Peor imposible: fuego y agua se unen contra la Tierra

La temperatura media global ya ha aumentado 1.1 grados centígrados y los impactos están aquí. Eventos climáticos extremos, como olas de calor, sequías e incendios forestales mortales, además de lluvias torrenciales e inundaciones devastadoras; todos suceden de ...

La temperatura media global ya ha aumentado 1.1 grados centígrados y los impactos están aquí. Eventos climáticos extremos, como olas de calor, sequías e incendios forestales mortales, además de lluvias torrenciales e inundaciones devastadoras; todos suceden de manera simultánea en distintas partes del planeta y son, irremediablemente, signos de una crisis o, mejor dicho, emergencia climática inminente.

El clima extremo es más frecuente y más severo. Como se ha documentado, los últimos meses han sido secos y calientes, hay escasez de agua e incendios forestales.

Los incendios este año se han ensañado con Francia, España, Portugal, Eslovenia, Rumania, Austria, Alemania y otras naciones del Viejo Continente. El Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales dio a conocer hace unos días que alrededor de 660 mil hectáreas de suelos forestales han sido calcinadas entre el 1 de enero y el 13 de agosto. Esta devastación es 56% mayor al récord establecido en el mismo periodo de 2017, cuando se quemaron 420 mil 913 hectáreas.

De seguir la tendencia, como en 2017 (988 mil 087 hectáreas carbonizadas), Europa podría perder en este año un total de un millón de hectáreas, lo cual sería la peor destrucción desde que iniciaron los registros en 2006.

Cuerpos de agua en esta región del planeta están en niveles muy bajos. En Alemania, los barcos llevan carga al 30 o 40% de su capacidad para evitar encallar en el Rin, uno de los principales ríos de este país.

En medio de temperaturas abrasadoras por una ola de calor sin precedentes, el viernes pasado China emitió la primera emergencia nacional del año por sequía, pues zonas del río Yangtsé están secas, lo cual ha ejercido presión sobre la red eléctrica. Los cultivos y el ganado están amenazados por la escasez de agua, e industrias han parado actividades para que los hogares tengan electricidad.

En México, en lo que va del año, la Comisión Nacional Forestal tiene registrados seis mil 610 incendios forestales en los 32 estados, lo cual afecta una superficie de 658 mil 446.21 hectáreas.

De acuerdo con la organización Global Forest Watch, de 2001 a 2020 México perdió 4.29 millones de hectáreas de cobertura arbórea entre deforestación, agricultura itinerante e incendios. Los estados con mayor daño son Campeche (779 kilómetros de hectárea), Chiapas (692kh) y Quintana Roo (551kh).

En cuanto a la sequía, en julio, según la Comisión Nacional del Agua, ocho de los 32 estados padecieron sequías de extrema a moderada, donde más de la mitad de los municipios sufrieron escasez de agua, es decir, mil 546 de los dos mil 463 que hay en el país.

No hay que perder de vista que tanto la sequía como los incendios han provocado merma en cosechas, ganado y otros alimentos en medio de la escasez de suministros e inflación provocada, entre otros factores, por la invasión de Rusia a Ucrania.

Para darnos una idea de la magnitud con la que podría cerrar el año, basta decir que, a nivel global, en 2021 los incendios forestales quemaron árboles en una extensión equivalente a 16 canchas de futbol por minuto, de acuerdo con Global Forest Watch, además, sugiere que casi se ha duplicado en los últimos 20 años. Por supuesto, la crisis climática ha sido factor clave en el incremento, al alimentar temperaturas más altas y condiciones más secas.

Del otro lado, justo el extremo, están las lluvias torrenciales y la temporada de huracanes, monzones y tifones.

Enseguida del calor sofocante en Asia, llegaron fuertes lluvias provocando inundaciones en el este de Afganistán y partes vecinas de Pakistán, el saldo, decenas de muertos, viviendas destrozadas y daños a tierras agrícolas.

Inundaciones repentinas azotaron el área de Dallas-Fort Worth el domingo pasado. Las imágenes mostraron carreteras inundadas, autos abandonados y, en algunos casos aislados, la lluvia calificaría como una inundación de intervalo de una en mil.

En los últimos tres días, las lluvias monzónicas suscitaron inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra en el norte de India, dejando más de 40 muertos, personas desaparecidas, desplazamiento, infraestructura colapsada y cultivos ahogados.

Naciones Unidas ha documentado que las fuertes lluvias e inundaciones repentinas desplazaron a más de dos mil 500 personas en la localidad de Al Manaqil, del estado sudanés de Al Jazirah, entre el 16 y el 19 de agosto.

Y después de semanas de intenso calor, Chihuahua y Sonora, en los últimos días, fueron golpeados por fuertes lluvias que produjeron inundaciones y un saldo de, al menos, 12 muertos en el segundo estado.

Así, la inestabilidad del clima también arroja millones de personas desplazadas; infraestructuras, hogares y medios de subsistencia destruidos; escasez y alza en los precios de los alimentos, cortes de energía e interrupciones en la cadena de suministro, entre otros daños. No es pesimismo, pero aún no hemos visto ni experimentado lo peor de la emergencia climática.

Temas: