Los Ángeles: el latigazo climático devastador
En el sur de California, los incendios forestales se han convertido en un fenómeno recurrente y catastrófico. Destacan dos actores: los vientos de Santa Ana, una fuerza natural que alimenta las llamas, y la crisis climática, de origen antropogénico, que desestabiliza el ...
En el sur de California, los incendios forestales se han convertido en un fenómeno recurrente y catastrófico. Destacan dos actores: los vientos de Santa Ana, una fuerza natural que alimenta las llamas, y la crisis climática, de origen antropogénico, que desestabiliza el sistema climático del planeta.
Desde el martes pasado, imágenes dantescas de árboles, matorrales y casas ardiendo; ríos de fuego en las calles (Pacific Palisades, Malibu y Sunset Boulevard); habitantes huyendo con lo mínimo de pertenencias o sin nada, dejando atrás recuerdos y patrimonio, además de bomberos luchando contra las conflagraciones con la poquísima agua disponible, dieron la vuelta al mundo.
Una tormenta de fuego sin precedentes en la zona metropolitana de Los Ángeles, California, ha arrasado más de 160 kilómetros cuadrados de terreno en tan sólo tres días, calcinado vida silvestre y convertido en cenizas miles de hogares, escuelas y negocios; además, ha desplazado y dejado incompletas a muchas familias. El saldo hasta el momento es de 24 muertos y se ha confirmado la desaparición de, al menos, 23 personas.
Los incendios forestales en California son resultado de una combinación de condiciones meteorológicas extremas, esto es, a un periodo de intensas lluvias le sucede otro largo de sequía conocido como “whiplash” o latigazo climático.
Entre diciembre de 2023 y febrero de 2024, Los Ángeles sufrió intensas lluvias e inundaciones, lo cual, posteriormente, hizo crecer la vegetación; después atravesó por ocho meses de sequía (uno de los veranos más calurosos y la temporada de lluvias más seca jamás registrada), de ahí que los bosques y pastizales se convirtieran en materia inflamable.
No hay que pasar por alto que 2024 acaba de ser registrado por las principales agencias de monitoreo atmosféricos a escala global (NOAA, la NASA y Copernicus) como el año más caluroso de la historia y el primero en rebasar el calentamiento de 1.5 grados centígrados.
A las condiciones de sequía se suman los vientos de Santa Ana, un fenómeno meteorológico característico de la región, que durante mucho tiempo han sido los principales sospechosos en los incendios forestales de California.
Mike Wofford, meteorólogo principal de la oficina del Servicio Meteorológico Nacional en Oxnard, California, explicó a la National Public Radio de Estadios Unidos que los vientos de Santa Ana son comunes durante los meses más fríos, de septiembre a mayo, y “son causados por las altas presiones sobre el desierto del suroeste estadunidense y avanzan a través de los pasos montañosos del sur de California hacia una zona de menor presión frente a la costa del Pacífico”.
La fuerza y velocidad de estos vientos de Santa Ana son inusuales.
El climatólogo y geofísico Michael E. Mann ha advertido cómo el cambio climático, causado por la quema de combustibles fósiles, ha ocasionado que la temporada de incendios en California se superponga a la de los vientos de Santa Ana, porque la sequía se ha prolongado; además, resalta el papel de los factores meteorológicos, como las altas temperaturas y el aire seco, que contribuyen a la intensidad y propagación de los incendios forestales.
Así, lo que están viviendo en Los Ángeles es una tormenta de fuego perfecta intensificada por los efectos de los vientos de Santa Ana, con ráfagas de hasta 160 kilómetros por hora.
El aumento de las temperaturas globales, causado en gran medida por las emisiones de gases de efecto invernadero, ya ha provocado una serie de cambios extremos en el clima de California: los veranos no son lluviosos y las precipitaciones caen durante el invierno.
Investigaciones apuntan que a futuro las condiciones de sequía empeorarán junto con la crisis climática y esto significa un mayor riesgo de incendios debido a los fuertes vientos.
Ahora, el peligro sigue rondando a Pacific Palisades y el cañón de Eaton, donde los incendios aún no han sido contenidos. Los pronósticos meteorológicos indican que esta semana los vientos volverán, si bien no con la misma fuerza, sí amenazan con reavivar las brasas que aún quedan entre los escombros, así como fortalecer y expandir las llamas.
Los incendios forestales que asolan Los Ángeles se encaminan a ser uno de los desastres más costosos en la historia de Estados Unidos. Si bien por el momento es difícil realizar cálculos, AccuWeather prevé daños y pérdidas económicas de 135 mil millones a 150 mil millones de dólares.
El hecho ha sido muy mediático, porque entre las zonas devastadas destacan los barrios donde habitan celebridades de Hollywood.
Sin embargo, por ahora poco se habla de las pérdidas del mundo natural.
De acuerdo con el Servicio Forestal de Estados Unidos, entre la fauna silvestre de la zona destacan osos, pumas, gatos monteses, borregos cimarrón, venados, ardillas, búhos, coyotes, zorros, así como serpientes, entre otras especies. Muy probablemente muchos animales quedaron atrapados entre las llamas. A esto hay que agregar aquellas mascotas que no pudieron ser rescatadas o fueron olvidadas por sus dueños al momento de escapar para sobrevivir.
Algunos perros, gatos, caballos, conejos, pumas y otras especies han sido salvados por bomberos que, sin importar las extenuantes jornadas para apagar los incendios, se han tomado un tiempo para ayudar a estos seres vulnerables.
