Logros ambientales, en la encrucijada
Quien ha entendido muy bien el desafío que representa la política nacional de mitigacióny adaptación al cambio climático, así como diseñar —junto a un equipo de expertos—las acciones estratégicas para brindar cobeneficios de salud y bienestar para la poblaciónes María Amparo Martínez Arroyo desde que llegó a la dirección general del INECC.
A estas alturas (del termómetro, el mundo se calienta a ritmo acelerado), sería deseable que ninguna esfera de la sociedad tuviera duda alguna sobre la alta vulnerabilidad de México frente a la crisis climática debido a su ubicación geográfica. Huelga mencionar que los impactos adversos suelen manifestarse de manera dispar en todo el territorio, lo cual hace mucho más complejos los objetivos fundamentales de las políticas públicas para reducir la pobreza y la desigualdad, así como contribuir al bienestar social.
Es por ello que todos los esfuerzos institucionales de la administración pública federal sobre mitigación y adaptación al cambio climático no deben minimizarse o, en el peor de los casos, tirar a la basura todas las acciones logradas hasta ahora, más cuando sabemos que nuestro país se calienta 1.4ºC por arriba de la media global y que se encuentra en el grupo de naciones más afectadas por el alza de temperaturas y sus implicaciones se exacerbarán de acuerdo con el sexto informe del IPCC.
Desde 2013, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), organismo de investigación del gobierno mexicano, ha estado trabajando en la generación de conocimiento técnico y científico, así como en el incremento del capital humano calificado para “la formulación, conducción y evaluación de políticas públicas que conlleven a la protección del medio ambiente, preservación y restauración ecológica, crecimiento verde, así como la mitigación y adaptación al cambio climático” tal y como lo ordena la Ley General de Cambio Climático (2012), apegada a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
Sin duda, el gran reto es conciliar la incompatibilidad entre crecimiento económico, protección al ambiente y la lucha contra el cambio climático.
Y quien ha entendido muy bien el desafío que representa la política nacional de mitigación y adaptación al cambio climático, así como diseñar —junto a un equipo de expertos— las acciones estratégicas para brindar cobeneficios de salud y bienestar para la población es María Amparo Martínez Arroyo desde que llegó a la dirección general del INECC, en septiembre de 2013, proveniente del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.
Después de ocho años al frente del INECC, la doctora Martínez Arroyo renuncia al cargo, pero el legado que deja es amplísimo, baste reconocer que si México es de los pocos países en tener un Atlas Nacional de Vulnerabilidad al Cambio Climático es gracias a su experiencia y al equipo de expertos.
Con este instrumento se sabe que aproximadamente 300 municipios del país son altamente vulnerables al cambio climático, por qué lo son y cómo pueden reducir esa vulnerabilidad. Es una plataforma nutrida por datos oficiales actualizados de fuentes confiables como el Inegi, el Atlas Nacional de Riesgos, el Centro Nacional de Prevención de Desastres y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.
Se realizaron diversos estudios e investigaciones, como el Informe Nacional de Calidad del Aire de los años 2019, 2018, 2017, 2016 y 2015; Panorama de la generación y manejo de residuos sólidos y médicos durante la emergencia sanitaria por covid-19 (2020); Panorama general de las tecnologías del reciclaje de plásticos en México y en el mundo (2020), entre muchos otros, así como los Laboratorios INECC sobre contaminantes atmosféricos, residuos peligrosos y detección e identificación de organismos genéticamente modificados.
Además, se presentó ante la CMNUCC la Sexta Comunicación Nacional de Cambio Climático, publicada en 2018, que incluye el Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero actualizado a 2015.
También destaca la capacitación a funcionarios estatales y municipales en acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, porque no es suficiente lo que se hace a nivel federal y está visto que la coordinación con los gobiernos subnacionales y locales es fundamental para lograr los objetivos como país.
Así, para que México pueda hacerle frente a la inestabilidad del clima requiere de instituciones fortalecidas, no desmantelar lo existente; ahí están los instrumentos y es obligado realizar evaluación constante y periódica de la política nacional sobre cambio climático.
María Amparo Martínez Arroyo seguirá luchando contra este fenómeno de origen antropogénico desde el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático en su alma mater.
