Mascarillas, guantes usados… la epidemia de la pandemia

Los investigadores resaltan que el manejo de desechos, como las mascarillas y guantes,rebasó la capacidad de los países para gestionarlos y desecharlos.

Cuando se creía que los programas, campañas y leyes contra los plásticos en distintas naciones empezaban a generar cierta conciencia entre la sociedad debido al grave daño a los ecosistemas y su biodiversidad, a principios del 2020 un nuevo virus tomó por sorpresa al mundo debido a la rapidez con la que, de epidemia en Wuhan, China, pasó a pandemia por su alto y rápido grado de contagio y letalidad.

El SARS-CoV-2, causante de la enfermedad covid-19 obligó, primero, a todo el personal médico y hospitalario a utilizar equipo de protección personal (EPP) como cubrebocas tricapa y mascarillas (N95, KN95, PFF-2 y de otro tipo), respiradores de filtro o cartucho químico, caretas, lentes de protección, guantes de nitrilo y látex; trajes, batas y cubrezapatos desechables, entre otros aditamentos, y luego se recomendó mascarillas para pacientes, así como población en general.

El gran problema de los desechos plásticos y de otro tipo de sólidos a nivel mundial —que de por sí presionaban el ambiente— ahora se desborda por el uso de los EPP, lo cual ha hecho que tome una dimensión mucho mayor e incontrolable después de dos años de pandemia de covid-19 y sus variantes, las cuales aún tienen a la humanidad en alerta y con enormes pérdidas por doquier.

Y, por lo visto, pasarán muchos meses más, si no es que años, en los cuales mascarillas, botellas de alcohol, gel y otros desinfectantes, así como botellas de agua y envases de plástico seguirán produciéndose por millones y desechándose sin un manejo adecuado.

Una investigación publicada en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) reveló que, debido a la pandemia, se han generado más de ocho millones 400 mil toneladas de desechos plásticos en 193 países y, de ésas, 25 mil 900 toneladas han inundado los océanos.

Los investigadores resaltan que el manejo de desechos, como las mascarillas y guantes, rebasó la capacidad de los países para gestionarlos y desecharlos.

“La mayor parte del plástico proviene de los desechos médicos generados en hospitales, lo cual eclipsa la contribución del equipo de protección personal y el material de los paquetes de las compras en línea”, resalta el trabajo de los científicos Yiming Peng, Peipei Wu y Yanxu Zhang, de la Escuela de Ciencias Atmosféricas, Universidad de Nanjing, China, y Amina T. Schartup, del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad en San Diego, California.

Otro dato relevante de la investigación es la procedencia de los desechos plásticos mal manejados: 46% de Asia, 23% de Europa, 24% de América del Norte y 22% de América del Sur.

El Banco Mundial ha señalado que, antes de la pandemia, el sur de Asia ya se ubicaba como uno de los mayores productores de desechos plásticos a nivel global y se duplicarían hacia 2050.

De acuerdo con otra investigación publicada en la revista Environmental Advances, la contaminación plástica durante la pandemia aumentará las emisiones de gases de efecto invernadero en las instalaciones de incineración.

Además, indica, covid-19 ha empeorado el problema de la contaminación plástica en los océanos, sumado a que los plásticos de un solo uso no reciclables, como las mascarillas, podrían aumentar los residuos marinos en 30% más que en 2019.

El problema es enorme. Trate de imaginar mil 560 millones de máscaras en los océanos, las cuales contribuyen a 5 mil 159-6 mil 878 toneladas de contaminación plástica sólo por las producidas durante la pandemia.

En los años prepandemia, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, así como diversas investigaciones, encendieron la alerta sobre el impacto negativo de los plásticos de un solo uso. Alrededor de ocho mil 300 millones de toneladas de plástico se fabricaron desde principios de la década de 1950 hasta por lo menos 2018 en las diferentes formulaciones y usos.

El Banco Mundial ha advertido que esta pandemia revertiría la tendencia de muchos años hacia la reducción de plásticos de un solo uso.

Pero no queda de otra para evitar contagios de covid-19 y más cuando la variante ómicron se esparce de manera rápida.

Se calcula que, al mes, son necesarias 129 mil millones de mascarillas y 65 mil millones de guantes a nivel global para tratar de frenar la propagación de covid-19. Por supuesto, está la opción de las mascarillas lavables de tela y, como dicen los médicos especialistas, una de ésas es mejor que ninguna para protegerse y cuidar de los demás.

Lo que puede hacerse para no contribuir más con la contaminación plástica es cortar el uso de plásticos innecesarios y exigir a las autoridades una gestión de desechos más eficiente. Quizá sólo así.

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