Los combustibles fósiles, el sultán en la cumbre climática

En el penúltimo día de las negociaciones de la COP28, los combustibles fósiles iban ganando la batalla, a pesar de todas las anomalías del clima ocurridas este año como resultado del calentamiento global y de las súplicas de los países insulares a ser escuchados, los ...

En el penúltimo día de las negociaciones de la COP28, los combustibles fósiles iban ganando la batalla, a pesar de todas las anomalías del clima ocurridas este año como resultado del calentamiento global y de las súplicas de los países insulares a ser escuchados, los más vulnerables al cambio climático, pues ven ya muy cerca su tumba bajo el agua debido al aumento del nivel del mar.

La ciencia, desde hace décadas, alertó que la quema de combustibles fósiles representa alrededor de tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), por lo cual es la mayor contribuyente del cambio climático.

Pero esos datos basados en la ciencia parecen tener sin cuidado a los ricos en oro negro.

Los más de dos mil 400 cabilderos de las industrias del petróleo, gas y carbón a nivel global, así como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cumplieron su cometido en la cumbre climática de Dubái: descarrilar los esfuerzos para ponerle fin a los combustibles fósiles y lo más probable es que sigan, por algún tiempo más, sin tener fecha de defunción.

En los últimos días, las discusiones se habían centrado en la tan anhelada y complicada eliminación progresiva de los combustibles fósiles.

Pero, ayer, la “eliminación progresiva” fue sacada del borrador del texto largamente esperado del Balance Mundial, que, se supone, sería emblemático como resultado del trabajo y las negociaciones de las delegaciones de los casi 200 países presentes en la COP28.

Entonces, fue reemplazada por “reducción gradual” de la producción y del consumo de combustibles fósiles “de manera justa, ordenada y equitativa”, para que, así, las naciones tomen acciones en la disminución de las emisiones de GEI a cero neto antes o en 2050.

Alrededor de 80 países, incluidos Estados Unidos, la Unión Europea, naciones insulares y pobres estuvieron exigiendo el fin eventual del uso de combustibles fósiles. No les alcanzó.

Aunque India y China no respaldaron abiertamente la eliminación de los combustibles fósiles, sí manifestaron su apoyo al llamado para impulsar las energías renovables.

Sin lugar a ninguna duda, esto significa un triunfo para Arabia Saudita, líder de la resistencia a la eliminación de los combustibles fósiles, y otros países productores como Rusia.

Estas naciones han fijado una postura de centrar la atención en la reducción de las emisiones y no en la eliminación de los combustibles fósiles; sumado a ello, impulsan la adopción de la tecnología de captura de carbono —que es altamente costosa— y, de acuerdo con expertos en cambio climático, es imposible que reemplace la reducción del uso del petróleo, gas y carbón en el planeta.

Esto socava de un plumazo la meta del Acuerdo de París: evitar el calentamiento del planeta más allá de 1.5 grados centígrados. Si bien los intereses de las industrias del petróleo, gas y carbón, así como los de las naciones petroleras habían rondado sigilosamente los pasillos de las COP pasadas, en ésta, la 28, no sólo se hicieron evidentes, sino que mostraron todo el poder que tienen.

En la historia de la Conferencia de las Partes nunca se había visto algo similar, aunque era de esperarse al ser sede un país petrolero y el presidente de esta edición 28, Al Jaber, director de la empresa de combustibles fósiles Abu Dhabi National Oil Company (Adnoc). El cártel de las naciones petroleras más poderoso del mundo hizo que Al Jaber, uno de los suyos, le abriera las puertas de par en par.

El viernes pasado, Haitham al-Ghais, secretario general de la OPEP, a través de una carta urgió a los miembros presentes en la COP28 a rechazar cualquier intento de limitar producción y consumo de combustibles fósiles, bajo el argumento de que “la presión indebida y desproporcionada puede llegar a un punto de inflexión”, señaló la agencia Reuters.

Con todo esto, más que nunca hacen sentido iniciativas internacionales como el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, que para el capítulo México está al frente Isabel Studer. En entrevista publicada el jueves pasado en este diario, Studer dijo que, por más que se tripliquen las energías renovables y duplique la eficiencia energética para 2030 —que sí se logró incluir en el borrador del acuerdo de la COP28—, “si continúa la producción de los combustibles fósiles, nunca se va a llegar a la meta de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Atacar el cambio climático pasa por eliminar petróleo, gas y carbón lo más rápido que se pueda, porque sólo tratar de reducir las emisiones de GEI es como lo dicho por António Guterres: “No podemos salvar un planeta en llamas con una manguera de combustibles fósiles”. El Balance Mundial en esta COP debería arrojar información colectiva sobre el progreso o no del cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París en la lucha contra el cambio climático, así como lo que falta por hacer para limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados.

Pero el camino recorrido hasta el momento apunta a un incremento de las temperaturas de entre 2.1 y 3.0 grados centígrados respecto de la era preindustrial.

Con los petroleros ganando, las emisiones de GEI seguirán aumentando, luego entonces, las temperaturas también.

Para Al Jaber, el borrador del Balance Mundial presentado ayer es “un gran paso adelante”… sí, pero hacia el precipicio.

En tanto, las discusiones sobre el financiamiento climático para la transición hacia una economía más sostenible, hasta ayer, seguían atoradas. Se supone que hoy finaliza la COP28, pero las negociaciones podrían prolongarse un par de días más. Hasta entonces.

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