Que sirvan los números para retomar el camino contra el cambio climático

Los gases de efecto invernadero GEI no se han reducido en estos últimos diez años desde que se firmó el Acuerdo de París. Aún peor, todas las proyecciones indican que no habrá contención para limitar el calentamiento a 1.5 grados centígrados. La razón se debe a que ...

Los gases de efecto invernadero (GEI) no se han reducido en estos últimos diez años desde que se firmó el Acuerdo de París. Aún peor, todas las proyecciones indican que no habrá contención para limitar el calentamiento a 1.5 grados centígrados. La razón se debe a que carbón, gas y petróleo siguen siendo los combustibles predilectos en el mundo entero.

El Reporte sobre la Brecha de Producción 2025, publicado este lunes, señala que las naciones continúan con sus planes de producir combustibles fósiles a más del doble hacia 2030, es decir, 120% más, lo cual rebasa los niveles trazados para limitar el calentamiento a 1.5 grados centígrados, incluso se superaría el umbral de los dos grados centígrados.

Es abrumador, no alarmismo.

Elaborado por el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo, el Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible y Climate Analytics el informe llega justo cuando los países deben presentar actualizados y con mayor ambición sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional 3.0 (NDC, por sus siglas en inglés). Este año es crucial para continuar la lucha global contra el cambio climático, lograr objetivos de mitigación más ambiciosos, alcanzar una mayor resiliencia, mejores mecanismos de financiamiento, mayor transparencia e implementación acelerada con un plazo hasta 2035.

El artículo 4.9 del Acuerdo de París señala que las Partes están comprometidas a presentar nuevas NDC cada cinco años basadas en los resultados del Balance Global con un objetivo claro: evitar que siga aumentando el calentamiento.

Pero el primer Balance Global arrojó que los esfuerzos mundiales no están encaminados para alcanzar los objetivos a largo plazo de temperatura y adaptación. Hace énfasis en la urgencia de acelerar la adaptación en esta década crítica.

El reporte apunta que los planes de producción de carbón son, incluso, mayores para 2035 y también la del gas para 2050, respecto a lo generado en 2023. En cuanto al petróleo, sigue aumentando hacia 2050.

Analizó a las 20 naciones consideradas las principales productoras de combustibles fósiles, entre las que destacan Estados Unidos, Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Qatar, Brasil, Reino Unido y México, veintena que representa algo así como 82% de la producción global de petróleo, gas y carbón y alrededor de 74% del consumo del principal suministro mundial de combustibles fósiles.

La mayoría tiene en la mira producir más combustibles fósiles que hace dos años. Por ejemplo, EU, Brasil, China, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Nigeria producirán más petróleo y gas hacia 2030 respecto de 2023.

Rusia aumentará su producción de los tres combustibles fósiles.

Mientras que Australia, Colombia e India incrementarán la extracción de carbón, y China, si bien ha ido reduciendo su dependencia, la desacelerará hacia 2030.

México subirá la producción de petróleo, no hay datos sobre carbón y, bueno, es más importador que productor de gas.

En contraste, los únicos dos países que van acorde a los objetivos climáticos de reducción de petróleo y gas para 2030 son Noruega y Reino Unido; no hay datos para carbón.

Esto pone en tela de juicio lo dicho y hecho por los líderes mundiales en la última década.

Al parecer, pura retórica climática ha llenado cientos de discursos pronunciados en cada reunión del G20, Asamblea General de la ONU, Semana del Clima y cada COP (Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático).

¿Qué puede esperarse de la próxima COP30 de Belém, Brasil?

Ni los hechos del clima extremo, que han matado a miles de personas, devastado infraestructuras, desplazado poblaciones enteras y puesto en peligro ecosistemas frágiles, han sido suficientes para dejar atrás la extracción de combustibles fósiles.

Pensar en lograr la neutralidad de carbono hacia 2050 (que las emisiones netas de este elemento sean igual a cero) es una utopía.

Si bien la transición hacia las energías limpias aumenta a niveles récord y cada vez es más asequible, no es suficiente.

La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés) apunta que, durante 2024, la capacidad de las energías renovables aumentó a 4 mil 448 gigavatios (GW), un aumento de 585 GW respecto a 2023, lo cual representó una tasa récord de crecimiento anual de 15.1 por ciento.

Debe quedar muy claro que limitar o no el calentamiento a 1.5 grados centígrados define la diferencia entre un planeta con condiciones difíciles de enfrentar a uno inhabitable.

Con un aumento de temperatura promedio de 1.3 grados centígrados respecto a la era preindustrial, no hay lugar en la Tierra que no tenga afectaciones alarmantes y, en algunos puntos, irreversibles.

El Reporte sobre la Brecha de Producción 2025 advierte que reducir las emisiones globales de GEI implicará que “la producción futura deberá reducirse aún más drásticamente para compensar”.

Ojalá el reporte sea leído no sólo como una llamada de atención, sino como una oportunidad de regresar al camino de la lucha global contra el cambio climático.

Que el optimismo por la acción climática no se convierta en un recurso no renovable.

Temas: