque así lo habían hecho administraciones pasadas— dar la orden de quitar el aguijón, espolón o espina venenosa, ubicada en la cola, a cientos de rayas, bajo la idea de proteger a los turistas de posibles picaduras y, así, pudieran nadar y divertirse en las playas en esta temporada vacacional de Semana Santa.
Además, el argumento fue que a las rayas “no les pasa nada”, porque los aguijones se regeneran con el tiempo. Otra muestra de la ignorancia. Por cierto, en la página web oficial de Huatabampo no existe rastro alguno de la formación académica de Guerrero Moreno y, aunque ya la separó del cargo el presidente municipal, Jesús Flores Mendoza, continúa la fotografía de la exfuncionaria y su nombre precedido de una C, es decir, no es licenciada, bióloga, ecóloga, profesora, ingeniera… es sólo ciudadana. De ahí la importancia de la especialización en los cargos públicos.
Las rayas utilizan el aguijón como instrumento de defensa contra sus depredadores naturales (tiburones y rayas más grandes) y para cazar alimento (peces pequeños, crustáceos y moluscos), dejarlas sin esa parte vital de su anatomía es condenarlas a la muerte, de acuerdo con especialistas. Cuando utilizan la espina y se pierde una parte, puede regenerarse, pero si se le mutila sin conocimiento alguno, como lo hicieron funcionarios y pescadores bajo la orden de Guerrero Moreno, seguramente no podrá regenerarse.
Raúl Díaz, director del Centro de Estudios Tecnológicos del Mar, dijo al diario El País que “se trata de un mensaje completamente equivocado que fomenta una práctica inadmisible… Además de dejar indefensos a esos peces de sus depredadores, se rompen los ciclos naturales, afectando el ecosistema marino”.
Este caso está salpicado no sólo de ignorancia, también de antropocentrismo, porque las rayas deben adaptarse al bienestar o necesidades del humano, pero a éste se le olvida que invade el hábitat natural de la especie.
La mutilación en los animales es una acción que algunas leyes en el mundo están prohibiendo y, por lo tanto, sancionando.
La desungulación en felinos, grandes o pequeños, como el gato doméstico, es habitual, pero es dolorosa y peligrosa, cuya finalidad, nuevamente, gira en torno al “bienestar o seguridad” del humano.
La desungulación o oniquectomía no sólo es una cirugía para “remover” todas las garras de un gato, se trata de la amputación de todas las falanges distal (última) de los dedos del animal para evitar que arañe, ya sea al “humano” o los sillones, las cortinas u otro tipo de mobiliario de una casa.
Las garras de los felinos no sólo son parte de su distintivo, sino que son necesarias para caminar y trepar, además, sirven para cazar, jugar y marcar territorio.
Mutilar las garras de un gato conlleva dolor crónico, ansiedad y problemas de comportamiento, además, como se trata de una cirugía con anestesia general, el organismo del felino podría no tolerarla, desencadenando la muerte.
En países como España la desungulación está prohibida, en Estados Unidos es una práctica común (en Nueva York ya está prohibida) y en 2015, senadoras y senadores del PRI presentaron una iniciativa para reformar la Ley Federal de Sanidad Animal y uno de los puntos era prohibir la mutilación animal con fines estéticos, como el corte de cola (caudectomía), de orejas (otectomía) y extirpación de cuerdas vocales (cordectomía) en perros, así como las extirpación de las uñas en el caso de los gatos (desungulación), pero ahí quedó.
A los grandes felinos, como tigres, en países del sudeste asiático los mutilan, pues son tratados como atractivos turísticos.
Para que los humanos puedan tomarse fotografías con estos grandes felinos pasan por la desungulación y extracción de colmillos, además, los sedan para que se queden quietos.
Los caprichos del antropocentrismo y la ignorancia son, en extremo, crueles, y mutilar a cualquier animal por la razón que sea debe parar. Es tiempo de que el ser humano deje de verse el ombligo.
